Encabezado
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Número 490

26 de agosto de 2022

INDUSTRIA, TECNOLOGÍA, CRISIS Y LUCHA POR LA SALUD DAN SENTIDO

A LA NUEVA REALIDAD

*Egresado de la UAM refiere el tema en el artículo Nueva realidad a partir de la revolución tecno-digital

y la crisis pandémica

Si la sociedad sufrió impactos en cada revolución industrio-tecnológica, la crisis de COVID-19 ha generado una serie de ajustes inimaginables que deben inquietar a todos, pero que al mismo tiempo “nos deben orillar a unirnos como humanidad”, consideró Miguel Ángel Gallegos Cárdenas, egresado del Doctorado en Ciencias Sociales, en el Área Sociedad y Educación, de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
 
En su artículo titulado Nueva realidad a partir de la revolución tecno-digital y la crisis pandémica, indicó que no basta con volver a una aparente nueva normalidad y el reto es adaptarse y comprender la realidad que se ha comenzado a conformar.
 
“Este es el mundo de constantes cambios, de contradicciones y de nuevos retos que han de enfrentar las generaciones de niños, jóvenes y adultos que han sobrevivido a la pandemia, un planeta de nuevos entornos”, expresó.
 
De acuerdo con Gallegos Cárdenas la humanidad camina con miedos y sensaciones semejantes, sobre el mismo riel de la industria, la tecnología y la ciencia, “que así como nos une, también nos aleja”.
 
Ante un entorno inestable en el que no se tiene certeza de nada, como expresara Zigmunt Bauman, en medio de una Modernidad líquida, en la que nada es estático, todo fluye y tiene diversas caras, es necesario reflexionar en que industria, tecnología, crisis y lucha por la salud dan sentido al nuevo contexto mundial.
 
Para el egresado de la UAM, entender que la realidad que se comienza a vivir no volverá a ser igual a la que se estaba acostumbrado es una tarea complicada y requiere de aceptación, voluntad y cooperación para adaptarse y salir adelante.
 
En términos individuales y sociales –sostuvo Gallegos Cárdenas– todas las personas estaban acostumbradas a una forma de ser y de hacer en los diferentes ámbitos de participación y desarrollo que la sociedad brindaba y en la esfera política, económica y social las reglas estaban escritas hasta hace poco.
 
Al hacer un repaso a lo largo de la historia, el autor explicó que las Revoluciones Industriales fueron haciendo su aparición de manera paulatina y al mismo tiempo generando ajustes en la configuración de las realidades sociales.
 
A mediados del siglo XVIII se presentaron cambios en los procesos de producción y en las formas de transportación con la mecanización, energía hidráulica y de vapor.
 
Después de la segunda mitad del siglo XIX hubo diversas y nuevos modos de transportación y comunicación con la producción en masa, línea de montaje y electricidad.
 
A mediados del siglo XX, las nuevas tecnologías de información y comunicación aparecieron, dando lugar a la conocida revolución científico-técnica y a menos de una década, la también llamada, Revolución 4.0 comenzó a transformar de manera exponencial las formas de comunicación, de interacción, de producción e incluso de la propia realidad, “dado que está puede ser influenciada, manipulada y controlada a través de las modernas tecnologías y medios de información y comunicación, que posibilitan la gestación de una nueva sociedad”.
 
Por lo tanto, la automatización global, la intercomunicación sin importar distancias y el intercambio masivo de todo tipo de información se hicieron presentes y cada vez con más fuerza a partir del surgimiento de la era informacional que llevó al mismo tiempo a la revolución 4.0.
 
“Los cambios que antes tardaban siglos, dejaron de serlo, ahora todo se modifica de un momento a otro, de manera súbita e intempestiva. A partir de las disrupciones tecno-digitales la realidad tiene nuevas caras como alerta Paul Watzlawick”.
 
Al reflexionar sobre algunas de las implicaciones generadas en el último año y medio, destacó las siete paradojas que Ivan Krastev presentó en 2020 su obra Ya es mañana. Cómo la pandemia cambiará el mundo, en la que establece que el planeta se sincronizó “para unirnos como ninguna otra crisis y el COVID-19 permitió que la humanidad experimente su interdependencia y unión apoyándose en la ciencia y la razón”.
 
El miedo al virus durante las primeras etapas de la pandemia impulsó un estado de unidad nacional que muchas sociedades no habían experimentado desde hacía años, aunque a largo plazo provocará un aumento de las divisiones sociales y políticas; al inicio de la crisis, se entregó una gran confianza y poder de decisión a los gobiernos, pero esta se reducirá en la medida en que la preocupación económica, suplante a la de la salud pública.
 
Gallegos Cárdenas también manifiesta que la pandemia puede llegar a ser más decisiva para el futuro de la humanidad que cualquier otro suceso en su historia; la crisis ha obligado a revisar resultados, decisiones y medidas adoptadas y, por último, que el coronavirus ha enseñado que si una nación se quiere mantener a salvo no puede aceptar un mundo en el que la mayoría de las necesidades médicas se produzcan fuera de su país.