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Número 452
4 de noviembre de 2016

LA HUMANIDAD VIVE EN PATRONES INSUSTENTABLES

*Los ciclos naturales del medio ambiente están alterados en niveles preocupantes

 

*El Acuerdo de París se erige como una esperanza en un ambiente desolador


 

La humanidad vive en patrones insustentables, producto del consumismo y el incremento poblacional que ha provocado alteraciones sobre la naturaleza en magnitudes sin precedentes, señaló la maestra Julia Carabias Lillo.

 

Los ciclos naturales del medio ambiente están alterados en niveles preocupantes: “se extrae más de lo que se renueva; se desecha más de lo que se absorbe, y la pérdida de biodiversidad y los efectos del cambio climático están excediendo los límites de los procesos naturales de funcionamiento del planeta”, apuntó.

 

En la apertura del ciclo de conferencias magistrales de las 4as. Jornadas Universitarias de la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la bióloga de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) enumeró entre las características de la globalización con repercusiones en el medio ambiente: la revolución tecnológica, particularmente de comunicación; la acumulación y acceso al conocimiento y el acortamiento de la relación distancia/tiempo/costo.

 

Hay una crisis económica, social y ambiental caracterizada por el crecimiento de la población; ocupación del territorio sin orden; pérdida de valores y exacerbaciones del fundamentalismo y terrorismo, con un resurgimiento del nacionalismo de derecha extremo y el culto al consumo, consideró.

 

La ex secretaria de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca de México mencionó que el Premio Nobel de Química Paul Crutzen plantea que “vivimos la era del Antropoceno”, en la cual las sociedades humanas han impactado a la naturaleza de una manera sin precedente.

Lo grave es que la magnitud de dichos impactos no se ha logrado dimensionar, siendo la especie humana la más afectada.

 

La ex presidenta del Instituto Nacional de Ecología expuso que debe evitarse el incremento de la temperatura por arriba de 2°C, en un momento en el que ésta ha aumentado como tendencia global, entre 0.5 y un grado centígrado.

 

Además de este panorama adverso, los patrones de precipitación han cambiado, los fenómenos hidrometeorológicos extremos se incrementaron y son más intensos, al igual que la acumulación de bióxido de carbono.

 

“Las principales causas del cambio climático son humanas, no naturales”, pero también incide que la agricultura emplea una serie de procesos que provoca Gases de Efecto Invernadero (GEI), junto con ello están los residuos sólidos, la deforestación y la generación de energía”, entre otros.

 

El consumo de combustibles fósiles es el factor antropogénico más importante en la generación de GEI y del cambio climático, pero “lamentablemente seguirá siendo la principal fuente energética, por varias décadas más, aunque con una línea decreciente”.

 

La profesora de la Facultad de Ciencias de la UNAM dijo que el Acuerdo de París se erige como una esperanza en un ambiente desolador, pues sienta las bases de acciones a seguir por las naciones.

 

El Acuerdo reconoce los esfuerzos para mantener el aumento de la temperatura por debajo de 2°C, hecho que implica un desarrollo diferente al que han seguido todos los países, industrializados o no.

 

Sin duda “es el mejor instrumento que se ha podido negociar en un foro multilateral, quizás el más complejo y sin duda el único que tenemos”.

 

También es una respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, pero al concretarse en contribuciones nacionales, se convierte en una agenda de desarrollo sustentable nacional.

Por medio de éste las partes firmantes adoptarán medidas de mitigación y se establecerán mecanismos claros para su implementación.

 

Los compromisos de México fueron ratificados por el Senado de la República y se convierten en Ley a partir del 4 de noviembre de 2016, fecha en la que entra en vigor.

 

Las medidas de adaptación para 2030 determinan: proteger las comunidades ante adversidades climáticas, fortalecer la capacidad de 50 por ciento de los municipios más vulnerables y alcanzar una tasa de cero por ciento de deforestación.

 

“Si se logra hacer esta agenda de adaptación que está vinculada al bienestar social y que implica reorientación de una economía de bajo carbono, podrán verse procesos de desarrollo sustentables en México con mucha seriedad”, concluyó.