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El doctor Enrique Dussel Ambrosini, investigador del Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), recibió el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Santo Tomás, de Bogotá, Colombia, en una ceremonia que encabezó su rector general, Carlos Mario Alzate Montes.
El Consejo Superior de la Universidad Santo Tomás, primer claustro universitario de Colombia, consideró que el Profesor Emérito de la UAM es reconocido por la comunidad filosófica internacional como “uno de los más preclaros fundadores de la filosofía de la liberación, que tanto ha contribuido a la valoración de los ethos de la mujer y del hombre latinoamericano, a la construcción de procesos identitarios, a la liberación y prospección histórica de nuestros pueblos y comunidades”.
La obra intelectual de Enrique Dussel, junto con la de otros destacados pensadores latinoamericanos y caribeños, ha contribuido en forma significativa a la consolidación del acento filosófico latinoamericano que caracteriza la Escuela de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Santo Tomás.
Dicha facultad, reconoce en Enrique Dussel Ambrosini a uno de los pensadores más egregios del siglo XX y de comienzos del XXI y destaca la dedicación de su vida intelectual a la construcción de una propuesta filosófica alternativa frente a las propuestas de la llamada filosofía intelectual, propiciando posibilidades de pensamiento filosófico emergente y, en particular, a la filosofía en perspectiva latinoamericana y caribeña.
En entrevista el profesor-investigador de la Unidad Iztapalapa de la UAM agradeció el reconocimiento por parte de la Universidad más antigua de Colombia, en la que en muchas ocasiones, en los años ochenta, “organizamos varios congresos de filosofía latinoamericana”.
Justamente en estos días se cumplen 40 años de la Declaración de Morelia, “que era realmente una declaración firmada por un grupo de pensadores latinoamericanos, entre ellos Leopoldo Zea, de la filosofía de la liberación”, comentó el investigador.
Han sido 40 años de enorme productividad, porque la filosofía de la liberación ha crecido; hay una expansión de esta filosofía más allá de la región latinoamericana y hoy se encuentran traducciones de libros al inglés, francés, italiano, portugués, entre otros. “Yo veo que ya hoy es reconocida la filosofía de la liberación como una filosofía que nació en América Latina y que tiene cosas que decirle al mundo y a la realidad actual”.
Para explicar lo que la filosofía de la liberación tiene que decir al mundo, el doctor Dussel Ambrosini expuso que desde muy joven, cuando iba a la Universidad de Marburgo en Alemania, e ingresó al Seminario de Hermann Cohen, quien inició el neokantismo, encontró un libro “metafísica y religión”, en el que decía que “el método del pensamiento crítico consiste en situarse en el lugar de los pobres y desde ahí hacer el diagnóstico de la patología del Estado”.
“Si yo me sitúo en Iztapalapa y más adentro, donde hay más pobreza, puedo hacer un diagnóstico de qué pasa en México; si me coloco en Las Lomas veré algo de México pero eso no es México, por lo tanto hay que ponerse en el lugar de los que están fuera”.
Recordó sus discusiones con el filósofo francés Emmanuel Lévinas “de quien tomé muy en serio su pensamiento”, que se situaba desde los oprimidos y como exteriores al sistema vigente, ya sea en el sistema del género, la mujer; en el sistema del capitalismo, el obrero; en el sistema de la cultura, el sur; es decir África, Asia, América Latina.
“Si yo me sitúo en el lugar de los que están fuera, veo la realidad de una manera absolutamente distinta y esa es la manera en que yo miro metodológicamente; entonces todo se repiensa desde los oprimidos con el anhelo de construir un sistema más justo y no quedarme ahí, apuntó.
Señaló que la filosofía de la liberación está deviniendo universal “y yo estoy muy optimista del impacto” que puede causar. América Latina está colonizada y necesita descolonizarse; está dominada económicamente, hay que terminar con esa dominación y “si yo me sitúo ahí puedo desarmar al sistema por lo menos teóricamente y de ahí parten después los movimientos históricos prácticos: políticos, económicos, entre otros”.
La edad moderna se está acabando y viene una nueva edad donde la humanidad deberá tener otros criterios, porque no pueden seguir siendo la tasa de ganancia o el capital financiero los que digan lo que hay que hacer. “Eso nos está matando”.
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