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Número 270
29 de septiembre de 2015
 

LOS “DREAMERS” VIVEN EN LA CONSTANTE ANGUSTIA DE SER DEPORTADOS

*Los dreamers trabajan en la construcción de una identidad grupal e individual, que intenta romper con los esquemas impuestos por los discursos dominantes acerca de quiénes son los inmigrantes

 

*Es el único movimiento que ha logrado obtener atención nacional e internacional gracias a su persistencia y su capacidad de utilizar la comunicación digital

 

El movimiento de los llamados “dreamers” en Estados Unidos representa las aspiraciones y luchas de jóvenes que de niños ingresaron junto con sus padres de manera ilegal, y a quienes les ha tocado hacer frente a todo tipo de dificultades para acceder a la educación universitaria y a muchos otros servicios por falta de un “número de seguridad social”.

 

Durante la conferencia magistral que ofreció en el Seminario Internacional La otredad en Sociedades Transculturales: identidad, alteridad y lenguaje, que se llevó a cabo en la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la doctora Anna de Fina, investigadora de la Georgetown University, explicó que los “dreamers” viven en la constante angustia de ser deportados o de verse separados de sus familias por la eventual deportación de su padre o madre.

 

La doctora De Fina señaló que este movimiento, nacido el 17 de mayo de 2010 –cuando cuatro estudiantes indocumentados organizaron un acto de protesta en las oficinas del senador John Mc Kane, y con lo que se generó una organización “muy unida y pujante” a nivel nacional– tiene hoy más de 100 mil integrantes con 55 organizaciones afiliadas en 26 estados, que luchan por una reforma migratoria y detener las deportaciones y separaciones de familias, además de ofrecer información sobre todo tipo de servicios a migrantes.

 

Agregó que uno de los logros más importantes de este movimiento fue la aprobación, por parte del presidente Barak Obama, de la Deferred Action for Childrenhood Arrivals (DACA), Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, del 15 de junio de 2012, ley que permitiría a los jóvenes menores de 30 años, y que cubren una serie de características, evitar la deportación y residir legalmente en el país durante dos años con posibilidad de renovación.

 

En 2014 anunció una serie de medidas para extender la DACA e incluir migrantes que llegaron antes de 2010 y eliminaba el requisito de los 30 años y se implementaban otras medidas que ampliarían considerablemente el número de inmigrantes indocumentados elegible para quedarse en el país; sin embargo, estas medidas fueron bloqueadas por un juez de la Corte de un distrito de Texas y por consiguiente millones de inmigrantes no pudieron beneficiarse.

 

Al exponer el tema Los dreamers y la construcción narrativa de una identidad aceptable, la investigadora de la Georgetown University consideró que el de los dreamers constituye “el único movimiento que ha logrado obtener atención nacional e internacional gracias a su persistencia y su capacidad de utilizar la comunicación digital”, ya que manejan un sitio web, un grupo de Facebook, una cuenta de Twiter y a que son muy activos en los medios sociales.

 

De acuerdo con la doctora De Fina, los dreamers trabajan constantemente en la construcción de una identidad grupal e individual, que intenta romper con los esquemas impuestos por los discursos dominantes acerca de quiénes son los inmigrantes.

 

Dijo que el estudio de movimientos como éste permite superar una visión de la identidad como un fenómeno fundamentalmente individual y que pertenece a la esfera de lo personal, y trata de entender los procesos que subyacen a las luchas acerca de identidades que son asignadas a nivel colectivo. Éstas por un lado complican la reivindicación de identidades únicas por parte de los individuos, pero por otro, contribuyen a la formación de sujetos colectivos.

 

Al dar la bienvenida a los participantes en este congreso internacional, convocado por el Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa y en el cual se expusieron más de 20 trabajos, la doctora Juana Juárez Romero, directora de la División de Ciencias Sociales y Humanidades, refirió que las sociedades en general tienen miedo al conflicto y al cambio, y una de las bases en que se sustenta este temor es justamente en la diferencia respecto al otro.

 

Tras indicar la importancia de hablar de “la otredad” y la identidad en este seminario, sostuvo que “el otro se plasma siempre con una distinción que nos separa de él y lo convierto por tanto en algo que amenaza o puede ser amenazante para uno o para el grupo”; en ese sentido es muy importante pensarlo como alguien “no tan diferente y por lo tanto, no sujeto u objeto de algún tipo de ataque”.

 

La distinción, aseveró, no puede constituir por sí misma una amenaza, porque “la otredad es una parte sustantiva de lo que somos como sociedad”, subrayó.