|
La importancia social “de mi labor como profesor universitario de matemáticas no radica tanto en la investigación que realizo sino en la educación de cada uno de mis alumnos, que además han sido mi inspiración”, señaló el doctor Richard Gordon Wilson Roberts, investigador del Departamento de Matemáticas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) convertido en el décimo Profesor Emérito de esta casa de estudios.
Rodeado en su cubículo de libros de diversos títulos y delante de un pizarrón que minutos antes había utilizado al ofrecer una explicación a uno de sus estudiantes de posgrado, el doctor Wilson Roberts tomó su lugar y luego de dar un sorbo a su café expresó su agradecimiento por la distinción recientemente otorgada por el Colegio Académico de la UAM.
“Me siento honrado por este nombramiento y quiero agradecer por ello al Colegio Académico, pero también a mis colegas por haberme propuesto y efectuado todos los trámites” requeridos. Al reflexionar sobre su llegada a México e incorporación a la UAM desde que ésta se fundó en 1974 recordó que cuando vino procedente de Puerto Rico –luego de doctorarse Texas, Estados Unidos, y posdoctorarse en Canadá– “nunca pensé que pasaría más de 40 años de mi vida aquí”, en una institución que “me ha tratado muy bien”.
Nacido en Liverpool, Gran Bretaña, y naturalizado mexicano, el también Profesor Distinguido de la UAM relató que conoció a su esposa en Texas y como ella era mexicana existió siempre la posibilidad de venir a México como parte de sus respectivas carreras académicas.
El investigador y primer coordinador de la Licenciatura en Matemáticas recordó “que la UAM se sentía como algo nuevo, fresco, diferente a las burocracias que había en otras universidades”; sin embargo, con el tiempo “hemos caído en las mismas rutinas y esa frescura desapareció, a pesar de que somos la segunda universidad de México.
“Es cierto que no podíamos ser los mismos después de 40 años y afortunadamente se mantienen rasgos que nos diferencian, como la figura del profesor-investigador”. Otras instituciones poseen institutos de investigación y facultades, separando –al menos formalmente– la docencia y el trabajo científico.
Es bien conocido y entendido que en la UAM “tenemos las dos tareas y eso me parece una muy buena idea”, porque los profesores deben realizar las dos actividades; encerrarse en una torre de marfil a hacer investigación no es ideal ni justo para la universidad y sus alumnos.
El miembro de la American Mathematical Society, la Sociedad Matemática Mexicana y la Academia Mexicana de Ciencias afirmó que él no se ha cerrado en una torre de marfil y ha realizado investigación “desde que tenía muy pocos años”, pues terminó su doctorado en la Universidad de Texas a los 29 años, en 1970, cuando fue publicado su primer artículo.
Al llegar a México “dejé de hacer investigación por un periodo de dos años, porque estábamos preparando las licenciaturas, pero desde entonces no la he dejado y he tenido la suerte de encontrar colegas que trabajan en los mismos problemas”.
Los temas de mayor interés del Profesor Emérito son topología general y espacios topológicos linealmente ordenados y generalizaciones, entre ellos chain-net; conectividad en espacios topológicos; aplicaciones a las gráficas en computación, y relaciones con la teoría de gráficas.
“A veces es difícil combinar la investigación con la docencia a nivel licenciatura, porque es casi imposible que los alumnos tengan los conocimientos en matemáticas para hacer una tesis original”, pues en este campo el conocimiento es seriado.
En otras áreas –la psicología, por ejemplo– no se tiene que saber de ratas para trabajar con bebés, pero en matemáticas se tiene que saber de conjuntos para hacerlo con espacios topológicos y conocer sobre éstos para trabajar con nudos, es decir, debe poseerse una serie de conocimientos imprescindibles para realizar investigación.
Esa es la razón por la que la investigación empieza a incidir en la docencia una vez que se ha llegado al nivel de posgrado, dijo el académico de la UAM, quien se declaró igualmente agradecido con sus alumnos de todos los grados, pues “me han inspirado de alguna manera”.
El hecho de que alguno de ellos no haya entendido algo “me obliga a buscar otras maneras de explicar las cosas o de reconocer que lo que dije a otro una semana antes estaba mal; me obliga a buscar la solución correcta y es en ese sentido que los alumnos me han inspirado”, comentó.
La relevancia social de la enseñanza de las matemáticas radica “en la educación de los alumnos, no en la investigación”. Esto no quiere decir “que nuestra investigación no sea importante”, ya que “nuestra herencia serán los alumnos que educamos. Tengo más de 200 de topología y realmente no puedo visualizar situación alguna en que éstos vayan a dejar un beneficio increíble a la humanidad, pues no estamos curando enfermedades ni limpiando el medio ambiente.
“¿Cuál será nuestra herencia?, bueno, la educación de nuestros alumnos que escribirán artículos sobre topología”.
Hay matemáticos que no están de acuerdo con esto y piensan que su trabajo es fundamental para la humanidad, pero la pregunta es: ¿cuántos matemáticos en la historia han tenido esa influencia? Newton, Euler, Einstein. “Creo que el número es reducido y me gustaría pensar que yo podría ser uno de ellos, pero soy modesto”, concluyó en tono divertido.
El doctor Wilson Roberts será investido como Profesor Emérito de la UAM en una ceremonia que se realizará hoy a las 13:00 horas, en el Auditorio Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez de la Rectoría General de la Casa abierta al tiempo. |