Número 237
27 de abril de 2023
Fake news sobre salud del presidente, evidencia de guerra mediática en su contra
*Conveniente identificar noticias falsas en sitios digitales de verificación: investigador de la UAM
La salud del presidente de México fue motivo de fake news que especulaban sobre su estado físico, situación que puso en evidencia la guerra mediática en la cual todos los gobiernos se ven envueltos, afirmó el doctor Juan Soto Ramírez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Esos acontecimientos mediáticos y virales son el barómetro del sentir de algunos sectores de la sociedad, en tanto también es importante valorar cómo ciertos grupos aprovechan esta circunstancia y el uso político que hacen de la incertidumbre generada, apuntó.
El autor del libro Psicología social y complejidad recordó que en la Roma antigua los emperadores nombraban delatores para mezclarse con la gente en la calle y después llevaban la voz del pueblo al palacio imperial.
“Acorde con ese hecho histórico habría que mirar este contexto desde esa perspectiva y hacer un balance de la guerra mediática y de contenidos en la cual se liberan rumores a través de los medios noticiosos”, destacó.
Para el docente del Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa llamó poderosamente la atención la insistencia de que el Diario de Yucatán, citado como fuente informativa, era un medio con mucho prestigio, que se había fundado hacía muchos años y que verificaba sus referencias, como un modo de dar credibilidad a la nota.
“Ahora sabemos que el presidente sufrió un desmayo por una baja en la presión arterial, pero lo importante es la utilización política que se da a esos sucesos que componen el sentir de un segmento de la sociedad, cuya revelación malintencionada conlleva una alta dosis de prejuicios”, señaló Soto Ramírez.
“Las fake news son inherentes a las políticas de censura de los medios, a sus estrategias editoriales, tanto los de izquierda como de derecha, ultraizquierda y ultraderecha, aunque hoy en día esos contenidos se viralizan con más fuerza, con más potencia y el problema parece ser que el público no está capacitado para distinguir entre información verdadera y falsa”.
En entrevista, Soto Ramírez precisó que la gente que tiene una ideología contraria al gobierno en turno va a compartir datos que tiendan a confirmar sus sentimientos y creencias.
Así, “una persona que no simpatiza con el actul mandatario no compartirá datos que contradigan sus creencias y simpatías, mas no debemos acostumbrarnos a este ambiente, sino tratar de mirar la complejidad del fenómeno”.
Este tipo de noticias –que a veces son creadas de manera deliberada por agencias o granjas de bots– aprovechan esa sensación y pensamiento contra algún gobierno, o de unas creencias o decisiones contrarias a intereses propios.
Para comprobar datos el especialista propuso usar herramientas y sitios, entre los que destacan: https://www.vost.es/stopbulos, https://www.animalpolitico.com/, https://colombiacheck.com/, https://www.google.com/, http://fakchek.org/, https://maldita.es/buloteca, https://www.malaespinacheck.cl/, https://r3d.mx/ o https://wikileaks.org/
Los rumores han sido estudiados por la psicología social desde la mitad del siglo XX, por tanto no son una manifestación nueva, pues Peter Burke, entre otros historiadores, han analizado cómo se difundían éstos en las trincheras durante las guerras.
Así, “hay que pensar cuál es el modo en que los rumores se vinculan con las fake news y no confundirlos; si bien la distancia entre ambos es corta, podemos pensar los primeros en el ámbito de la política o incluso de la vida social, diseminados con la finalidad clara de desinformar”, explicó.
“En la actualidad se tendría que hacer énfasis en una de las paradojas de nuestro tiempo cuando el caudal inmenso de declaraciones va generando incapacidad para discriminar, lo cual nos puede llevar a no contar con un testimonio veraz, sino impreciso y erróneo esparcido en forma intencionada”.
Este proceso “busca desfigurar y minimizar las circunstancias, por ejemplo, de los procesos sociales, las pretensiones deliberadas de desorientar, de aturdir y exagerar que viajan a través de las noticias falsas que tienen la capacidad de viralizarse.
“Las noticias falsas –que tienen su origen junto con el nacimiento de las políticas de censura de la prensa– combinan datos reales con ficticios con la voluntad de sembrar la duda y la incertidumbre para confundir. El problema actual es que estamos ante una crisis de credibilidad generalizada donde un grupo de la población, en función de sus gustos e intereses, va generando burbujas periodísticas que son replicadas”.
Este tipo de contenidos pueden esparcirse de manera sencilla en la redes sociales e internet, pues “la gente está más dispuesta a compartir información que a leerla y verificar la veracidad, y pareciera que la ganancia ahora es obtener notoriedad para tener reacciones, lo cual es preocupante”, puntualizó Soto Ramírez.