Número 312
3 de junio de 2022
EL PARQUE HIDROECOLÓGICO CUITLÁHUAC, UNO DE LOS MÁS IMPORTANTES
A NIVEL MUNDIAL
*Expertos participaron en Conversatorio Tan claro como el agua, organizado por la UAM
El parque hidroecológico Cuitláhuac ubicado en la alcaldía Iztapalapa se ha consolidado como uno de los más importantes a nivel mundial al transformarse de un tiradero de basura en un espacio sustentable cuyo humedal ha permitido el retorno de especies lacustres, además de constituirse como una propuesta cultural y ambiental para la región oriente de la Ciudad de México, explicó el ingeniero Germán Salgado Velázquez, uno de los promotores y constructores de este sitio.
Durante el conversatorio Tan claro como el agua, el maestro Salgado Velázquez dijo que en su primera etapa fueron construidas 82 de las 145 hectáreas mediante una inversión de 434.2 millones de pesos, utilizándose –en 75 por ciento de la construcción– materiales reciclados provenientes del cascajo de obras públicas, con los cuales se fabricó una nueva grava que ayudó en la fabricación de geoceldas estabilizadoras de suelo, andadores, caminos vehiculares y luminarias.
Un total de 48.12 hectáreas fue reforestado aplicando tecnología con aditivos de plantación, sustratos ecológicos para el mejoramiento edáfico y ecotecnias de almacenamiento de agua, obteniendo un corredor biológico urbano propicio para introducir especies nativas del Altiplano Central Mexicano.
La primera etapa se conformó por los accesos noreste y noroeste, el skatepark más grande de Latinoamérica con 7,300 metros de área patinable, una zona canina, una plaza nodal, un museo vivo llamado Arboretum con cuatro ecotonos de cuatro biodiversidades, 17 módulos infantiles, el Pabellón Hidrobotánico, y un gran humedal urbano.
En la segunda fase fueron rehabilitados los lagos y se construyó el kartódromo, el Foro Plaza Multiusos, un campo de béisbol, un área recreativa familiar, el módulo comercial, jardines polinizadores y un Pump Track tipo BMX para bicicletas.
El humedal propicia el retorno de la biodiversidad lacustre de la cuenca del Valle de México, convirtiéndose así en un sitio hidroecológico que ha ganado diversos premios y reconocimientos a nivel mundial como el Green Flag Award en la categoría de Conservación de Parques, además de ser finalista de los premios Latinoamericano Verde en Guayaquil Ecuador, SDG Awards y del Word Architecture Festival 2021.
La temperatura del lugar también ha logrado reducirse dos grados al año gracias al foro a cielo abierto y al humedal que ya tuvo su primera generación de patos mexicanos nacidos ahí. Por otra parte los 4,200 metros cuadrados de superficie del jardín polinizador ayudan a fomentar la polinización de miles de plantas con lo cual provee de alimento a las abejas, colibríes e insectos y de noche también a algunos murciélagos.
Dado que no puede utilizarse agua potable por el estrés hídrico de la zona, se diseñó una planta de tratamiento con un pabellón hidrobotánico de tal forma que el recurso se depura autónomamente tras retirarse los sólidos y las basuras suspendidas, mientras que los sedimentables se introducen a un reactor, llamado filtro percolador fitosanitario, en el que sus plantas atrapan el dióxido de carbono y lo convierten en oxígeno aportando también numerosos nutrientes, un proceso natural que no se veía en esta zona desde hace 500 años.
En 1948 las 155 hectáreas de esta urbe fueron destinadas como tiradero a cielo abierto con pilas de 100 metros de alto que recibía desechos de la Ciudad de México y la parte sur del Estado de México, para décadas después convertirse en un relleno sanitario mucho más tecnificado con máquinas seleccionadoras; pero en 1985 sufrió un incendio que duró más de seis meses por lo que fue clausurado, poniéndole capas de tierra y tubería que daban salida a los biogases de la basura.
Entre 1990 y 2003 se dio la degradación más acelerada de la materia orgánica y decidieron hacer la primera intervención como parque, añadiendo juegos infantiles, senderos, un primer intento de reforestación y la construcción de 31 canchas de futbol donde no crecía el pasto porque el relleno colocado era un suelo inerte sellado para evitar la salida de gases, donde los hundimientos diferenciales quebraban el asfalto.
Por ello este parque sirve de inspiración para futuros proyectos ambientalistas que no sólo otorgan a su población cercana un espacio verde de recreación, sino que representan un verdadero hito ambiental de recuperación y saneamiento de suelos y el vital líquido, explicó el maestro Germán Salgado Velázquez, egresado de ingeniería química del Tecnológico Nacional de Orizaba y especialista en el tratamiento de aguas residuales, quien también cursó la maestría en Ingeniería Ambiental por la UNAM.
Esta sesión del Conversatorio Tan claro como el agua, que versó sobre el Parque Ecológico Cuitláhuac, fue moderada por el doctor Javier Velázquez Moctezuma, académico del Departamento de Biología de la Reproducción de la Unidad Iztapalapa y Profesor Distinguido de la UAM.