Número 224
21 de abril de 2023
Artistas mexicanas y latinoamericanas intervinieron la Casa Rafael Galván de la UAM
* Mujeres in da house reflexionaron sobre la acción, la intervención y la documentación
Mujeres In Da House, en su segunda edición, convocó nuevamente a artistas mexicanas y de otros países de América Latina de diferentes generaciones para intervenir durante todo un día el Centro de Difusión Cultural Casa Rafael Galván de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), con el objetivo de permitir la apropiación de este emblemático recinto y performativizar las prácticas corporales, la documentación y el archivo creado por y para ellas.
Algunas autoras mostrando obras efectuadas con anterioridad en formato audiovisual para reflexionar sobre la acción, la intervención y la documentación, como tres etapas o elementos esenciales performáticos, los cuales fueron concebidos para un espacio y un tiempo determinados, como pretexto para otros medios o bien como subterfugios para activar convivencias humanas, individuales y grupales, creativas y críticas, entre el ámbito artístico y la vida diaria.
Como parte de la actividad –en la que fue inaugurada la exposición Samantha. Retrato colectivo de una pionera comunitaria a cargo del Archivo Memoria Trans México– Daniela Solís presentó Las vasijas tienen un hueco que consistió en una lectura de poesía acerca de temáticas de abuso, violencia de género y cotidianeidad, que efectuó con la cabeza metida en un recipiente y amplificando la voz con un micrófono de contacto, en una alegoría de la denuncia.
Ruth Vigueras Bravo ofreció un registro de performance duracional denominado Tu ausencia, mi ausencia, que surge de cuestionamientos en torno al amor y su alejamiento, así como respecto de la capacidad de conciliar la pérdida del ser amado y la carencia de un sentimiento que identifica a las personas.
Andrea Ferreyra exhibió Chuchita es amor, un video espectáculo en el que la artista logra la rutina promedio de una mujer, como es ejercitarse, alistarse, maquillarse, cuidar y proteger a sus hijos, salir a trabajar y volver a casa para llevar a cabo las tareas del hogar, pero todo con la dificultad de llevarlo a cabo con unos guantes de box puestos.
Con Caravana de luz, Camila Juárez brinda una respuesta a las constantes limitaciones que tiene la población femenina en las plazas públicas, por lo que desde la idea del cuidado y el acompañamiento, decidió iluminar uno de los lugares de mayor riesgo para ellas: la calle. Haciendo referencia a la luz, como componente que en muchas ocasiones remite a cierta protección ante la oscuridad. Esta labor colectiva ha sido un sostén para afrontar la violencia cotidiana, razón por la cual este video-performance se forja como una acción conjunta de mujeres que iluminan el camino de otras.
Katiuska Saavedra exhibió Una parte de mí y, sin embargo, tan distante, mientras que Paola Paz Yee hizo lo propio con ACCU (He aquí) e Indeleble mediante registros de espectáculos y objetos utilizados entre 2009 y 2017.
En un mundo donde la capitalización del tiempo entra en confrontación con los procesos artísticos Tan absurdo como resistir, de Gianine Tabja toma como punto de partida el gesto de bailar tap sobre la arena para deliberar acerca de las relaciones que plantea dicha confrontación.
Celia González ofreció Ojos de hueso, un video-performance en el que a través de los ojos de los quitones –únicos moluscos que poseen y hacen emerger durante sus vidas miles de ojos de hueso– analiza la figura de los intelectuales y activistas del país puestos bajo vigilancia o detenidos por el gobierno cubano.
Milena García compartió un video monocanal desde de un hecho abominable ocurrido en Managua en 2018, cuando en medio de un estallido social nacional y protestas anti-gobierno brutalmente reprimidas, una familia fue quemada en el Barrio Carlos Marx. Algunas personas documentaron el incendio y lo transmitieron por sus redes sociales, pero García, quien recogió fragmentos de la crónica de una vecina, sustituyó las imágenes por una pantalla en blanco y el audio, según la máxima de Robert Bresson de que: “cuando un sonido puede reemplazar una imagen es mejor suprimirla o neutralizarla. El oído va más hacia adentro, el ojo más hacia afuera”.
Niña Yhared y el colectivo multidisciplinario La Pesera presentaron Adéu que poetiza por medio de la mirada del recuerdo y la memoria a las mujeres que han sido pilares en la vida de la gente, por medio de una pieza simbólica que explora los espejismos de la maternidad. Mediante el espejo, cruzando los umbrales de diferentes temporalidades y memorias, el cuerpo femenino renace de entre el silencio eterno, con dispositivos corporales que rememoran afectos y comunidades en un ejercicio poético y sensorial.
Esta iniciativa de la Coordinación General de Difusión y de la Galería Metropolitana en la Casa Rafael Galván tendrá su siguiente edición el próximo año en la Casa de la Primera Imprenta de América, con una selección única de artistas y activistas de varios lugares de Latinoamérica.