Encabezado
Imprimir

Número 240

28 de abril de 2023

Toda democracia estará coja, mientras no haya ciudadanos verdaderamente libres: Carlos Illades

*El Profesor Distinguido de la UAM dictó la conferencia El primer socialismo en México, invitado por la UAGro

El socialismo mexicano en el siglo XIX existió como una corriente propia, pero es en los últimos años que se reconoce como una de las vertientes políticas e ideológicas de esa época junto con otras como el liberalismo o el conservadurismo, afirmó el doctor Carlos Illades Aguiar, Profesor Distinguido de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
 
Durante la conferencia magistral El primer socialismo en México, que dictó invitado por la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) y la Cátedra Latinoamericana “Ignacio Manuel Altamirano” de dicha institución, el investigador del Departamento de Humanidades expuso que el liberalismo plantea la libertad, el conservadurismo se enfoca más al orden y el socialismo tiene como objeto de reflexión la cuestión colectiva. 
 
El miembro de número de la Academia Mexicana de la Historia consideró que lograr que se hable del primer socialismo como algo autónomo e independiente es un progreso, pero faltan muchos trabajos para conocer las diversas expresiones e incluso si existe algún eslabón perdido entre los militantes de esa escuela en el siglo XIX y el anarquismo del XX.
 
Esta doctrina apunta a un asunto que ha sido retomado por escuelas posteriores que alcanzan incluso al siglo XXI, que es el tema de la ciudadanía, pues sus protagonistas consideraban que la reforma liberal se había quedado trunca en México, porque había garantizado derechos políticos, pero no colectivos.
 
Ellos planteaban que la gente debía poder decidir, pensar y actuar libremente y no estar constreñida por el hambre y la penuria; por lo tanto, ese elemento de la democracia que nadie rechaza es la ciudadanía, que debe contar con igualdad de condiciones y la posibilidad de que todos puedan ser emancipados.
 
Este pensamiento “sigue siendo relevante, ya que aun cuando han pasado 150 años, esa circunstancia no existe para mucha gente”, y por consiguiente “toda democracia estará coja en la medida en que no haya habitantes verdaderamente libres y no en el sentido de que estén sujetos por otras personas, sino por la necesidad”.
 
El profesor de la Unidad Cuajimalpa de la UAM refirió que la historiografía sobre el primer socialismo en México se quedó rezagada y hasta cierto punto desconocida, al grado que durante mucho tiempo se pensó que era sólo “un liberalismo radicalizado”.
 
José C. Valadés o Max Nettlau recuperaron ideas de esa doctrina y hubo una segunda generación que al calor del movimiento de 1968 también las rescataron, por ejemplo, Gastón García Cantú con El socialismo en México siglo XIX; sin embargo, en las décadas de 1980 y 1990 del siglo pasado estos preceptos fueron borrados, porque en gran medida se ha privilegiado estudiar el liberalismo y a los conservadores, mientras que los socialistas han quedado relegados y fue tal vez en los años 2000 que se reconquistó el interés por estos temas.
 
También se hablaba del pensamiento de Ramírez, Altamirano, Mariano Otero o Ponciano Arriaga como aquel del que venía el primer socialismo, pero “en el siglo XIX existió como una doctrina propia, independiente y distinta de las otras, aunque el liberalismo puede tener alguna deriva a lo comunitario”, y en los últimos años se está reconociendo como uno de los tres actores políticos, en el marco de las corrientes ideológicas del siglo XIX en México.
 
Una de las consecuencias de la desaparición de la Unión Soviética y del colapso del bloque socialista del Este es que dejó de haber una hegemonía del comunismo oficial en la izquierda internacional, y después de estos sucesos empezaron a emerger otros pensamientos de izquierda que habían sido sometidos por el comunismo de perfil soviético.
 
Sin haber desaparecido, “vemos desde 1990 hasta la actualidad, posturas que se identifican más que con este primer socialismo, pero que estaban olvidadas, como el anarquismo que ha resurgido en el siglo XXI y que estuvo sometido por la hegemonía del comunismo oficial”.
 
La caída del socialismo en el Este permitió que se visibilizara, por ejemplo, el neozapatismo, que tiene mucha influencia de dicha corriente, pero en el siglo XXI hay esta emergencia de ideologías soterradas, dominadas y ocultas y “si en la década de 1920 el conflicto en las calles de Europa era entre fascistas y comunistas, en el siglo XXI ya es entre los fascistas o neofascistas y anarquistas, señaló.