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Número 371

2 de agosto de 2021

CULTURA-DESARROLLO, UN BINOMIO INDISPENSABLE PARA SUMARSE

AL CAMBIO RESPONSABLE

*Expertos participaron en el Coloquio La importancia de la cultura en el desarrollo sostenible

El binomio cultura-desarrollo es indispensable para sumarse al cambio responsable y avanzar en forma integrada y sostenible, procurando que “la innovación más que un fin sea un proceso del cual todos aprendamos”, aseguró la maestra María García Holley, directora de Artes, Educación y Ciencia en The British Council México.
 
Durante el coloquio La importancia de la cultura en el desarrollo sostenible, organizado por la Coordinación General de Difusión de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), señaló que el British Council es la organización para las relaciones culturales de Gran Bretaña en el mundo con presencia en más de 100 países.
 
Desde su fundación en 1934 ha concebido a las artes y la cultura como pilares estratégicos, por lo que funciona con fondos de ayuda internacional bajo un marco de cooperación internacional, responsabilidad y operación compartida bajo un diálogo intercultural.
 
Para el British Council la cultura es un factor imprescindible y ha sido a raíz del año de la economía creativa y de la agenda 2030 que se ha alineado a los objetivos de desarrollo sostenible desde formas responsables y de diálogo, promoviendo el adelanto de sus museos y festivales, con el impulso de sus músicos y con sólidos planes de financiamiento, pero también gracias a una sociedad civil organizada que puede entrar en interlocución con el gobierno para fomentarla.
 
El Secretario de Estado para la Cultura dijo “nuestro arte y cultura son el alma de nuestra nación, hacen que nuestro país sea grandioso y son de nuestras industrias que crecen más rápidamente”, sin embargo, la pandemia de COVID-19 ocasionó que dicho sector en Gran Bretaña fuera el segundo más impactado después de la industria hotelera y restaurantera, pues a pesar de haber operado desde la transmisión digital sufrió graves daños.
 
Para revertir esta situación el gobierno anunció el fondo de inversión más grande de los últimos años gracias a un gran paquete de rescate al sector cultural con 1,500 millones de libras.
 
La maestra García Holley sostuvo que el reto está en construir narrativas propias y encontrar desde las áreas grises la forma de irrumpir los sistemas. En este sentido invitó a sumarse al proyecto Hackear la crisis climática. El futuro es indígena, una campaña en conjunto con Ambulante, la organización de cine documental mexicano donde se piensa elevar las voces indígenas en la lucha climática a través del arte.
 
Otro ejemplo es España, en el que la cultura había sido prácticamente anulada del gasto público, pero que a inicios de este siglo inició una fuerte labor por impulsarla a través del emprendimiento, promoviéndose la idea de que los gobiernos no son los únicos responsables en enfrentar los retos, explicó Victoria Clemente Legaz, comunicóloga y gestora de Políticas Culturales en España.
 
Fue así que en la primera década del siglo XXI se crearon institutos de industria, direcciones generales y políticas que apoyan a la industria cultural, con la misión de mejorar su vertebración y garantizar una estabilidad y continuidad de los proyectos.
 
Con los años la cultura ha tomado profunda relevancia en los territorios iberoamericanos, pero aún se trabaja de manera fragmentada dificultando fuertemente la gestión, además se vive un gran problema de concreción y definición en el que se ha atendido la economía creativa pero no hay un Pacto de Estado por la cultura que guie hacia el desarrollo verdadero, por lo que a juicio de la experta no hay otra forma de bajar los objetivos de desarrollo sostenible si no es de manera conjunta entre lo público a lo privado.
 
Mientras que en Latinoamérica por décadas los gobiernos dejaron de lado el poder transformador de las artes y la cultura en el desarrollo de la sociedad. La tarea entonces fue apropiada por una amplia variedad de organizaciones sociales y de base que pelearon por impulsar programas públicos de mejoramiento urbano de barrios marginados, apuntó el doctor Winston Licona Calpe.
 
Fue hasta 2002 que en Colombia se empezó a hablar de industrias creativas, producto de la influencia del British Council que adoptó como política de Estado el despliegue de la industria artística, dijo el coordinador de la Maestría en Gestión Cultural de la Universidad Nacional de Colombia.
 
Sin embargo, en territorios latinos el problema de los objetivos de desarrollo sostenible es cómo hacerlos llegar a todos los niveles de la población y lograr permear en lo microterritorial. Por ello “hay que refundar las responsabilidades de los actores culturales, tanto gubernamentales como los privados, para cuestionar y quitar privilegios al circuito privado preocupado mayormente por la rentabilidad económica y dejando de lado la rentabilidad social”.
 
Durante el coloquio –moderado por Eduardo Cruz Vázquez, coordinador del Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU), se dijo que para 2022 México será anfitrión de la Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales de la UNESCO Mondiacult en miras a generar una articulación con la agenda 2030 desde una lectura de cooperación global.
 
El reto actual es cómo hacer que las políticas culturales se diseñen por los actores y no para los actores. Este cambio de paradigma ayudará a la innovación pública a entender que no hay recetas exactas, sino que la respuesta está en la diversidad de soluciones.