Número 367
19 de julio de 2023
México requiere una política industrial para acceder con éxito a la economía mundial
*Investigadora de la UAM participó en el Seminario Internacional América Latina y el Caribe y China
Teresa Cedillo Nolasco
México necesita impulsar una política industrial que le permita insertarse con éxito en las cadenas globales de valor y las condiciones cambiantes del mercado mundial, señaló la doctora Lesbia Pérez Santillán, investigadora del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Al participar en el sexto Seminario Internacional América Latina y el Caribe y China: condiciones y retos en el siglo XXI, convocado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la docente se refirió a las variaciones recientes en la generación universal de bienes, valor agregado e insumos importados en las manufacturas de México y el país oriental.
La investigadora de la Unidad Iztapalapa expuso que los dos países constituyen ejemplos de economías integradas a la segmentación universal de la producción de bienes; sin embargo, en los últimos años este proceso ha atravesado por cambios que incluso han llegado a cuestionar su continuidad.
La reciente guerra comercial entre Estados Unidos y China, la pandemia de COVID-19 y la renegociación del acuerdo comercial de América del Norte han abierto nuevos modos de transformación en las cadenas de valor; por lo tanto, “todas estas consideraciones deben tomarse en cuenta para crear propuestas de políticas industriales que permitan el crecimiento de nuestro país y su inserción a la dinámica internacional”.
Con indicadores obtenidos a partir de lo que llamó “eslabonamientos hacia atrás”, la académica evaluó la capacidad de las dos economías para incorporarse al concierto universal. La situación ideal para ambas es que el valor agregado de los insumos sea positivo y la dependencia de materias importadas negativa.
En el caso de México se presenta el escenario “en el que nadie quiere estar”, porque consiste en que hay menor capacidad de propiciar valor agregado y mayores requerimientos de importaciones”. En China, en cambio, el panorama es mucho más equilibrado, porque tiene gran posibilidad de forjar mayor valor agregado, aunque también tiene cierta atadura respecto de insumos importados.
En caso de aprovechar las condiciones versátiles en la economía mundial, no pueden esperarse resultados positivos en México, si no se acompaña de medidas de política industrial enfocadas en mejorar las capacidades de generar valor agregado y disminuir las importaciones.
Las transformaciones planetarias en la forma de producir parecen ofrecer alternativas de crecimiento y desarrollo para México; sin embargo, los posibles efectos positivos, como el denominado nearshoring, “deben tener en cuenta las particularidades de las finanzas”.
El doctor Jorge Rodríguez Martínez, investigador del Departamento de Procesos y Técnicas de Realización de la Unidad Azcapotzalco, señaló que llama la atención cómo se han ido adaptando las corporaciones chinas a los entornos y regiones desarrolladas.
La estrategia local que ha convertido al país oriental en “la fábrica del mundo” está relacionada con salarios bajos, habilidad para obtener el “know-how” de las firmas extranjeras, e inversión en investigación, desarrollo, innovación y diseño.
Desde hace cuatro décadas hubo un cambio en la política pública que pasó de un enfoque con énfasis en el campo, a uno dirigido a fortalecer a la industria, además de poner una serie de condiciones para permitir el establecimiento de corporaciones extranjeras de manera que se vieran obligadas a crear “joint venture” o compañías conjuntas.
También se impulsaron iniciativas como el Programa de Desarrollo Científico y Tecnológico para el Mediano y Largo Plazo 2006-2020, que estableció los pasos a seguir para que China lograra transformarse en una economía basada en la innovación; el Belt and Road Initiative de 2013 para crear infraestructura, mejorar la comunicación y optimizar la logística, con el fin de facilitar la distribución de bienes y servicios a nivel mundial.
La creación del programa Made in China 2025, surgido en 2015, fue otra decisión que busca optimizar su capacidad manufacturera y de innovación. Otros factores que contribuyeron a que consiguiera una estrategia efectiva son la promoción a investigación y desarrollo que en 1996 fue de 0.56 por ciento y pasó a 2.24 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2020; el incremento en el número de patentes (hoy es la primera nación en registros de este tipo, modelos industriales, diseños y marcas) y el aumento de su comercio internacional.
En el ámbito micro existen numerosas empresas, entre ellas Huawei o Shein, que han creado estrategias para entrar a diferentes actividades comerciales y regiones; las más exitosas se enfocan en el cliente y la calidad superior y se distinguen por ofertar en mercados avanzados y emergentes; además, innovan e identifican oportunidades de venta y mantienen precios competitivos.
En el Seminario participaron investigadores e investigadoras de la UAM, la UNAM, la Universidad de Guadalajara, del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey y del Heidelberg Center for Ibero-American Studies (HCIAS), entre otras instituciones.