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Número 208
13 de mayo de 2016

REFLEJA LA CIUDAD DESIGUALDAD SOCIAL EN ESPACIOS PÚBLICOS

*A pocos metros de la recién remodelada Alameda Central viven en abandono grupos que fueron expulsados

 

*Necesario promover una organización del espacio urbano más equitativo y formas específicas de articulación


 

Para mejorar la vida en la ciudad es necesaria una atención homogénea a las condiciones físicas del espacio público, sostuvo la doctora Ángela Giglia Ciotta, profesora-investigadora de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

Cuando un área es habitada de manera preponderante por personas marginadas, la autoridad realiza planes de renovación con reglas de cuidado exageradas y distintas respecto de otras partes del territorio, afirmó la docente del Departamento de Antropología.

 

Un ejemplo de ello es la reciente remodelación de la Alameda Central del Centro Histórico capitalino cuyo programa de manejo redujo el uso de sitios para sentarse y no permite actividades de recreación ni prestación de servicios, aunque esa normativa suele ser transgredida por los visitantes.

 

Es “un tipo de atención muy especial que no encontramos en zonas circundantes. A pocos metros viven en abandono las poblaciones que fueron expulsadas, hay basura en las calles y señalizaciones sin funcionalidad, creándose desigualdad social”, subrayó.

 

En la Conferencia: Cartografía de las desigualdades en el espacio público urbano –moderada por la doctora María del Carmen Ramírez Hernández, académica de la Unidad Xochimilco– expuso que los regímenes de hiperreglamentación sólo provocan sistemas híbridos entre lo formal y lo informal.

 

“Se ha dado un regreso hormiga, tanto de vendedores ambulantes como de indigentes, quienes ahora viven en una relación tensa por no poder estar en la Alameda”, expuso durante su intervención en el Seminario internacional: Representaciones cartográficas de ciudades en la investigación, efectuado en el Centro Cultural Casa Talavera.

 

Organizado por la Unidad Azcapotzalco de la UAM y la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), el Seminario destacó el papel instrumental de la cartografía en el marco de las relaciones sociales y políticas.

 

Giglia Ciotta reflexionó sobre las razones de la desigualdad cada vez más evidente entre los espacios, lo que arroja una urbanidad discontinua y fragmentada.

 

Al referir notables diferencias entre el poniente y oriente de la Ciudad de México indicó que los habitantes que desean atravesar o transitar por avenidas y calles deben poseer habilidades muy particulares del paisaje.

 

La metrópoli reúne un conjunto de micro-órdenes con reglas propias. Son espacios insulares que reproducen la estratificación social y la división social del área residencial.

 

La especialista en usos y significados del espacio público expresó que la ciudad se compone de varias urbes conformadas en torno a una metrópoli central con la mejor calidad, mientras que el espacio negociado es común para las colonias populares.

 

“Debemos evitar estos conflictos dominantes en el hábitat y promover una organización espacial más equitativa, así como pensar en formas específicas de articulación de los espacios públicos”, finalizó.