Número 336
27 de junio de 2023
Inmunización contra COVID-19 ayudó a reducir desigualdades en la Ciudad de México
*La pandemia obligó a las instituciones a actuar como un sistema unificado: Oliva López Arellano
*La funcionaria participó en el Foro Salud y Bienestar, organizado por la Unidad Iztapalapa de la UAM
Ana María Lozada Xochicale
Con la vacunación contra COVID-19 se cerraron las brechas en aquellas colonias con peor índice de desarrollo social gracias a que México fue de los países que las tuvieron disponibles más tempranamente, señaló la doctora Oliva López Arellano, secretaria de Salud de la Ciudad de México. (Minuto 01:05:00)
En la capital “nos organizamos con macrocentros donde pudo inmuizarse en un día hasta a 40 mil personas y a 230 mil en toda la urbe”, lo cual permitió un avance veloz en la protección de grupos de mayor riesgo, con lo que se fueron reduciendo las desigualdades, anotó al participar en el Foro Salud y Bienestar, organizado por la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
“En verdad es algo que produce enorme alegría pues el gobierno de México, a pesar de todas las críticas recibidas, precompró estas dosis y fue en la tercera ola que se empezó a inmunizar”, refirió al confiar que pronto se publicarán estos resultados.
Al dictar la conferencia magistral Salud y desigualdad, Estrategias para la reducción de brechas médico-sanitarias en la Ciudad de México, indicó que la pandemia representó un desafío enorme, sobre todo en las dos primeras olas, que obligó a todas las instituciones de salud a actuar como un sistema unificado.
Gracias a que se generó “un frente común que sumó recursos, capacidades, talento, información, personal y equipo fue posible desplegar la atención, al triplicar el número de camas, inicialmente de alrededor de tres mil unidades hasta conseguir sólo para cuidado COVID-19 hasta 11,300, y en la segunda ola que fue la más severa nos quedamos con 10,500 internados”.
Por tanto, “buscamos que no termine el sistema unificado, seguimos trabajando codo con codo y de hecho tenemos una reunión diaria con los distintos equipos de IMSS-Bienestar y la Secretaría de Salud para seguir avanzando sin perder ese ritmo que logramos en crisis sanitaria”, precisó.
De seguir por esa ruta “estaríamos disminuyendo la fragmentación y el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), que vivió una transición atravesada por la pandemia que no dio frutos en otras entidades, en la capital representó la contratación de cuatro mil trabajadores, el financiamiento de equipamiento de urgencia y en el proceso de federalización el reclutamiento de más empleados”.
Respecto de las estrategias de fortalecimiento y utilización intensiva de recursos –que llevó a triplicar el número de camas hospitalarias y habilitar tres unidades temporales para atender a un millón de pacientes a través del SMS 51515 y tres millones y medio de visitas domiciliarias– “también enfrenta desafíos para fortalecer el servicio reequipando e incorporando personal especializado”.
La funcionaria explicó el gran reto de resolver la procuración de la salud en la Alcaldía Iztapalapa, donde pueden documentarse elementos que podrían contribuir a que se modifiquen los indicadores de daño.
Por ejemplo, “lo que se ha hecho en el incremento de áreas verdes, recuperación de espacio público y acceso al deporte comunitario en el mediano plazo tendrá un efecto muy importante para reducir los niveles de enfermedad crónica no transmisible, porque está impactando en grupos más jóvenes, en niños, aun cuando no lo vamos a ver rápido”.
Estas modificaciones, sumadas a los indicadores de disponibilidad y accesibilidad, muestran una mejoría en términos de las jurisdicciones de las 16 mesorregiones del INSABI, algunas de las que tenían los peores registros, como las periferias de Tlalpan, Cuautepec y la zona de Cuajimalpa, donde sí hubo una mejoría notoria, finalizó.
Audio: https://drive.google.com/file/d/1_6XzlQngH2B0-6AXmHVpHsZOtlr5jdmc/view?usp=sharing