Número 191
7 de abril de 2022
LOS EGRESADOS DE LICENCIATURA, UN VALIOSO CAPITAL HUMANO PARA LA SOCIEDAD MEXICANA
*No podemos darnos el lujo de abandonar a su suerte a quienes concluyeron sus estudios”, señaló José Antonio de los Reyes
*Expertos participaron en el 2º. Encuentro por la Educación Superior en la Universidad Autónoma Metropolitana
Detrás del proceso de formación de quienes cursan un programa de licenciatura en las instituciones de educación superior hay una importante inversión de recursos públicos, de dedicación del profesorado y de involucramiento de distintos actores sociales, por lo que “no podemos darnos el lujo de abandonar a su suerte a quienes concluyeron sus estudios y con ello incrementar el riesgo de perder un valioso capital humano para la sociedad mexicana”, afirmó el doctor José Antonio De los Reyes Heredia, rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En la inauguración del 2º. Encuentro por la Educación Superior en la UAM. Egresadas y Egresados de la educación superior. Trayectorias, experiencias y expectativas laborales, el doctor De los Reyes Heredia sostuvo que el tema del egreso de quienes cursan una licenciatura “es complejo y da lugar a muy variados debates académicos”, pues durante mucho tiempo se pensó que la obligación de las universidades era poner a disposición de la sociedad un conjunto de planes y programas por los que transitarían las y los jóvenes y que sólo quienes mostraran mayores aptitudes en el trayecto concluirían sus estudios en ese nivel.
Posteriormente se puso de manifiesto que no todas y todos tienen las mismas condiciones de acceso en el nivel superior, por lo que se promovió la puesta en marcha de distintos tipos de estrategias para igualar estas circunstancias; por un lado, las medidas orientadas a la mejora de la calidad de los programas, dado que una buena formación en la licenciatura incrementaría las posibilidades de una inserción exitosa en el mercado laboral.
Por otro lado están las iniciativas orientadas a la equidad, que promovieron la ampliación en el acceso a la educación superior y la atención y acompañamiento a aquellas personas del alumnado que se encontraban en contextos vulnerables o difíciles y cuyo riesgo de abandono era considerablemente mayor al de otros segmentos.
En ese nivel de discusión siempre se asumió que la obligación de las instituciones de educación superior (IES) era de carácter formativo, que la responsabilidad a partir del egreso caía en los jóvenes y el éxito en la inserción profesional era un asunto de méritos y voluntad individual; sin embargo, el mercado laboral opera bajo una lógica compleja y a la par de las capacidades individuales, otros factores como el capital social, las circunstancias organizacionales y geográficas impactan en la manera en que las y los nuevos profesionistas pueden encontrar oportunidades de desarrollo.
Adicionalmente se ha posicionado en forma importante en la agenda de la educación superior el tema de la responsabilidad social que ha mostrado que el quehacer universitario tiene tareas que van más allá del campus; en particular, en lo referente a la función de la docencia, pues el compromiso de las universidades e IES públicas no se limita a producir egresadas y egresados como una parte instrumental en el tejido productivo de una sociedad.
La crisis derivada de la pandemia reveló que el mercado de trabajo ha evolucionado y las formas del empleo y las habilidades requeridas por los futuros profesionales ya no es la de antes de 2019. “Esto quiere decir que las universidades estamos en retraso, lo cual significará apurar el paso para resolver los temas de las habilidades al egreso de nuestras y nuestros jóvenes, los valores que vamos a cultivar y también el acompañamiento social”.
Por ello es necesario construir y fortalecer redes de colaboración con otros actores, entre ellos universidades e instituciones como la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), así como con el sector productivo para consolidar el capital social universitario que es de vital relevancia.
