Número 184
5 de abril de 2022
MARCELO GALVÁN FUE NOMBRADO MIEMBRO DE LA JUNTA DIRECTIVA DE LA UAM
*En la sesión 507 del Colegio Académico de esta casa de estudios, celebrada en modalidad remota
El profesor Marcelo Galván Espinosa fue nombrado miembro de la Junta Directiva de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en la sesión 507 del Colegio Académico celebrada hoy, de conformidad con los requisitos establecidos en los artículos 8 de la Ley Orgánica y 7 del Reglamento Orgánico de esta casa de estudios.
El licenciado en Química por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) obtuvo el grado de doctor en la División de Ciencias Básicas e Ingeniería (DCBI) de la Unidad Iztapalapa, en 1988, y realizó una estancia posdoctoral en el Departamento de Física del Instituto Tecnológico de Massachusetts, entre 1991 y 1993.
Las líneas de investigación que ha seguido son la estructura electrónica y la reactividad de moléculas y biomoléculas; la adsorción de átomos y moléculas en superficies metálicas; los coeficientes de respuesta en modelos dependientes del spin; la dinámica molecular ab-initio, y la estructura electrónica de materiales para el almacenamiento de energía.
En la Unidad Iztapalapa ha tenido gran participación como jefe del Área de Físicoquímica Teórica, coordinador del Laboratorio de Supercómputo de la DCBI y al frente del Departamento de Química, además de haber sido representante del profesorado del mismo ante el Consejo Divisional e integrante de la Comisión Dictaminadora del Área de Ciencias Básicas.
En el ámbito de la formación de recursos humanos ha graduado a 16 alumnos del Posgrado en Química de la Unidad Iztapalapa e impartido más de 150 cursos en la Licenciatura y el Posgrado en Química de la misma sede. Ha sido responsable de programas de colaboración internacional con Chile e India, así como de indagaciones grupales e individuales; dirige un proyecto conjunto de científicos por México, financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), enfocado en el diseño de baterías de inserción.
También ha sido evaluador académico de trabajos y programas de posgrado para el Conacyt, y los sistemas de ciencia y tecnología de Chile, Colombia y Argentina. El miembro de la Comisión Evaluadora del PRIDE de la Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Morelia, de la UNAM es investigador nacional Nivel III, con reconocimiento PRODEP, y ha publicado más de 60 artículos en revistas de circulación internacional, así como varios capítulos de libros especializados, con una práctica científica reconocida dentro y fuera de México.
Además ha sido árbitro de Journal of the American Chemical Society; Journal of Physical Chemistry A y B; Chemical Physics Letters; Journal of Chemical Physics; Journal of Molecular Structure (THEOCHEM), y Journal of the Mexican Chemical Society.
“Reconozco a la UAM como una Institución madura que ha cumplido ampliamente con las tareas para las que fue creada y que, sin conformismo, se propone mirar al futuro para continuar su mandato con apego irrestricto a sus valores; por el respeto y el aprecio que le tengo reitero mi convicción de siempre actuar en su beneficio, ya sea en mi actividad como profesor o en cualquiera otra en la que participe de la vida universitaria”, ha declarado el doctor Galván Espinosa.
El académico de la Casa abierta al tiempo ha recalcado la importancia de incrementar la vinculación hacia el interior de la propia UAM, lo cual permitirá diversificar la obtención de mayores recursos; propone en este regreso a la nueva normalidad, cambios en los usos y costumbres para que la comunidad haga propuestas innovadoras en todos los planos.
“Es necesario insistir en reforzar los ejercicios de planeación al interior de los órganos colegiados académicos, porque son éstos la memoria colectiva y la línea conductora que sustenta la planeación a corto, mediano y largo plazos”.
También ha manifestado la necesidad de que la Institución proponga estrategias que le permitan incrementar la matrícula, manteniendo la calidad académica y con una planeación acorde con el desarrollo de la infraestructura física y con los recursos humanos disponibles, así como mejorar los puentes de comunicación con el Conacyt para apoyar oportuna y eficazmente a las y los profesores, y al alumnado de posgrado.