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Número 193
4 de mayo de 2016

LA ARQUITECTURA BIOCLIMÁTICA DEBE APRECIAR LA RIQUEZA CULTURAL

*El enfoque está en la vivienda como objeto y no se hace comunidad

 

*Los pueblos ancestrales vinculan los valores simbólico-religiosos con la naturaleza


 

 

La Arquitectura Bioclimática no debiera desdeñar los aspectos culturales al considerar los elementos ambientales y tecnológicos en la construcción de edificaciones, planteó el doctor Víctor Fuentes Freixanet, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

El arquitecto sostuvo que los pueblos ancestrales de México, Colombia y Brasil, entre otros países de América, han vinculado con eficiencia los valores culturales o los simbólico-religiosos con la naturaleza, el medio ambiente y la tecnología en los procesos de construcción de infraestructura y vivienda.

 

El especialista resaltó que para las comunidades indígenas la casa representa el espacio central de la vida, una concepción antigua que “hay que rescatar porque ahora se enfoca a la vivienda como objeto y no se hace comunidad”, además debieran evaluarse “las funciones de habitabilidad en todo lo que sucede alrededor de nosotros, porque las experiencias y vivencias se dan de manera comunitaria”.

 

Al participar en el Coloquio: Diseño ambiental y paisaje, realizado en la Unidad Cuajimalpa de la UAM, el investigador adscrito al Departamento de Medio Ambiente para el Diseño de la Unidad Azcapotzalco presentó un estudio sobre casos específicos de arquitectura en América Latina con análisis bioclimáticos.

 

El especialista analizó la correlación entre la arquitectura vernácula y la contemporánea, determinando si las estrategias de diseño en vigor corresponden a las comunidades regionales.

 

En México evaluó construcciones mayas indígenas y coloniales. Para los primeros las edificaciones tenían que ver con la vida y la naturaleza, mientras que las construcciones coloniales planificaban el ambiente para ofrecer confort.

 

A partir de una visión cosmogónica eran edificadas viviendas, con el solar como unidad básica y siempre en relación con el exterior, en una convivencia entre el espacio natural, las actividades humanas y la arquitectura.

 

“Las imponentes edificaciones han perdurado y muestran el enorme conocimiento técnico, científico y artístico que tenían sus constructores. Los mayas estaban vinculados con la naturaleza y el cosmos. Para ellos el universo está sostenido por cinco ceibas –su árbol sagrado– de distintos colores y el hombre fue creado a partir del maíz”.

 

La vivienda maya está rodeada por la vegetación, aprovechando las condiciones naturales para generar las mejores condiciones bioclimáticas y haciendo habitables las viviendas.

 

Las coloniales ofrecían mejores condiciones medioambientales climáticas al armonizar el entorno y aprovechar al máximo los recursos naturales.

 

Al dictar la conferencia Arquitectura bioclimática tropical en Latinoamérica refirió que en la actualidad la disciplina ha retomado la riqueza bioclimática de los antiguos mayas.

 

La vivienda vernácula colombiana –maloka– tiene elementos simbólico-culturales vinculados con el inframundo y los cielos. Los postes que sostienen la edificación están espaciados para marcar el recorrido del sol, pues viven dentro de un reloj solar.

 

El también especialista en diseño ambiental explicó que por las partes bajas ingresa el aire para salir expulsado por el lado superior, un elemento que ha sido retomado en las construcciones deportivas de Colombia.

 

En Brasil, el shabono se edifica talando la parte central; la vivienda está rodeada por vegetación para crear corrientes de aire de ingreso que salen por la parte central, lo cual es aplicado en la arquitectura moderna para generar construcciones bioclimáticas agradables en hospitales.

 

La arquitectura contemporánea asume elementos vernáculos generando estrategias de diseño modernas, apuntó el doctor Fuentes Freixanet.