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| El incremento del consumo de drogas entre la población infantil y adolescente de México resulta preocupante porque son etapas en las que el individuo se encuentra más vulnerable a desarrollar dependencia a ellas, advirtió la doctora María Elena Medina Mora Icaza, directora general del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz quien subrayó la necesidad de reforzar los programas de prevención.
Luego de su participación en el Cuarto Simposio: La prevención de las adicciones en las comunidades estudiantiles, celebrado en la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la investigadora explicó que en esas edades el cerebro va adaptándose a la vida adulta y, según estudios epidemiológicos y de las neurociencias, son las etapas de mayor riesgo.
“Si logramos que los jóvenes no usen drogas ni consuman alcohol en la adolescencia habremos ganado mucho en la prevención a lo largo de la vida, porque es la edad en que son más vulnerables” y en ese contexto “pienso que tenemos la obligación de proteger” a ese segmento de la población.
Medina Mora Icaza agregó que las políticas para prevenir el consumo de drogas entre adolescentes son las adecuadas, porque ha habido “avances importantes”, aunque es necesario reforzarlas y mejorar la atención a la comorbilidad de trastornos mentales en relación con las adicciones.
En el caso del consumo de alcohol explicó que en general México registra menos, respecto de Estados Unidos, entre otros países donde se tiene una disponibilidad per cápita mayor.
Sin embargo, aquí “tendemos a concentrar el alcohol en menor proporción de la población, pero en grandes cantidades”; el problema es que cuando beben, los jóvenes se exponen a muchos problemas, sobre todo cuando copian ciertos modelos de conducta de los adultos.
Para bajar los riesgos –tal como han hecho otras naciones cuyas tasas de mortalidad han descendido a la mitad– son necesarias medidas que lleven a conducir sin alcohol –alcoholímetro– que han logrado reducir notablemente la muerte por accidente entre los jóvenes, “aunque no por consumo excesivo”, así como aumentar los precios de las bebidas, limitar la accesibilidad y evitar la venta de alcohol las 24 horas, entre muchas otras.
Además se debe considerar que la cerveza es una bebida que también genera dependencia y que el nivel de alcohol en sangre al beber una lata de ese producto o una dosis de tequila es la misma y, por tanto, el riesgo para accidente también.
La investigadora sostuvo que se trata de una combinación de restricciones que hagan más difícil que se consuma en grandes cantidades y del establecimiento de estrategias de educación y prevención para que las personas no empiecen a beber a edades tempranas.
Por otra parte se manifestó en contra del libre comercio de la marihuana, porque cuando hay intereses económicos se vuelve muy difícil poner medidas de protección a la salud.
Además consideró acertado no criminalizar el consumo y fijar dosis mínimas, porque la falta de información, tanto de los usuarios como de las autoridades encargadas de la impartición de justicia “ha hecho que muchas personas vayan a la cárcel y ahí no hay tratamiento, pues los que entran adictos, salen adictos y vuelven a delinquir”.
“Me parece preocupante la gran cantidad de personas que se encuentra en cárceles federales por delitos contra la salud, por encima de cualquier” otra infracción y muchas son mujeres indígenas utilizadas para transportar drogas.
En ese sentido, todas las medidas que “ayuden a disminuir la violencia y permitan ver el problema como un tema de salud pública para ayudar a la protección, sobre todo de los adolescentes, es bienvenida”.
México ha sido un país de avanzada respecto de no criminalizar el consumo de marihuana y se prevé que seguirá intensificándose la discusión en las cámaras sobre cuál debe ser la nueva política, a partir de los anuncios que haga el gobierno, luego de su participación en la Organización de Naciones Unidas.
La doctora Medina Mora Icaza expuso durante su participación en este Simposio algunos resultados de la Encuesta Nacional del Consumo de Drogas en Estudiantes 2014 y explicó que se confirmó la tendencia al crecimiento del consumo, que sigue siendo mayor en los hombres pero muestra también un crecimiento “mucho más dinámico en las mujeres”, sobre todo en las más jóvenes.
Esto “nos preocupa”, porque si bien se está haciendo lo adecuado para disminuir este consumo es necesario también reforzar –mediante diversos enfoques como el de género– la atención más especializada a personas que así lo requieran, así como acudir a aquellas entidades, muchas rurales, donde la atención no ha sido tan amplia.
El Simposio fue inaugurado por el maestro Víctor Sosa Godínez, coordinador general de Vinculación y Desarrollo Institucional, en representación del doctor Salvador Vega y León, rector general de la UAM; en la ceremonia estuvo también el licenciado José de Jesús Solís Rodríguez, asesor del doctor Manuel Mondragón y Kalb, comisionado nacional contra las Adicciones de la Secretaría de Salud Federal; el doctor Héctor Fernández Varela, director general de Atención a la Salud de la Universidad Nacional Autónoma de México y presidente en turno de la Red de Instituciones Educativas contra las Adicciones de la Ciudad de México, y la profesora María del Rosario Tapia Medina, directora general del Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones de la Ciudad de México.
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