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Número 350

7 de julio de 2023

Necesaria, labor conjunta de universidades e institutos de salud para tratar enfermedades crónicas

*Especialistas participaron en el Foro Salud y Bienestar, organizado por la Unidad Iztapalapa de la UAM

 
Cecilia Perezgasga Ciscomani
 
Universidades e institutos de salud deben trabajar de manera conjunta el tratamiento de las enfermedades crónicas en México, con el fin de buscar mecanismos para que la generación del conocimiento de las instituciones de educación superior pase a la clínica, la sociedad, la comunidad y la política pública, manifestó la doctora María del Carmen García Peña, directora general del Instituto Nacional de Geriatría.
 
En el Foro Salud y Bienestar, organizado por las divisiones de Ciencias Básicas e Ingeniería, Ciencias Biológicas y de la Salud y Ciencias Sociales y Humanidades de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), sostuvo que esa sede académica de la Casa abierta al tiempo es un centro de formación de recursos y de investigación de alto nivel, y por eso es preciso fortalecer los vínculos ya existentes con los sistemas de salud pública.
 
Si bien es una certeza que los factores socioeconómicos están asociados con las enfermedades crónicas, el hecho no es tan simple, pues hay una diferenciación entre las condiciones del pasado y del presente en asuntos de salud geriátrica, es decir, una situación de pobreza en la infancia tiene que ver con algunas realidades de padecimientos en la vejez.
 
Diversos estudios sobre salud con determinantes sociales arrojan datos importantes con los cuales trabajar, en particular destaca una indagación prospectiva de la Ciudad de México, que inició en 1998 en conjunto con la Universidad de Oxford, basada en las delegaciones Coyoacán e Iztapalapa, y que se retomó en 2014 y 2018, la cual arrojó una serie de combinaciones de datos epidemiológicos y biomarcadores, que está resguardada en la institución inglesa.
 
En el Conversatorio Enfermedades crónicas e impacto social, la maestra Gloria Ruiz Guzmán, responsable del Laboratorio Investigación Clínico-Epidemiológica de la Unidad Iztapalapa, expuso que respecto de la relación entre desigualdades sociales y males médicos en las alcaldías de la Ciudad de México, Iztapalapa presenta un caso peculiar, ya que además de ser una de las más pobladas, muchas de las casas habitación aún conservan techos y tinacos de asbesto, un elemento de gran riesgo cancerígeno.
 
“La universidad puede impulsar proyectos que desarrollen insumos para abatir las enfermedades crónicas a bajos costos y que atiendan las necesidades de las clases más desfavorecidas”, agregó.
 
Ruiz Guzmán agradeció la realización de estos espacios interdisciplinares, ya que pueden contribuir a disminuir ese tipo de riesgos a los que está expuesta la población de la Alcaldía de Iztapalapa.
 
El doctor Jorge Óscar García Méndez, jefe de Departamento de Posgrado y Educación Médica Continua en el Instituto Nacional de Cancerología (INCAN), refirió que en un lapso de 85 años, México vivió la transición de una población fundamentalmente rural al crecimiento exponencial de una urbana; fenómeno con el cual aparecieron factores que hicieron más sedentaria la cotidianeidad y que trajo un conjunto de padecimientos crónicos.
 
En los sistemas públicos de salud de la Ciudad de México, 50 por ciento de los pacientes viene de otros estados, y 80 por ciento vive en una situación económica precaria, como lo han constatado en el INCAN.
 
El promedio de visitas médicas a los diferentes centros de salud es de seis citas para que finalmente puedan ser diagnosticados por algún mal oncológico y sean referidos al Instituto. Por ello, el porcentaje de personas que llega con la enfermedad avanzada –en la mayoría de los casos no curable, sino tratable con cuidados paliativos– es de alrededor de 70 por ciento.
 
Esto revela la urgencia de incidir en los primeros niveles de atención para que sean más eficientes. En lo que se refiere al cáncer, si hay un diagnóstico temprano, se pueden evitar tratamientos más difíciles y costosos.
 
El doctor García Méndez subrayó que las instituciones proveedoras de salud y las formadoras de recursos humanos en salud deben impulsar el perfil del alumno que requiere el sistema nacional en la materia, tal es el caso de los físicos médicos.