La doctora Norma Rondero López, secretaria general de la UAM, recordó que en el primer encuentro se buscó debatir en torno al tema de la evaluación en la educación superior sobre las instituciones, las investigaciones y el papel del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
En esa primera edición también se habló de los estudiantes y la evaluación que cotidianamente viven y de ahí la sugerencia de analizar también lo que pasa con los ex alumnos, una vez que “como instituciones de enseñanza superior debemos rendir cuentas ante la sociedad y una de nuestras mejores cartas para hacerlo son nuestras egresadas y egresados”.
Es preciso estar al tanto de ellos, “saber cómo estudiarlos y reconocerlos en las necesidades de los empleadores”; tales asuntos son presentados y comentados por especialistas en este segundo encuentro, subrayó la secretaria general.
El maestro Jaime Valls Esponda, secretario ejecutivo de la ANUIES, aseveró que la prioridad educativa debe dirigirse a trabajar por el crecimiento económico, social y cultural en el marco del desarrollo humano sostenible y reforzar el papel de la universidad para fomentarlo a través de programas emergentes en términos de pertinencia, calidad e incluso de internacionalización.
Resulta fundamental ampliar y diversificar la oferta educativa, actualizar de manera periódica los contenidos y la forma de organizar el currículo, así como sustentar los programas académicos en la pertinencia, la cooperación con el mundo del trabajo y la innovación en los métodos de enseñanza, es decir, encauzar la relación existente entre la formación superior y el mercado laboral.
Durante la conferencia magistral Claroscuros en la relación entre la educación y el trabajo, la doctora María de Ibarrola Nicolín, académica del Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, refirió algunos esfuerzos que durante varias décadas ella y sus alumnos han hecho para construir un cuerpo de conocimiento “que intenta integrar un gran número de elementos de explicación teórica y resultados empíricos en la relación educación-trabajo”.
La profesora expuso algunas de las “categorías teóricas intermedias que he privilegiado en el acercamiento a esta relación”, como una matriz de la estructura heterogénea, desigual y combinada de los sectores del trabajo en México; los proyectos socioeducativos que sustentan la creación de escuelas de formación para el trabajo, así como las estructuras institucionales del currículum que delimitan los cauces para una formación laboral en las entidades escolares.
En relación con la construcción de proyectos educativos de instrucción para el trabajo indicó que “conviene hacer un enfoque de análisis político de quién y cómo lo diseña, y cómo se implementa” y expuso como ejemplo a los Centros de Bachillerato Tecnológico, en los cuales se hacía la promesa de ingresar a la enseñanza superior, pero también se ofrecía la formación de técnicos medios necesarios “para la modernización y el desarrollo económico de las comunidades rurales”.
Esta formación también pretendía evitar la excesiva demanda por educación superior, pero algo de lo que hasta la fecha no se logra convencer es que se puede dar certificación y capacitación intermedia y no va en detrimento de una persona el tener una certificación de nivel medio”.
El elemento fundamental fue la construcción escolar de una figura laboral que no existía en las empresas y después se repite en las universidades tecnológicas con el técnico superior universitario. “Podríamos decir que cada uno de los proyectos del Estado mexicano para enseñar a los jóvenes a trabajar en las escuelas responde a un proyecto educativo”.
Respecto del tema de identidades, itinerarios, transiciones y trayectorias de los sujetos, apuntó que hoy “pasamos de la linealidad a la complejidad”. Hasta hace poco la línea de los estudios regulares se traducía en que quienes concluyeron en tiempo y forma son desertores, pero hoy se plantea que las trayectorias e itinerarios son muy complejos e incluso el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) tiene investigaciones donde localiza 33 trayectorias diferentes para cursar la enseñanza básica. Las constantes entradas y salidas de la institución, los estudiantes “atípicos” y los cambios de carrera”, reflejan esta complejidad.
El 2° Encuentro por la Educación Superior en la Universidad Autónoma Metropolitana. Egresadas y Egresados de la Educación Superior. Trayectorias, experiencias y expectativas laborales continuará con sus actividades este viernes 8 de abril y las transmisiones pueden seguirse en vivo en https://www.facebook.com/uam.mx y en https://www.youtube.com/c/UAMVIDEOS.