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Número 220
15 de julio de 2015
 
UMBERTO ECO REVELA EN NUMERO ZERO LOS VICIOS PERIODÍSTICOS ACTUALES

*Recrea la autocensura, amarillismo, manipulación de la opinión pública, infravaloración del lector y mercantilismo

 

*Numero Zero se ubica en el último nivel de la semiótica, ya que es un libro que combina filosofía literaria y filosofía periodística

“Leer a Umberto Eco es un deber para los comunicadores, tanto su teoría semiológica como sus novelas”, señaló el doctor Armín Gómez Barrios, investigador del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, campus Ciudad de México.

 

En la presentación de la más reciente novela de Umberto Eco, Numero Zero, realizada en el Auditorio Miguel Ángel Granados Chapa de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Gómez Barrios dijo que esta obra del escritor italiano se centra “en la discusión sobre el estado de la red de comunicación constituida por periódicos, portales, redes sociales y el periodismo ciudadano”.

 

Desde un escenario situado en los años noventa, comentó, Eco satiriza el uso del teléfono móvil al señalarlo como un símbolo de inferioridad social, valora la riqueza de la comunicación cara a cara; sin embargo, es consciente de que la tecnología democratizó la información, su intención es lanzar una provocación a los usuarios de las redes sociales.

 

“Con un estilo sarcástico y un humor ácido, Eco imagina un proyecto utópico: la realización de un prototipo que en vez de reportar sobre el pasado, informe del futuro. Se trata de Domani, un diario que sirve para intereses privados, y enumera los vicios del quehacer periodístico”, sostuvo.

 

“Entre la narración de la naturaleza periodística y la revelación de la historia reciente de Italia, Eco recrea algunos de los errores principales de la ética del periodista: autocensura, amarillismo, manipulación de la opinión pública, infravaloración del lector y mercantilismo”, apuntó.

 

El doctor Alfredo Tenoch Cid Jurado, profesor-investigador del Departamento de Educación y Comunicación de la Unidad Xochimilco, manifestó que “Eco siempre que escribe una obra de literatura introduce grandes episodios de su vida como profesor o investigador, pero una faceta muy importante para él es la de periodista y en su novela Numero Zero lo retrata como un oficio muy desprestigiado”.

 

El ex alumno de Umberto Eco y vicepresidente de la Asociación Internacional de Semiótica Visual especificó que, por otra parte, en la figura del editor Commendatore Vimercate retrata al político Silvio Berlusconi y deja ver la gran crisis italiana que en los últimos 20 años se ha caracterizado por tener un grave deterioro moral.

 

En ese sentido, resaltó que el libro mantiene un efecto literario especial al retomar aspectos de su teoría semiótica, reflexiona críticamente en las estrategias utilizadas en los discursos científico-pedagógicos de la enseñanza de la literatura o el periodismo.

 

“Nos hace reflexionar sobre el valor filosófico de la literatura a través del ejercicio periodístico; Numero Zero es un libro que combina filosofía literaria y filosofía periodística”, expresó.

 

La doctora Elsie McPhail Fanger, docente del Departamento de Educación y Comunicación, expuso que “la obra es un recorrido, a través de la ficción, del periodismo, habla de los reportajes falsos, de los datos que no dicen nada, de una agenda condicionada a lo que diga el Commendatore; es un periodismo con mordaza que no puede hablar mal del accionista del periódico ni de los anunciantes, relata un periodismo de autocensura”.

 

Al mismo tiempo, dijo, el autor deja entrever la manera como se hace periodismo de investigación, el cual se niega a morir en este tiempo de globalización. Nos recuerda que la sospecha es un principio para buscar la verdad y que los hechos deben estar separados de las opiniones.

 

En la presentación también participaron el doctor Luis Alfredo Razgado Flores, jefe del Departamento de Educación y Comunicación, y el maestro Teseo Rafael López Vargas, coordinador de la Licenciatura en Comunicación Social, ambos de la Unidad Xochimilco de la UAM.