Número 322
31 de julio de 2019
TODO SENTIMIENTO TIENE CABIDA EN UNA PERSONA, AL MARGEN DE SU CULTURA
*Académicos de la UAM presentan obra sobre el tema en la Feria del Libro Universitario
de la Unidad Iztapalapa
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| Alegría, coraje, amor, odio, celos, miedo o cualquier otro sentimiento tiene cabida en el pensamiento de los humanos sin importar a qué cultura pertenecen, qué idioma hablen o cómo se manifiesten, ya que todos son capaces de aprender y expresar emociones, aun si lo niegan, sostuvo la doctora Edith Calderón Rivera, profesora invitada del Departamento de Antropología de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
La dimensión afectiva se construye desde la infancia y produce seres sensibles, dado que “las emociones son símbolos que se rigen por normas sociales que califican si son buenas o no, por lo que una cultura no puede existir sin esta dimensión”, señaló la investigadora durante la presentación del libro Cultura y afectividad. Aproximaciones antropológicas y filosóficas al estudio de las emociones, que coordinó en colaboración con el doctor Antonio Zirión Pérez, investigador del Departamento de Antropología de la misma sede académica.
La publicación reúne 13 ensayos académicos del mismo número de autores nacionales e internacionales que discuten desde distintas trincheras cómo las emociones están vinculadas a la cultura y se preguntan cómo un contexto social específico determina la producción de ciertos sentimientos, analizan si éstos se adquieren por aprendizaje o son innatos en el humano y cuestionan cuánto influye el entorno para sentir alegría u odio, entre otros aspectos.
El libro es un diálogo entre la antropología social y la filosofía, ya que “ninguna disciplina puede abarcar sola el tema de las emociones y lo mejor es hacer un cruce, un diálogo entre filósofos y antropólogos, donde el ser humano es el mismo objeto de estudio”, comentó Zirión Pérez durante la presentación realizada en la Feria del Libro Universitario de la Unidad Iztapalapa.
El también maestro en Antropología Visual por la Universidad de Manchester enfatizó que cuando los investigadores hablan del binomio cultura-emoción refieren en específico la manera como una persona aprende a manifestar sentimientos de acuerdo con su entorno.
Por ejemplo, el deseo de comprar el automóvil de último modelo después de una campaña publicitaria fuerte; el coraje de los varones hacia las mujeres aprendido desde la casa; el miedo a las alturas sin motivo alguno, e incluso la definición de uno mismo son situaciones que parecen cotidianas y sin relevancia, pero que son estudiadas por los autores del libro para entender los cambios socioculturales recientes, como el crecimiento de la violencia de género.
Dichos temas son desarrollados en el libro en cuatro apartados que abarcan las emociones y la cultura comercial, la afectividad y los espacios públicos, la representación del yo y el uso de las metáforas, y los discursos cinematográficos, es decir, una colección de miradas de disciplinas e instituciones diversas, así como de seis países de América Latina y Estados Unidos, que de alguna manera “nos permiten esbozar una forma particular de acercamiento a las emociones”.
Normalmente en el tema de las emociones “importamos mucho la teoría y las ideas de autores estadounidenses y europeos, pero el esfuerzo que hicimos aquí fue generar aproximaciones que nos hablaran desde nuestra propia región”, apuntó Zirión Pérez.
El maestro Ricardo Falomir, profesor-investigador del Departamento de Antropología de la Unidad Iztapalapa, señaló que el eje conductor de los 13 ensayos es una lectura científica social sobre las emociones y la cultural; no caen en el reduccionismo de conceptos, sino en un estudio preciso en distintos contextos.
“No todas las culturas son homogéneas, ni estáticas, serán siempre en un tiempo y espacio propio, de suerte que no se pueden esencializar y este libro no cae en ese error de pasado”.
Cultura y afectividad. Aproximaciones antropológicas y filosóficas al estudio de las emociones tiene su origen en un coloquio del mismo nombre realizado hace dos años. |