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Número 198
22 de junio de 2015
INVESTIGADORES DE LA UAM CAPACITAN EN OAXACA A PERSONAL QUE ATIENDE A RECIÉN NACIDOS CON SIGNOS PATOLÓGICOS

*Mediante un sistema que busca la identificación en niños recién nacidos de signos tempranos de patologías que pudieran llevarles a una alteración de su desarrollo

 

*Existe la posibilidad de formalizar estas acciones a través de un convenio entre la Universidad, el municipio y el DIF de esa comunidad, lo que daría la posibilidad de continuar este proyecto

Investigadoras de la Maestría en Rehabilitación Neurológica de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) capacitaron al personal de la Unidad Básica de Rehabilitación “El Espinal”, Oaxaca, en el manejo del Sistema de Vigilancia y Promoción del Desarrollo Integral del Niño (SIVIPRODIN) concebido por este grupo de investigación en colaboración con el Laboratorio de Seguimiento del Neurodesarrollo del Niño del Instituto Nacional de Pediatría (INP).

El sistema busca en términos generales la identificación en niños recién nacidos de signos tempranos de patologías (neurológicas, cognitivas, motoras e incluso de parálisis cerebral) que pudieran llevarles a una alteración de su desarrollo.

 

La maestría en rehabilitación Neurológica de la Unidad Xochimilco ha trabajado durante más de 30 años en desarrollar un modelo para identificar e intervenir tempranamente a estos niños, con el propósito fundamental de prevenir secuelas generadoras de algún grado de discapacidad y canalizarlos a dependencias donde se les pueda brindar atención.

 

Entrevistadas a propósito de su visita a “El Espinal”, las investigadoras señalaron que el objetivo fue la capacitación del personal de la unidad básica de rehabilitación, sobre todo pediatras y responsables de guardería, con la intención de implementar el SIVIOPRODIN en la institución.

 

Explicaron que en la primera visita realizada en marzo de 2015 se capacitó al personal de la unidad, en tanto que en la segunda, en mayo de este año, se realizó una primera evaluación de la operación del programa.

 

Durante la primera visita se evaluaron a 68 niños de uno a 24 meses, y a 22 de uno a 12 meses, a quienes se les realizaron valoraciones neurológicas, de interacción cuidador-niño, además de hacer una visita domiciliaria, con lo que se tuvo un diagnóstico integral que permitió identificar a 10 niños que requirieron intervenciones específicas.

 

Además de estas valoraciones sobre la vigilancia del niño, el sistema propone las cartillas de vigilancia y las cartillas de promoción del desarrollo infantil temprano, las cuales son parte de una estrategia para promover el acercamiento de los promotores de la salud hacia las acciones que propicien el adecuado desarrollo del niño mediante la detección temprana y la facilitación de estilos de cuidado y crianza saludables.

 

La doctora Fabiola Soto Villaseñor, coordinadora de la maestría en Rehabilitación Neurológica, señaló que es muy importante dimensionar el servicio universitario en el sentido del aporte que se hace al salir a las comunidades e identificar problemas para traerlos a la discusión universitaria y poder generar propuestas que contribuyan a su solución.

 

Por otro lado, destacó que esta labor es muy importante en términos de formación de recursos humanos porque a partir de la práctica que estudiantes y profesores hacen en dichas comunidades se contribuye a la formación académica y de responsabilidad social.

 

Esta participación es relevante no solo para poner en práctica las herramientas que se han generado a partir del SIVIPRODIN en términos de vigilar el desarrollo identificando riesgos tempranos y estrategias que pueden implementarse en el ámbito familiar, sino también por el impacto que estas acciones tienen en poblaciones vulnerables y en modificar las prácticas que sistemáticamente se realizan en instituciones que brindan servicios de salud comunitaria.

 

En el mismo sentido, la doctora Carmen Sánchez Pérez, fundadora de la maestría, consideró que a partir de este sistema se han establecido convenios no solo con el INP, sino con el Gobierno del Distrito Federal, con la propia universidad particularmente los centros de desarrollo infantil, e incluso se ha atendido a la propia comunidad universitaria, todo ello con el fin de generar una serie de visiones en torno al desarrollo del niño que puede estar en riesgo, ya sea biológico o social.

 

Agregó que llevar el sistema a El Espinal ha sido una experiencia extraordinaria porque es una comunidad con fuertes raíces culturales en las que “podemos ver la persistencia de la lactancia materna, las ablactaciones de los niños con comida tradicional, el buen peso y talla de los niños al nacimiento, la atención al niño no solo de la madre, sino de la familia en conjunto, donde las abuelas todavía tienen un papel muy importante”.

 

La doctora Soto Villaseñor destacó que se propició además un espacio de retroalimentación con las mamás de los niños, para conocer sus impresiones sobre las actividades desarrolladas y los cambios que observan en sus hijos, así como su precepción sobre las sugerencias que se hacen en el programa y si éstas contribuyen a mejorar las actividades de manejo y estimulación que hacen en sus casas.

 

De igual manera se trabajó con la persona que coordina el grupo para evaluar las dificultades que ha tenido en la implementación que se ha recomendado y darle sugerencias para flexibilizar a partir de las necesidades que se van identificando.

 

La doctora Patricia Muñoz Ledo, jefa del Área de Ciencias Clínicas del Departamento de Atención a la Salud, comentó que a partir de esta experiencia –que tuvo el apoyo de la profesora Hortensia Matus Peto, presidenta del DIF del Espinal y del profesor Claudio Toledo Villalobos, presidente municipal de El Espinal–, se habló de la posibilidad de formalizar estas acciones a través de un convenio entre la Universidad, el municipio y el DIF de esa comunidad, lo que daría la posibilidad de continuar este proyecto.

 

La maestra Jesica Nisaya Contreras Toledo, ayudante de posgrado en la Maestría de Rehabilitación Neurológica, destacó que otro logro de este programa es que empieza a llegar a otras comunidades como Juchitán, gracias al personal que ha migrado de El Encinal.

 

Tras señalar que en México no hay un programa similar que brinde este tipo de atención a niños tan pequeños, la doctora Sánchez Pérez agregó que si bien no se tienen todavía tabulados los resultados de estas acciones, en una visión panorámica “sí encontramos en primera instancia modificaciones importantes en un periodo muy corto”.

 

No podemos todavía demostrarlo con datos, porque estamos terminando de capturar la información, pero después de haberlos evaluado y ver que en mes y medio un niño que no gateaba empieza a hacerlo, otro que no se podía poner en pie lo está logrando u otro que tenía problemas de interacción empieza a expresar su lenguaje, vemos que el sistema funciona.