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| Hace 32 años, cuando la Ciudad de México sufrió un golpe tan devastador que una sociedad “poco cohesionada o sin identidad, difícilmente hubiera podido resistir” fue la propia ciudadanía la que decidió organizarse en el que acaso sea “el acto de unidad nacional más luminoso de la historia moderna” del país, externó el doctor Eduardo Peñalosa Castro, rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Al encabezar la ceremonia de izamiento de la Bandera Nacional a media asta para conmemorar el terremoto ocurrido el 19 de septiembre de 1985, se refirió a la situación de “caos, incertidumbre y poca información” que privó en aquel momento.
“En ello radica la importancia de reunirnos esta mañana y conmemorar aquellos sucesos funestos. Las cicatrices las llevamos todos desde hace 32 años y, como legado social de la tragedia, entre todos hemos ido construyendo una cultura de la protección civil, la cual crece, evoluciona y permea en los distintos sectores, muchas veces desde una edad muy temprana”, resaltó.
Junto con el doctor José Antonio de los Reyes Heredia, secretario general, el doctor Peñalosa Castro montó una guardia de honor a la Bandera Nacional, luego de lo cual pidió guardar un minuto de silencio en memoria de las víctimas de los movimientos telúricos registrados hace más de tres décadas, para después entonar el Himno Nacional.
Sobre el sismo del pasado siete de septiembre, en el que comunidades de Chiapas, Oaxaca y Tabasco sufrieron daños catastróficos, la UAM instaló centros de acopio en la Rectoría General y en cada una de las sedes académicas, que en conjunto han reunido cerca de 14 toneladas de víveres y productos básicos.
A la fecha continúa la recepción de productos en la Rectoría General y las unidades Lerma y Xochimilco. El total de la ayuda recaudada será entregado a los municipios de Tehuantepec y San Blas Atempa, en Oaxaca, anunció el doctor Peñalosa Castro.
La solidaridad “entre compatriotas, entre hermanos, como siempre, floreció en la adversidad y en todo el país fueron implementados centros en auxilio de los damnificados. Las instituciones públicas, entre ellas las universidades, desde luego, fungimos como sitios naturales de recepción del apoyo ciudadano”.
Durante el acto cívico realizado en la Rectoría General, en el que estuvieron presentes autoridades y trabajadores administrativos, aseveró que “reunirnos este día, a primera hora, es un símbolo de la mayor trascendencia. Nos recuerda, en principio, nuestra vulnerabilidad, lo frágiles que somos ante el poder de la naturaleza, por lo que hasta hoy la mejor defensa es la prevención”.
La institución conmemora un año más de los sismos de 1985, “un recuerdo doloroso que mantenemos como mexicanos, pero también que nos une, nos cohesiona y nos otorga identidad”, finalizó.
A las 11 de la mañana, la comunidad de esta casa de estudios participó en el magno simulacro convocado por el gobierno de la Ciudad de México que implicó la activación de la alerta sísmica en el sistema de altavoces. |