Encabezado
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Número 436

5 de agosto de 2022

LA PRIORIZACIÓN DE IMPORTACIONES HA COMPLICADO ABATIR EL HAMBRE

*Política neoliberal ha provocado el descuido de la producción interna de alimentos básicos en México
 
*Soberanía alimentaria, ligada a la adopción de un modelo productivo sustentable: académica de la UAM

El abatimiento del hambre es complicado en este momento debido a la inflación ocasionada por la guerra entre Rusia y Ucrania, lo que ha servido como recordatorio “de lo vulnerable que nos volvimos por descuidar la producción interna de alimentos básicos y optar por las importaciones durante los años de neoliberalismo”, afirmó la doctora Yolanda Massieu Trigo, académica de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
 
El panorama es aún más complejo porque el precio de los productos aumenta con el número de personas con hambre a nivel global, que en 2021 ascendían a 828 millones, 46 millones más que un año antes; esto es, que “cada vez hay más gente sin acceso a los alimentos”, explicó en la mesa Sustentabilidad y soberanía alimentaria: en la búsqueda del buen comer y el hambre cero, del ciclo Riqueza natural de México. ¿Hasta cuándo?
 
Entonces, la soberanía alimentaria tiene que ver con promover un modelo distinto de producción agrícola-agropecuaria que sea más sustentable, pero también con la globalización “porque un puñado de grandes empresas trasnacionales cada vez están controlando más nuestra alimentación y agricultura y promueven un modelo tecnológico no sostenible”.
 
Esas corporaciones “son las que siempre se adornan diciendo que ellas tienen los rendimientos más altos, ningunean a la pequeña producción campesina que aporta distintos tipos de alimentos desde el traspatio, el huerto o parcela, pero si contabilizamos vemos que se producen más alimentos que las extensiones de monocultivo”.
 
En ese sentido, “habría que analizar si queremos soberanía alimentaria en México después de tantos años de neoliberalismo porque cada vez tenemos menos campesinos y además levantar la producción no es sencillo ni rentable ya que hay muchas parcelas abandonadas por la migración, en tanto que muchos padres han desmotivado a sus hijos para que se dediquen a la agricultura puesto que es un trabajo arduo poco remunerado”, refirió la investigadora del Departamento de Relaciones Sociales de la Unidad Xochimilco.
 
Si a lo anterior se agregan las granizadas, heladas, sequías, inundaciones, plagas y la perdida en la regularidad de las lluvias ocasionadas por el cambio climático, se puede vislumbrar con claridad porque el año pasado se rompió el récord de importación de maíz de Estados Unidos.
 
No obstante, el gobierno, “por primera vez en décadas, está haciendo un esfuerzo por favorecer a pequeños productores de alimentos e impulsar el autoconsumo, que antes era un tabú e incluso ahora se está financiando a pequeños y medianos productores con menos de cinco hectáreas y se empieza a hablar de autosuficiencia alimentaria”.
 
La política de privilegiar la importación ha cobrado factura, pues recordó que con Carlos Salinas de Gortari, que inauguró el Tratado de Libre Comercio (TLC), se decía que era más conveniente importar alimentos básicos, pero después subieron y ahora con el conflicto bélico es más evidente que se trata de una política riesgosa dejar de producir alimentos del consumo básico.
 
El ingeniero Miguel Valencia Mulkay, cofundador del Foro Regional Ecologista Ecomunidades, señaló que la agroindustria tiene 74 por ciento de superficie de tierra en el mundo y los pequeños productores solo 25.26, aunque esto últimos producen más de la mitad de los alimentos (51%).
 
“El norte global utiliza los alimentos como forma de guerra de baja intensidad para someter a los países del sur como objetivos estratégicos de dominio, globalizando las formas de producción y con ello obtener materias primas a precios más bajos”, reconoció.
 
Mientras, “países del sur global como México, reciben fuertes presiones políticas y económicas para utilizar sus tecnologías monopolizadoras y no subsidien a sus agricultores para hacerlos dependientes y obtener beneficios por la tecnología que nos venden”.
 
Por tanto, “la globalización es la mayor amenaza a la soberanía alimentaria de los países del sur global, pues hemos visto cómo los controles de calidad se corrompen, además que las necesidades elementales de alimentación, cultura y ecología no deben estar a negociación del libre comercio, por lo que es fundamental la desconexión con las tecnologías y los mercados globales de alimento”, sostuvo.
 
El maestro Raúl Anthony Olmedo Neri, docente de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México que moderó el encuentro, advirtió que, según datos de la Organización de las Naciones Unidas, en 2015 ocho por ciento de la población mundial padecía hambre, pero por los efectos de la pandemia seguramente la problemática se agudizó e incluso se prevé que de no hacer algo al respecto para 2030 esta cifra podría superar los 840 millones de personas.
 
El Ciclo Riqueza natural de México. ¿Hasta cuándo? forma parte del programa Jueves UAM de Interdisciplina, organizado por la Dirección de Comunicación del Conocimiento de la Casa abierta al tiempo.
 
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