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Número 346

28 de junio de 2022

LAURO ZAVALA FUE NOMBRADO PROFESOR EXTRAORDINARIO

POR LA UNIVERSIDAD DE VILLA MARÍA

*La universidad argentina reconoció la trayectoria del académico de la UAM en el área de Humanidades


El doctor Lauro Zavala Alvarado, investigador del Departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), fue nombrado Profesor Extraordinario en la Categoría de Honorario, por parte de la Universidad Nacional de Villa María, en Argentina, en reconocimiento a su trayectoria en el área de Humanidades.
 
Dicho nombramiento fue anunciado en el marco del Congreso anual de la Asociación Argentina de Estudios de Cine y Audiovisual (AsAECA), que reúne a más de 300 investigadores de ese país y es similar a la Asociación Mexicana de Teoría de Análisis Cinematográfico, que preside el doctor Zavala Alvarado.
 
El académico de la UAM explicó que este reconocimiento es distinto de los doctorados Honoris Causa que otorgan las instituciones, porque en ese caso se honra al profesor al que da el nombramiento, mientras que el de Profesor Extraordinario es el docente quien honra a la universidad.
 
En la región existen tres grandes asociaciones de cine que son la argentina, la brasileña y la mexicana y aunque “nunca ha habido una relación entre ellas”, recién se llevó a cabo un encuentro entre los tres presidentes para coordinar –por primera vez en 25 años– un conversatorio, en el marco del próximo congreso internacional, en el que participa la Unidad Xochimilco de la UAM como parte del comité organizador para intercambiar información académica, entre otros objetivos.
 
En la conferencia sobre el estado que guarda la investigación de cine en Latinoamérica –que el doctor en Literatura Hispánica por El Colegio de México ofreció con motivo de su nombramiento– explicó cuatro campos de estudio; en primer lugar el epistemológico y los métodos de indagación; en segundo, las teorías del séptimo arte; en tercero, la historia y, por último, el análisis cinematográfico que se refiere al lenguaje y la forma del celuloide, es decir, al sonido, la imagen, puesta en escena y estructura narrativa.
 
En estos cuatro campos hay una producción académica original de los investigadores latinoamericanos, pero ésta no se conoce, por lo que es necesario tener una visión más panorámica “que no tiene nadie, porque no existe ninguna biblioteca ni filmoteca física o digital que reúna películas de la región ni mucho menos de libros de indagación”.
 
Por ejemplo, en México “no conocemos las más de 200 películas que se producen cada año en Argentina” y en ese país “no conocen ninguna de las más de 100 que se producían antes de la pandemia”, y si se  desconocen los filmes es difícil hacer investigación regional.
 
Durante la conferencia “di cuenta –a través de los libros que conozco– del desarrollo de este campo” y en ese sentido puede afirmarse que “lo que domina es la tradición epistemológica continental y no la analítica, que es de carácter anglosajón; esto significa que se dan clases de cine sin cine”.
 
Los textos que se discuten son sobre el sétimo arte, pero en realidad tratan de Filosofía y, por tanto, son abordados temas de esta disciplina y no hay oportunidad a que dentro de la clase se proyecten secuencias cinematográficas.
 
En Latinoamérica no existe una tradición de análisis de secuencias y “esto tiene consecuencias importantes para la disciplina, por ejemplo en la docencia”, porque enfrenta “esta predominancia de la línea continental de tener clases de cine sin cine”.
 
Generalmente domina el trabajo de colegas historiadores que no tienen formación en estudios en la materia, con historias que ponen énfasis en el contexto histórico y político, pero nunca se habla de elementos como la música o el género cinematográfico de una película.
 
Casi 80 por ciento de lo que se ha escrito sobre la historia del cine lo han realizado historiadores y no los expertos en el celuloide “lo que tiene consecuencias muy importantes” como las mencionadas.
 
En el periodo de la pandemia resultó muy afortunado tener acceso a los medios digitales a distancia; trabajar por zoom en un curso de análisis cinematográfico es ideal, porque desaparecen todos los problemas técnicos del trabajo presencial, por ejemplo, falta o mal funcionamiento de los equipos, hay ruido en el pasillo y otros problemas técnicos que desaparecen al trabajar a distancia, en esta disciplina en particular.
 
Esta situación ha propiciado que en los últimos dos o tres años, el surgimiento de una actividad académica muy intensa que no existía antes de la emergencia sanitaria, como congresos de analistas a distancia, publicaciones digitales que circulan en distintos países y empieza a cambiar incluso el perfil de la profesión y, en ese sentido, los presidentes de asociaciones “tendremos un encuentro para pensar en formas de intercambio digital” como boletines, libros y películas, entre otros materiales.
 
El especialista, quien ha publicado diversos textos sobre análisis literario, cinematográfico y semiótica, consideró que el trabajo de cine “siempre es más difícil de analizar porque es una forma aparentemente sencilla de examinar y disfrutar, pero es mucho más complejo.