HUELLAS DE LA MEMORIA, UN LLAMADO A LA LUCHA
*El escultor Alfredo López Casanova suma casi cien pares de zapatos grabados
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| Mis pies se cansarán de caminar pero mi alma y corazón jamás te dejarán de buscar, Pepe: tu mamá” es una de las leyendas que, a manera de Huellas de la memoria: de la guerra sucia a Ayotzinapa, el escultor Alfredo López Casanova grabó en la suela de decenas de zapatos para testimoniar la búsqueda de sus seres queridos por parte de personas que han sufrido la desaparición forzada de algún familiar.
La idea de desarrollar este trabajo –que dio cuerpo a la exposición presentada en la Biblioteca Dr. Miguel León Portilla de la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)– surgió un día en que el artista plástico acompañaba a madres que marchaban en reclamo por la aparición con vida de sus hijos, estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, con sede en aquella localidad del estado de Guerrero.
El sonido de zapatos y tacones semejaba un llamado a la lucha o una interpelación a la memoria y fue así como el autor pensó en grabar mensajes en las suelas, relató el doctor Enrique G. Gallegos, investigador del Departamento de Ciencias Sociales de la citada sede universitaria.
López Casanova, autor –entre otras– de diez obras de carácter urbano en Guadalajara y la Ciudad de México, inició este proyecto con una muestra en el Museo Casa de la Memoria Indómita que tuvo gran aceptación.
A la fecha suma casi cien pares de zapatos grabados y reúne ya un colectivo que recibe material de países de América Latina.
Las piezas están divididas en tres colores: las letras verdes corresponden a mensajes dirigidos a desaparecidos o quienes sufrieron esa condición; las negras refieren a las víctimas mortales del secuestro, y las rojas están dirigidas a personas que perdieron la vida como consecuencia de la búsqueda de sus seres queridos.
Además de la leyenda “Mis pies se cansarán de caminar pero mi alma y corazón jamás te dejarán de buscar, Pepe: tu mamá”, escrita por Guadalupe Aguilar, quien busca a su hijo José Luis, oriundo de Tonalá, Jalisco, puede leerse: “Lo tengo de vuelta en casa, pero no como hubiera querido”, nota de Socorro, madre de Isaac Rico.
En paralelo fueron ofrecidos una plática con familiares de los normalistas de Ayotzinapa, un ciclo de cine y sesiones de lectura de poesía. La exposición fue gestionada por los doctores Enrique G. Gallegos; Ileana Diéguez Caballero, profesora del Departamento de Humanidades de la Unidad Cuajimalpa, y la licenciada Margarita Ibarra Martínez, coordinadora de la Biblioteca.
López Casanova recibió el Premio de Escultura Juan Soriano, convocado por el Ayuntamiento de Guadalajara, y ganó el certamen para realizar el busto del triunfador del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, así como el Concurso Nacional de Escultura Urbana Sebastian, en la categoría Metropolitana. |