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| Un mes después del sismo del 19 de septiembre, todas las sedes académicas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) están estables, aunque continúan las labores de reparación en la Rectoría General, la ex tienda y los centros de Desarrollo Infantil (Cendi) y de Difusión Cultural, informó el maestro Xavier Palomas Molina, director de Obras de esta casa de estudios.
Los trabajos han sido intensos desde el 20 de septiembre, cuando personal de Obras de la institución y seis compañías constructoras emprendieron un proceso de rehabilitación.
La parte de albañilería está por concluir y “en un par de semanas esperamos que quedará listo el edificio “A” de la Rectoría General, por lo que estamos tomando todas las medidas necesarias de seguridad. No obstante, la mayor parte del inmueble está ya habilitada para la realización de las funciones cotidianas de los trabajadores administrativos”.
La estructura de la Rectoría General –compuesta de varios cuerpos– “está bien y respondió de manera favorable de acuerdo con su diseño, ya que las columnas, lozas y trabes están sanas.
“En los niveles superiores los plafones y muebles se cayeron, rompiéndose vidrios, que es en lo que hemos trabajado”, mientras que la escalera de emergencia del edificio “A”, ubicada en el ala oriente resultó afectada en uno de los muros, que “está siendo reparado mediante asesoría técnica y del propio proyectista estructural de la construcción”.
La techumbre tridimensional de la plaza principal tuvo un corrimiento ocasionado por el movimiento tan fuerte, pero la empresa responsable está ocupándose de arreglar “los nodos para garantizar su estabilidad”.
La celosía de la fachada principal –una estructura metálica forrada– tuvo algunas deformaciones y su reparación tardará tres meses en completarse porque demanda trabajos especializados.
Los trabajadores que han estado laborando en la Rectoría General desde el 20 de septiembre lo han hecho con garantía a su seguridad, ya que “sólo han ingresado a las áreas permitidas, es decir, la ocupación ha sido parcial y gradual. Hasta el momento se ha liberado 80 por ciento” del espacio.
Sobre la estructura que sustenta la escultura Puerta al Tiempo, del maestro Manuel Felguérez y ubicada en la Rectoría General, están en desarrollo estudios detallados para evaluar si el peso podría afectar la estabilidad del edificio.
En el caso de la Unidad Iztapalapa, de acuerdo con evaluadores de seguridad estructural así como directores responsables de obra, el edificio “S”, sede de importantes laboratorios de investigación y docencia, es el único que presenta daño estructural, por lo que “se están trabajando propuestas de renovación o, en su caso, sustitución.
“Hace 40 años fue levantado y se ha ido adaptando con base en las necesidades; el inmueble aloja equipos pesados que, junto con la antigüedad y los constantes movimientos telúricos de la región, han terminado por debilitarlo, por lo que creemos ha llegado al final de su vida útil.
“Las autoridades han tomado las medidas de protección civil adecuadas para retirar la maquinaria aún dentro y reubicarla”, todo lo cual ha implicado que académicos, alumnos y trabajadores administrativos hayan visto detenidas sus actividades.
Las demás unidades universitarias presentaron daños menores, principalmente en acabados, plafones, ventanas, pisos y juntas constructivas, por lo que las obras de renovación casi “están terminadas y solamente en Azcapotzalco y Xochimilco se efectúan labores menores, pero la mayoría de los edificios está rehabilitada”.
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