Número 211
29 de abril de 2021
ACADÉMICOS, SIN VOZ NI VOTO EN ANTEPROYECTO DE LEY DE HUMANIDADES, CIENCIAS E INNOVACIÓN
*Expertos participaron en las Jornadas de reflexión sobre el sistema de ciencia, tecnología e innovación
*En la UAM preocupan ciertas disposiciones respecto de que el Consejo Nacional definirá los esquemas de colaboración: Sergio Revah
Las decisiones del anteproyecto de la nueva Ley General de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación recaen en un Consejo de Estado que será la máxima autoridad y órgano rector, lo cual resulta preocupante porque no están representados con voz y voto los académicos que deberían llegar a esta instancia no por designación directa, sino respaldando grupos legítimos como academias y colegios, aseguró el doctor Sergio Revah, responsable de la Dirección de Apoyo a la Investigación de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Durante su participación en el Foro Interuniversitario Jornadas de reflexión sobre el sistema de ciencia, tecnología e innovación que demanda el futuro, alertó que en el proyecto de ley –creado por el Conacyt y entregado a la presidencia de la República en diciembre pasado– tampoco tienen votos otros miembros relevantes del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI).
“En la UAM, en particular, preocupan ciertas disposiciones que señalan que este Consejo Nacional definirá los esquemas de colaboración, cooperación, coordinación y articulación entre las dependencias y entidades de la administración pública federal, las instituciones de educación superior y los sectores público social y privado, un aspecto que debe cuidarse, ya que la naturaleza jurídica de las universidades autónomas está ya claramente definida”.
Debe contarse con un diagnóstico de la situación de estos rubros sobre el cual puedan establecerse metas y compromisos, entre ellos los apoyos formales de recursos, un financiamiento de la ciencia básica, el apoyo a los posgrados, el reconocimiento en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), el trabajo de los científicos incluyendo a las universidades privadas.
Además de la creación y el aseguramiento del mantenimiento de laboratorios nacionales que fueron creados con los recursos de la nación, apoyo para tener disponibles bases de datos ampliando la cobertura a las universidades con menos ingresos, apoyo a grandes proyectos a través de procesos transparentes y ampliación del sistema de instancias de indagación, dijo el académico distinguido con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Tecnología y Diseño en 2010.
También, que las secretarías y organismos establezcan programas de crecimiento de la planta académica para superar los niveles y evitar la fuga de talento; así como impulsar la internacionalización para la movilidad y facilitar el acceso a grandes proyectos y fondos multilaterales y bilaterales.
En la mesa Ciencia básica y la libertad de investigación subrayó que “es necesario reforzar las instituciones del Estado como impulsoras de un robusto SNCTI, pues tener un sistema debilitado por falta de consenso y apoyo económico nos mantendrá como un país muy por debajo de nuestro potencial científico y tecnológico, exportando talento y con consecuencias impredecibles en la salud, el medio ambiente y la alimentación de energía, entre otros, por lo que creemos que otras propuestas en revisión legislativa podrían ofrecer alternativas”.
De acuerdo con el doctor Revah el apoyo a la investigación básica debe ser firme, sostenido, despolitizado y transparente para convertirse en el cimiento donde se construya el SNCTI al que se aspira y refrendó la importancia del apoyo a la ciencia básica en un ambiente de libertad académica y de indagación.
La doctora Susana Lizano Soberón, presidenta de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), demandó la necesidad de que los gobiernos asignen un porcentaje considerable del presupuesto general al desarrollo de ciencia básica y que se garantice la autonomía de indagación, independientemente de si se trata de centros públicos o privados.
“La ciencia básica genera bienestar y progreso, pero no en un plazo inmediato, a pesar de los problemas urgentes, los gobiernos deben tener claro que invertir en este campo es hacerlo en el futuro, así que para rendir frutos se requiere un financiamiento continuo y a largo plazo; limitarlo o recortarlo truncaría las posibilidades de mejora para nuestro país”.
El doctor William Henry Lee Alardín, coordinador de Investigación Científica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), manifestó que la desigualdad, la pobreza y la falta de oportunidades en la nación no se deben a un gasto desproporcionado, por el contrario, “ha sido la falta de inversión sustancial en ciencia, tecnología e innovación durante décadas”.
El profesor del Instituto de Astronomía argumentó que no puede concebirse una Ley General de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación sin concertarla con un estatuto de educación y sin incluir la evaluación por pares, esencial para el impulso de la investigación.
Además, manifestó que falta una articulación trasversal sobre la equidad de género e igual acceso de oportunidades para las mujeres, que no se resuelve con comités que tengan paridad en la materia.
“Hay que tener una concepción no centralista, no determinista y con mucha imaginación respecto de lo que la ciencia puede aportar, lo que debe pretender hacer y lo que no para tener algo que le sirva a nuestro país y a la comunidad”.
La doctora Lilian Calderón Garcidueñas, docente de la Universidad del Valle de México (UVM), señaló que existe discriminación hacia los científicos de universidades privadas, lo cual atenta contra la libertad de investigación.
“No tenemos acceso a financiamiento que se refleje en nuestra capacidad académica y estamos en una situación de segregación, a pesar de que somos ciudadanos mexicanos, pagamos impuestos como todos y tenemos un alto grado de entrenamiento”.
La doctora Calderón Garcidueñas consideró que los investigadores bien entrenados en otros países aquí o en el extranjero deben de tener el mismo acceso y derecho a los apoyos existentes en este momento.
Para el doctor Juan Manuel Alcocer González, investigador de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), apoyar la ciencia no es un gasto sino una inversión, por lo que se deben crear los mecanismos para hacer entender a la clase política actual que hacerlo es fundamental ahora más que nunca.
“México como país es heterogéneo lo que nos pone en una evidente desigualdad y cualquier grupo que determine las políticas de ciencia y tecnología está obligado a comprender esa diversidad”.
La ciencia no tiene no tiene colores, religiones, estatus económicos ni fronteras, de ahí que cuando se contribuye a ella a nivel nacional, también se hace en el plano global.
También es fundamental hacerla bajo demanda encaminada a resolver los problemas emergentes “que tenemos como sociedad, al igual que la básica basada en la libertad y autonomía”.
Las intervenciones de los participantes –en esta mesa moderada por la doctora Susana López Charretón, académica de la UNAM– fueron comentadas por los doctores María del Jesús Rosales, profesora del Departamento de Química del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav); Andreu Comas, adscrito a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP); Carlos M. Contreras, profesor de la Universidad Veracruzana (UV) y Adolfo Sánchez Valenzuela, especialista del Centro de Investigación en Matemáticas (CIMAT).
El Foro Interuniversitario Jornadas de reflexión sobre el sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación que demanda el futuro, convocado por diez instituciones de educación públicas y privadas del país, entre ellas la UAM, tendrá actividades vía remota hasta el viernes 30 de abril.