Encabezado
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Número 114

4 de marzo de 2022

RECESIÓN PROVOCADA POR COVID-19,

LA DE MAYOR IMPACTO RESPECTO DE CRISIS ANTERIORES 

*En México ha significado la caída más fuerte desde la Segunda Guerra Mundial:

académico de la UAM

 

*El confinamiento redujo la demanda y la oferta de trabajadores quedó bloqueada


Si bien las crisis financiera de 2008 y pandémica de 2020 tuvieron orígenes diferentes, también contaron con elementos en común, pues aun cuando en la primera el sector mercantil desestabilizó al real y en la segunda ocurrió a la inversa, en ambas prevaleció la percepción, en el momento más crítico, de una falta de liquidez por parte de agentes económicos, afirmaron académicos de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

Al participar en el XIV Seminario Departamental de Investigación, los doctores Fernando Velázquez Vadillo y Ernesto Turner Barragán, profesores de la Unidad Azcapotzalco, sostuvieron que la crisis subprime de 2008 se debió a la explosión de una burbuja especulativa inmobiliaria que provocó una sacudida bancaria, en tanto que la actual tiene un origen sanitario que está suscitando una crisis económica mundial que probablemente tendrá un impacto mayor que las anteriores, toda vez que el confinamiento de la población redujo la demanda, además de que la oferta de trabajadores está bloqueada.

 

Gobiernos de países desarrollados, entre ellos el francés, aumentaron el gasto público, realizaron exenciones fiscales de las empresas, transferencias directas a empresas, plazos más amplios para pagar impuestos y nacionalización temporal de empresas en quiebra.

 

Frente a la crisis, el Banco Central Europeo (BCE) innovó medios de intervención no convencionales para apoyar al sistema financiero y a la economía en su conjunto por los efectos y consecuencias de la pandemia del COVID-19, intervención que significó una progresión de la creación de dinero y una interdependencia de las políticas monetaria y presupuestal sin precedente en la historia mercantil reciente.

 

En este proceso tuvo predominancia el aspecto presupuestal respecto de la política cambiaria, tanto en la zona euro como en la estadounidense, consideraron los investigadores del Departamento de Economía al presentar la ponencia Pandemia del COVID-19 y creación monetaria en los países desarrollados.

 

La compra de activos y obligaciones de Estado por 750 mil millones de euros realizada por el BCE repercutieron en el ritmo de creación monetaria, en tanto que la Reserva Federal de Estados Unidos aumentó su balance en 2020 de cuatro mil 159 a siete mil 56 millones de dólares de febrero a septiembre, mientras en la institución europea el balance pasó de cuatro mil 692 a seis mil 705 millones de euros en el mismo periodo. 

 

Así, el balance en la zona europea que representaba el 10 por ciento del PIB en 2008 se aproxima actualmente a 60 por ciento, puntualizaron en la Mesa 4. Política monetaria ante la crisis: países desarrollados versus países pequeños.

 

Las perspectivas entidades como el banco central postCovid prevén dificultades financieras de las empresas y hogares generadas por la crisis sanitaria. La complementariedad de las acciones del BC y de las políticas presupuestal implica que los Bancos Centrales conservarán en sus balances montos importantes de deuda soberana y la creación de dinero del BCE será fundamental.

 

En el terreno teórico, la creación monetaria del BCE –según la Modern Monetary Theory (MMT)– hará posible que el Estado gaste tanto como lo desea, ya que tiene el poder de crear el dinero que necesita, idea apoyada por Stephanie Kelton, economista norteamericana, quien señala que la moneda es un monopolio público emitido por el Estado, por lo que nunca puede declararse en quiebra.

 

A este concepto, Larry Summers, economista keynesiano, califica como una receta para el desastre que a la postre conduciría a una progresión de la inflación y una depreciación de la moneda; por tanto, propone que el gasto público debe financiarse con ingresos fiscales y no con la creación de dinero.

 

El Nobel de Economía Paul Krugman es escéptico de la MMT y afirma que el gasto público capitalizado por creación monetaria produciría un proceso inflacionario o un incremento de las tasas de interés, con lo que los beneficios se verían anulados por una depreciación del poder de compra y una baja en el consumo, además de una reducción de la inversión de las empresas.

 

El doctor César Daniel Alvarado Gutiérrez, investigador de la misma sede universitaria, manifestó que la crisis pandémica ha significado la caída más fuerte desde la Segunda Guerra Mundial, lo cual ha representado un reto para el gobierno mexicano, que se ha fijado la meta de inflación en tres por ciento con un rango de más menos uno por ciento, con lo que la tasa de interés se movería si la inflación se incrementara, aunque también se debe considerar el comportamiento de la actividad económica.

 

En la ponencia Política monetaria ante la crisis y la recuperación: el caso de México, explicó que, debido a la caída de la demanda por la pandemia, el Banco de México (BdeM), gracias a que la inflación estaba en un rango controlado, redujo la tasa de interés para evitar una mayor caída de la economía.

 

“La tasa de interés no bajó más debido a que el principal objetivo del banco central es controlar la inflación y desde 2019 el BdeM empezó a reducir la tasa de interés de referencia para atenuar la caída de la demanda agregada. Ahora, la inflación se ha incrementado por la recuperación inicial de la economía y por el paulatino restablecimiento de las cadenas de producción”.

 

El BdeM operó conforme a los cánones de la corriente dominante, es decir, cumplió con disminuir la tasa de interés de corto plazo, además de aplicar otras medidas para reforzar la política monetaria expansionista, aunque ahora será interesante evaluar en qué medida la disminución de la tasa de interés ayudó a frenar la caída de la actividad económica o correspondió más a la estabilización de los mercados cambiarios, reconoció.

 

El doctor Juan Ramiro de la Rosa Mendoza, profesor del mismo Departamento académico, aseguró que los índices de inflación que tiene México no son comparables con aquellos de más de 120 por ciento que experimentó hacia los años ochenta del siglo pasado.

 

Sin embargo, “ante la situación actual requerimos de un nuevo paradigma de la política financiera, que no sólo contemple el manejo de la inflación en el nuevo marco macroeconómico actual derivado de los efectos de la pandemia, sino que incluya otras variables para fortalecer la recuperación de la economía”, concluyó.