LA NUEVA CONSTITUCIÓN DE LA CDMX NO REFLEJARÁ EL SENTIR CIUDADANO
*Representará un retroceso, al contener elementos que le restarán legitimidad representativa
*40 diputados serán designados por las cámaras de Diputados y Senadores, el presidente de la República y el jefe de gobierno capitalino, reafirmando un proceso antidemocrático
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| La nueva Constitución para la Ciudad de México (CDMX) que emane del Congreso Constituyente no será absolutamente representativa de los intereses políticos de la ciudadanía, sostuvo el maestro Miguel Pérez López, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En el Foro: Congreso Constituyente de la Ciudad de México ¿avance o retroceso? convocado por la División Ciencias Sociales y Humanidades y el Departamento de Administración de la Unidad Azcapotzalco de esta casa de estudios, el profesor indicó que el proceso de elección –del Congreso Constituyente– no será representativo porque no reflejará el sentir de los diversos sectores sociales.
La nueva Carta Magna de la capital representará un retroceso al “contener elementos que le restarán legitimidad representativa, pues no parte del concepto de Asamblea Constituyente, órgano de representación soberana de la ciudadanía”.
De los cien diputados que integrarán la asamblea, 60 serán electos, “lo grave son los 40 diputados designados por la Cámara de Diputados, el Senado, el presidente de la República y el jefe de gobierno de la Ciudad de México, hecho que acabará con el encanto democrático” y sólo reafirmará un proceso antidemocrático.
La nueva Constitución de la Ciudad de México no conservará el espíritu de las propuestas federalista del constitucionalismo mexicano de 1824, 1847, 1857 y 1917.
En contraste, “se parece más a las propuestas de juntas de notables que dieron pie a constituciones de tipo centralista. Hay un esquema doble: por un lado democrático, mayoritario y, por otro, minoritario, autocrático, poco democrático y muy autoritario”.
El profesor de Teoría Constitucional y secretario académico de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Unidad Azcapotzalco consideró que la designación de los diputados y senadores es un elemento antidemocrático, ya que dichos cargos deben ser sometidos al escrutinio del pueblo bajo un esquema de elección.
La estructura del proceso abre el riesgo de un retroceso en el marco normativo de vanguardia progresista y de preservación y avance de los logros en materia de derechos sociales, económicos, políticos y culturales, conquistados por la sociedad civil capitalina.
“Pero estamos a tiempo de que se haga una reforma al octavo transitorio del decreto publicado el 29 de enero del presente año para efecto de que la Constitución sea sometida a referéndum, ofreciéndole el perfil democrático que requiere”.
El comunicador Virgilio Dante Caballero denunció que el mismo grupo de partidos políticos –Revolucionario Institucional (PRI), de la Revolución Democrática (PRD) y Acción Nacional (PAN)– que privatizó el petróleo y llevó a cabo las reformas estructurales que atentan contra la soberanía nacional es el mismo que decidió la reforma para el Distrito Federal y crear una Constitución que ofrezca, supuestamente, “autonomía y soberanía a la ciudad de México”.
Pero advirtió “¿de qué soberanía hablamos cuando 40 diputados de cien –de una Asamblea que se supone que es por definición soberana bajo el mandato de los poderes constituidos– son designados, nombrados de dedo por los grupos políticos que controlan la Cámara, el Congreso, el Poder Ejecutivo y la jefatura de gobierno de la Ciudad de México”.
Con los 40 diputados se tendría asegurada la mayoría dentro del Constituyente de la Ciudad de México y “a eso le llaman proceso constituyente, en el que, además, los 60 restantes serán elegidos no por voto directo de candidaturas individuales, sino por planillas de una lista de 60 candidatos de los partidos políticos”.
De esa forma “se votará por un partido, el cual decidirá quiénes tienen derecho de integrar el Congreso Constituyente”, señaló el periodista y profesor invitado de la UAM en las unidades Cuajimalpa, Iztapalapa y Xochimilco.
Eso, aseguró, es una irregularidad porque no serán votados de manera directa por la ciudadanía, aunado a que la redacción original de la Constitución no será facultad del Congreso, sino del jefe de gobierno, “hecho absurdo porque Constituyente es sinónimo de soberano”.
La decisión es frenar los derechos políticos, sociales, culturales y económicos de avanzada y pretender dar la mayoría a partidos políticos sin representatividad en la ciudad –PRI y PAN– dejando como legado una soberanía limitada.
El doctor Arturo Pacheco Espejel señaló que el proceso refleja lo que pasa en términos políticos en el país, donde gobierna “una clase política añeja que toma decisiones, se recrea, es una familia que condena a la nación al desempleo, la inseguridad, los desaparecidos; una catástrofe. La tragedia es que no hay opciones”.
El camino no es disputar las plazas de los 60 diputados: “hay que evidenciar esta separación y construir con la sociedad otras opciones; el reto es grande, pero lo hacemos o seguimos cayendo en el barranco”.
El proceso “inició mal”, designando diputados, aunado a que nunca fue una demanda ciudadana el crear una nueva entidad federativa y una Constitución.
El profesor adscrito al Departamento de Administración dijo que “se crea una ficción política pensando que los ciudadanos del nuevo estado están interesados y no es así, están preocupados por la inseguridad, el desempleo; no hay perspectivas y con una Constitución tampoco la habrá”. |