Número 378
26 de julio de 2023
La noche eterna fue proyectada en el Teatro Casa de la Paz de la UAM
*Narra la historia de Néstor Díaz de Villegas, encarcelado por escribir un poema contra la Revolución Cubana
*Al finalizar la película Coco Fusco, Hilda Landrove y Yissel Arce dialogaron con el público
Nallely Sánchez Rivas
El largometraje La noche eterna, de la artista cubanoamericana Juliana Emilia Fusco Miyares, conocida como Coco Fusco, cuenta la historia del escritor cubano Néstor Díaz de Villegas y otros dos jóvenes que coincidieron en la prisión de Ariza en Cuba durante la década de 1970, quienes condenados por sus creencias y creaciones irrumpen el régimen carcelario con un modesto cine que ha de significar la única ventana a una libertad de expresión tan añorada por el gremio de creadores.
Condenado a seis años de cárcel por escribir un poema contra la Revolución Cubana, Díaz de Villegas tenía 18 años al momento de su reclusión, y para entonces ya había sido objeto de censura en varias ocasiones por sus actitudes inconformistas, que el gobierno consideraba ideológicamente divergentes, término introducido por Raúl Castro, como una categoría legal y moral que criminalizaba la disidencia.
El filme combina una versión dramatizada de la experiencia penitenciaria de Díaz de Villegas con imágenes de archivo y gráfica impresa, así como entrevistas con el protagonista y José Manuel Castiñeira, centrándose en un poeta recién llegado a la celda, un campesino evangélico y un actor que fue acusado de intentar asesinar a Fidel Castro.
La proyección llevada a cabo en el Centro Cultural y Académico Teatro Casa de la Paz de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) contó con la presencia de Fusco Miyares y la investigadora y promotora cultural cubana Hilda Landrove, quienes platicaron con el público –en un diálogo moderado por la doctora Yissel Arce Padrón, coordinadora general de Difusión de la Casa abierta al tiempo– sobre los rasgos más destacados de la película.
Landrove dijo que esta historia puede verse como aquel oscuro pasado de la sovietización cubana y el establecimiento del poder totalitario, aunque las tácticas y las formas particulares se materializaron durante los años 70 del siglo pasado, aún hay más de 800 presos políticos confinados en la Isla.
Por ello, esta no es una cinta que sólo deba verse bajo una mirada retrospectiva, sino a sabiendas de que se trata de una realidad presente, pues cada vez que se habla sobre el presidio político surge una nueva denuncia, de modo que muestra una metáfora sobre el cine como mirada libertaria desde el encierro, reivindicando la posibilidad de contrarrestar el autoritarismo de los Estados para encontrar atisbos de libertad en espacios creativos y humanistas.
Fusco Miyares invirtió dos años de su vida en este material, cuando al acercarse a Díaz de Villegas logró grabar una entrevista muy larga de la cual se desprendería la base de este relato, y cuyo desafío mayor fue no poder hacerla en Cuba y recrear sin referencias la cárcel de Ariza, pues el régimen nunca ha permitido fotografiar o filmar el interior de la prisión, sino sólo las zonas de visita.
Fusco Miyares decidió que tenía que ser fiel a la memoria de Díaz de Villegas “no es mi historia sino la suya, él me entregó el derecho a usarla y yo no me sentí con el derecho de cambiar su punto de vista” y añadió “me interesé por este testimonio porque se trataba de artistas encarcelados y cómo ellos lograron sobrevivir y mantenerse espiritual e intelectualmente vivos en una situación privativa de la libertad”, apuntó la cineasta.
La película se estrenó en febrero de este año en la Bienal de Sharjah 2023 de los Emiratos Árabes Unidos, donde se programó en cartelera por tres meses, para luego ser proyectada en New York y Miami, Estados Unidos, y formará parte de una retrospectiva de su obra en el Instituto KW de Arte Contemporáneo en Berlín el próximo septiembre, para exhibirse posteriormente en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona.
El equipo principal de esta cinta se completó con David Leitner, productor y director de fotografía nominado a los Premios Oscar y Emmy, mientras que el guion quedó a cargo del escritor Enrique del Risco, con aportes de Díaz de Villegas y Fusco; Roberto Poveda compuso la música.