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Número 311

12 de junio de 2023

Alumnado de la Unidad Azcapotzalco gana en el 10° Concurso Nacional de Ciencias Básicas

* Al obtener el tercer lugar global y el segundo en Matemáticas y Química en el certamen de la ANFEI

Cira Lizbeth Medina Nieto, Baruj Furlong Oceguera y Alí Hasmalim Terán Hernández, quienes cursan las licenciaturas en Ingeniería Física y en Ingeniería Química de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), ganaron el tercer lugar global y el segundo en las áreas de Matemáticas y Química del 10mo. Concurso Nacional de Ciencias Básicas, convocado por la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Ingeniería (ANFEI).
 
La y los matriculados en la Unidad Azcapotzalco fueron premiados, luego de haber competido con participantes provenientes de más de 69 instituciones del país, por lo que el logro es de gran relevancia, comentó el doctor Cutberto Salvador Romero Meléndez, académico del Departamento de Ciencias Básicas y asesor –junto con los doctores Julio César González Torres y Víctor Daniel Domínguez Soria– del grupo en el entrenamiento para el certamen celebrado el cuatro y el cinco de mayo en instalaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus Puebla.
 
De acuerdo con la invitación, cada afiliado a la ANFEI registró un único equipo de tres personas, que debieron haber tomado un buen número de materias sobre matemáticas, física y química, así como un profesor, que fungiría como monitor, en una justa realizada en dos etapas: la eliminatoria virtual y la final presencial.
 
La primera fase consistió en un examen individual con reactivos de las tres disciplinas, pero cuya calificación surgió de la suma colectiva de resultados. La segunda comprendió problemas en los tres campos del saber resueltos en conjunto durante tres horas. La interacción entre los miembros y el tiempo que tardaron en solucionar una operación contaron para la valoración.
 
Los jóvenes mostraron sus conocimientos y capacidades en las áreas de álgebra, cálculo y ecuaciones diferenciales; en mecánica clásica, electromagnetismo, óptica y termodinámica, y en química básica.
 
En la UAM se llevó a cabo una selección a partir de la convocatoria emitida a la comunidad y los interesados acudieron con los organizadores a la aplicación de un examen; al final fueron escogidos los tres mejores –entre siete que se prepararon por varios meses– para representar a la Unidad Azcapotzalco.
 
En entrevista, la y los galardonados subrayaron que la Casa abierta al tiempo les ha aportado las herramientas y los saberes necesarios para participar en este tipo de actividades, las cuales constatan “que nuestra Universidad se encuentra en un alto nivel en cuanto a la formación de profesionales en estos rubros”.
 
Medina Nieto, inscrita en el séptimo trimestre de la Licenciatura en Ingeniería Física, dijo que estudiaron y practicaron juntos o por su cuenta para adiestrarse en reactivos de opciones múltiples y, una vez que “nuestros puntajes fueron sumados, pasamos a la siguiente etapa, que fue la final”.
 
La universitaria admitió que no se sentía del todo habilitada para afrontar tal reto, debido a que jamás había intervenido en algo así, por lo que este logro fue una experiencia muy grata, al haber puesto “a prueba mis aptitudes y demostrarme que sí podía”. También fue un gran aprendizaje, ya que “en clase vemos cuestiones teóricas del libro y en el concurso fueron desafíos de aplicación, así que me gustaría seguir acudiendo a estas competencias, porque todos podemos superar los miedos, pues sólo se trata de tener dedicación y constancia”.
 
La alumna agradeció a los profesores que les asesoraron, “porque dedicaron tiempo a apoyarnos” para alcanzar la meta.
 
Furlong Oceguera, matriculado en el octavo trimestre de la Licenciatura en Ingeniería Química, señaló que fue una prueba bastante difícil por la que pudo conocer a sus compañeros, que ahora considera amigos, además de que “los tres nos hemos dado cuenta de que en la UAM tenemos un excelente nivel en el área de las ciencias básicas”.
 
La conquista del tercer lugar global y dos segundos puestos ha sido satisfactoria, aun cuando significó “que los viernes, en vez de asistir a fiestas, nos reuniéramos a hacer ejercicios de matemáticas, física y química”, pero valió la pena porque obtuvimos éxito entre 69 universidades y eso es muy importante. En particular “enfrentarme a resolver un problema, me genera mucho placer”.
 
La Universidad respalda mucho a los alumnos con becas o con el fomento de la participación en este tipo de certámenes, en virtud de la necesidad de despertar el interés en estos temas y “formar muchos equipos con gran experiencia de representar a nuestra casa de estudios, que es una excelente Institución. Podemos llegar lejos si nos dedicamos lo suficiente”.
 
Terán Hernández, quien cursa el doceavo trimestre de Química, dijo sentirse muy contento, debido a que siempre es grato y emocionante ganar, con la certeza de que detrás hubo mucho entrenamiento, en un proceso de mucho trabajo, preparación y repaso de los ejercicios. “En mi caso, que estoy a punto de egresar de la Universidad, tengo grandes expectativas de cerrar este periodo de mi vida de la mejor manera y salir adelante con la muy buena habilitación profesional que me brindó la UAM”.
 
Los jóvenes destacaron la relevancia de promover estas materias y aptitudes, que representan un incentivo para otros estudiantes. El doctor Romero Meléndez calificó de notable la intervención del grupo de la Casa abierta al tiempo porque tuvo la oportunidad de abordar aspectos reales para cuya solución aplicó la inventiva y adquirió habilidad al aprender a atacar un problema a partir de sus herramientas técnicas.
 
Ella y ellos pusieron en juego talento, capacidades y es ahí donde cristalizaron los conocimientos que se les han proporcionado en la licenciatura, lo que es significativo para la UAM, pues su inclusión en estas competencias favorece sus facultades y el interés por la disciplina. Este estímulo es sustancial porque se dieron cuenta de que pueden conseguir grandes cosas en poco tiempo, con un entrenamiento de cuatro o cinco meses, lo que fortalece su autoestima y les permite dirigirse hacia nuevos caminos para el futuro.