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Número 440
27 de octubre de 2016

IRRELEVANTE EL TIPO DE FAMILIA PARA GARANTIZAR EL BIENESTAR

FAMILIAR Y SOCIAL

*Es más importante el tipo de relaciones interpersonales establecidas dentro de la familia

 

*Es necesario generar intervenciones psicosociales más profundas desde la formación de nuevas familias


 

Las relaciones familiares son prioritarias para mantener el bienestar a nivel individual y colectivo; sin embargo, para garantizar esta condición “no es tan importante” si la familia es monoparental, nuclear o de otro tipo, señaló la doctora Marisol Pérez Ramos, investigadora de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

En la mesa Comunidad y Familia. Violencia en la comunidad y su impacto en la vida familiar, que se llevó a cabo como parte del VIII Seminario Internacional Diálogos con la Psicología Latinoamericana 2016, Pérez Ramos sostuvo que para el bienestar familiar y social no es relevante la estructura de familia que se tenga en casa; “es más importante el tipo de relaciones interpersonales establecidas dentro de ella”.

 

Tras señalar que la sociedad mexicana vive inmersa en un contexto de violencia en el que el nivel de agresión se eleva constantemente, la docente del área de investigación Procesos Psicosociales de los Fenómenos Colectivos expuso algunas conclusiones de la aplicación de un modelo teórico para explicar la violencia en la colonia El Molino del municipio de Ixtapaluca, Estado de México.

 

La investigadora explicó que el trabajo realizado durante cinco años en esta comunidad, se basó en la teoría integracionista-ecológica, que considera los factores ambientales (físico-geográficos, culturales, sociales y económicos) y los factores psicológicos (cognitivos, fisiológicos y afectivos), y cómo éstos al final se ven reflejados en la conducta y las interacciones sociales.

 

La psicóloga social expuso que el conflicto intrafamiliar se presenta preponderantemente por la diferencia de opiniones entre los sujetos. Pero, apuntó, el problema es que muy pocas veces lo sabemos resolver de forma efectiva y al no poder hacerlo poco a poco se vuelven relaciones de agresión hasta que terminan en relaciones de violencia.

 

Por ello es muy importante observar en qué momento en las relaciones, sobre todo de padres y adolescentes, aparece el conflicto y cómo hacer que se detengan para que no escale hacia la agresión y violencia.

 

Marisol Pérez Ramos comentó que si hay violencia en la pareja, incluso desde el noviazgo, ésta se establece también en la relación de familia; entonces la violencia familiar generará violencia escolar, que al final produce conductas “antinómicas” que acabarán en alguna forma de violencia social.

 

Todo lo anterior ocurre en un contexto donde existen problemáticas económicas, políticas, sociales e ideológicas “muy serias”, lo que hace que el problema de la agresión se vuelva más evidente y recalcitrante en forma constante.

 

El estudio, realizado con 853 adolescentes con una edad promedio de 13 años, 52 por ciento niñas y 48 por ciento niños, concluye que es “fundamental el trabajo en el manejo emocional desde la infancia por sus implicaciones a largo plazo en el establecimiento de relaciones interpersonales”.

 

También considera que el rechazo escolar está directamente relacionado con conductas disociales en la comunidad, y que la violencia en casa se reproduce en la comunidad, primero entre los vecinos y luego a nivel del barrio.

 

La investigadora estimó que es necesario generar intervenciones psicosociales más profundas desde la formación de nuevas familias; es decir, fomentar la convivencia sana desde el noviazgo y crear estrategias de inclusión social en las escuelas y en la familia.