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Número 340

23 de junio de 2022

EL NACIONALISMO MEXICANO POSREVOLUCIONARIO,

SUSTENTO DE SUS PRÁCTICAS AUTORITARIAS

*Especialistas participaron en el Ciclo de conferencias sobre política y sociedad en el México contemporáneo, organizado por la UAM


Para entender la historia política contemporánea mexicana “es importante remitirnos a la época posrevolucionaria que marcó una nueva etapa en la construcción del Estado moderno”, cuyos valores para forjar la identidad nacional a partir de la educación se fueron transformando en discursos creados por la élite política para legitimar su poder y sus prácticas autoritarias, indicó el doctor Jorge Daniel González Hernández, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. 

 

Al dictar la Conferencia Análisis del sistema político mexicano posrevolucionario el sociólogo por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) afirmó que durante el apogeo del Partido Revolucionario Institucional en México, que permaneció en el poder por décadas, se reconoció al Estado como democrático, sustentado en la normativa establecida en la Constitución de 1917. 

 

Sin embargo, en los hechos fácticos podría identificarse como autoritario, ya que contaba con un limitado pluralismo político y prácticas verticales, disfrazando la democracia a través de un sistema electoral autónomo del que tenían el control, dijo durante el Ciclo de conferencias sobre política y sociedad en el México contemporáneo, organizado por la Unidad Azcapotzalco de la UAM. 

 

Otro ejemplo del Estado autoritario fueron los mecanismos creados para la asignación de cargos políticos, donde destaca la figura del corporativismo y el clientelismo como intermediarios; el primero fue el eje central, el vehículo mediante el cual el Estado repartió los beneficios del progreso; todas estrategias para perpetuarse en el poder. 

 

En la época posrevolucionaria sí existía el pluralismo político, pero limitado y controlado; los partidos de oposición eran en realidad ornamentos que servían para canalizar el descontento social. 

 

Los cimientos del priísmo se encuentran en estos sucesos históricos a través del control de los bienes nacionales como la administración del Estado, distribuyendo beneficios a partir del desarrollo económico y centralizando los sistemas de educación, vivienda y salud.

 

Basado en soportes teóricos de Max Webber, Michel Foucault y Arnaldo Córdova, González Hernández explicó que “el poder político es la capacidad de imponer o mantener una voluntad mediante el uso y el ejercicio de una fuerza dentro de la sociedad, es decir, que tiene dominio de ejecución”.

 

La Constitución de 1917 fundó el Estado moderno mexicano. “En ella encontramos una relación entre lo público y lo privado en entramados institucionales que más adelante, hacia la década de los 60 del siglo pasado, se interrelaciona también con una sociedad civil dinámica”, que ya existía, pero se encontraba constreñida a otros aparatos de Estado a través del corporativismo, un elemento esencial y distintivo de control político.

 

De acuerdo con el doctor González Hernández, una de las causas que se identifican para explicar el estallido de la Revolución era el atraso económico que vivía el país en el siglo XIX debido a las políticas proteccionistas del porfiriato, que resentía sobre todo las clases bajas y medias, y cuyo origen se remonta a la época colonial y evita que México se incorpore al capitalismo industrial.

 

A partir de la Constitución de 1917 se formaron dos grandes grupos: por un lado, un sector proclive al proceso oligárquico que se resiste a los derechos sociales, no obstante se encuentran establecidos en la Constitución, sobre todo en los artículos 27 y 123, y, por otro, las asociaciones que apoyan estos derechos. Ambos irían fincando la relación Estado y sociedad y marcarían las pautas para el ejercicio del poder. 

 

El Ciclo permanente de conferencias del Tronco General de Asignatura (TGA), convocado por la Unidad Azcapotzalco de la UAM tiene por objetivo contribuir a la producción de materiales de estudio para los profesores y dotar a los estudiantes de visiones alternativas a los temas que se imparten en las Unidades de Enseñanza Aprendizaje que integran el TGA.

 

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