Imprimir
Número 338
16 de mayo de 2018

REVISITAN ESPECIALISTAS LA OBRA DE MIGUEL ÁNGEL FLORES

*El escritor e investigador de la UAM fue homenajeado en el Palacio de Bellas Artes
 

 

Miguel Ángel Flores tuvo una visión amplia de la definición histórica del poder, pero prefería descubrir el mundo a pie, al constatar sucesos y tramas que traducía en poesía para llegar a la síntesis del discurso lírico en formatos orientales que visitaban occidente, sostuvo el escritor Jorge Ruiz Dueñas.
 
Durante el homenaje al poeta, ensayista, traductor, periodista cultural y docente de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quien falleciera el pasado 18 de enero, destacó que su incursión erudita a autores clásicos o de diversas lenguas –Fernando Pessoa y otros de origen chino y japonés– le permitió elaborar antologías valiosas.
 
La Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes reunió a amigos y colegas que rememoraron la obra del investigador universitario caracterizada por la armonía en su construcción, la nostalgia y la esperanza manejadas con majestuosidad.
 
Dueñas refirió que “no tendríamos, por ejemplo, un cabal conocimiento de las recensiones y breves ensayos de Alí Chumacero, si no fuese por las pesquisas hemerobibliográficas que hizo en Los momentos críticos, además de que fue un académico preciso e informado que, ante todo, se distinguió por hacerlo todo a partir de una actitud justa”.
 
En la mesa organizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes y moderada por el maestro Bernardo Ruiz López, director de Publicaciones y Promoción Editorial de la Coordinación General de Difusión de la UAM, Evodio Escalante Betancourt contrastó el quehacer de Flores en las letras con el estilo de José Emilio Pacheco, pues “todo escritor tiene uno o varios modelos a seguir” y estimó que se acogió “con gusto a la sombra que proyectaba sobre todos nosotros” la figura del autor de Las Batallas en el desierto.
 
“Es cierto que no fue un hombre de letras tan complejo ni trabajó el cuento o la novela, pero heredó cierta vocación de polígrafo al ejercer la poesía, la crítica literaria, la traducción, el prólogo, la recopilación y el periodismo cultural”, subrayó.
 
El académico del Departamento de Filosofía de la Unidad Iztapalapa dijo que Flores compartió además su pasión por T. S Eliot, ya que “uno de los mejores ensayos que se hayan escrito sobre el autor de La tierra baldía se lo debemos a su pluma con el título T. S. Eliot. Fundar la modernidad, escrito en ocasión del primer centenario de su natalicio y que dio a conocer en 1988, en el cual describió el entorno e hizo una crítica de la urbe”.
 
El escritor Juan Arroyo refirió que sus mejores textos eran las reseñas y las crónicas que publicaba en la revistaProceso, aunque en general su trabajó se definió a partir del compromiso que hizo con la escritura y que combinó con la promoción cultural en la Casa abierta al tiempo y en otros espacios.
 
Arroyo puntualizó que Flores dejó varios libros pendientes, entre ellos El silencio de los muelles, un poemario que próximamente será editado por la UAM y que “es una obra macerada en recuerdos en la que propone descripciones, figuras y metáforas junto a un gran puerto de río”.
 
Además se sumó a proyectos para impulsar mejores lineamientos y criterios editoriales con el fin de recuperar la figura del editor, perfeccionó dictámenes y revisiones, y consiguió mejores puntajes y estímulos para académicos en estas vías, lo cual “forma tan sólo una parte de su obra viva y que nos deja para resguardar”, indicó.
 
El maestro Valentín Almaraz Moreno, jefe de la Sección de Divulgación y Prensa Universitaria de la Unidad Iztapalapa, relató que Flores supo mostrar su solidaridad y desprendimiento y aunque poseía un mal carácter “fueron 25 años de haberlo tolerado y disfrutado.
 
“Fue un hombre irónico y sarcástico, corregí sus textos y poco a poco dimos forma al libro El tiempo que pasa; con los años fuimos amigos entrañables, conocimos muchos restaurantes y como decía Eusebio Ruvalcaba: siempre he pensado que la amistad entre los hombres es la más honorable de las relaciones”, finalizó.