Número 091
8 de febrero de 2020
ECOS MATÉRICOS EN MADERA, PIEDRA O METAL
*La muestra estará abierta hasta el 13 de marzo en el Zanbatha-Museo del Valle de la Luna
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| Obras únicas alusivas al eco –concebido como algo que se reproduce o expande hacia el exterior y deja una impronta en el interlocutor– y materializadas en madera, metal, resina poliéster y piedra conforman Ecos Matéricos, que la Unidad Lerma de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) presentará hasta el 13 de marzo en el Zanbatha-Museo del Valle de la Luna, municipio de Lerma, Estado de México.
Alumnos del Taller-Laboratorio de Escultura 123 de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) –invitados por la Casa abierta al tiempo– comparten 28 trabajos creados con esmero y dedicación como parte de su proceso formativo y tesis de investigación, ofreciendo un panorama muy amplio del ejercicio minucioso de interacción y exploración de las artes plásticas para ir más allá del ámbito universitario, al entrar en contacto con el espacio expositivo.
El conjunto de propuestas revela la trascendencia de la materialidad y la búsqueda exhaustiva de soportes –en sus variantes y morfología– que abarcan desde representaciones de una mano, una esfera o una banca, hasta piezas amorfas y algunas que admiten la coexistencia del granito y el bronce.
Los 23 autores –dirigidos por la maestra Lilia Lemoine Roldán– utilizaron “la roca, un elemento cotidiano y útil desde antes de que el ser humano cobrara conciencia de lo que es”, pero también un sinónimo de “obstáculo, problema, molestia o algo denso e inerte”, describe el texto de sala.
En piedra han quedado inmortalizados líderes, deidades, guerreros, relatos, escenas cotidianas y aun el primer diccionario, en virtud de que –desde tiempos remotos– los individuos han interactuado de manera íntima y profunda con la materia pétrea, ya sea como instrumento de supervivencia y defensa, o para crear, expresar y dar sentido a lo que perciben e interpretan.
Ecos Matéricos experimenta, tanto con el bronce –un protagonista con una larguísima historia en numerosas civilizaciones que registra aplicaciones prácticas en la industria, la artesanía y el arte– como con la madera, una manifestación de la naturaleza que al ser aprovechada con fines diversos se convirtió –por su densidad, forma y cuerpo– en componente de instrumentos utilitarios y obras abstractas.
Toda la madera empleada en la exposición tiene un vínculo emotivo con los talleristas y su profesora, debido a que en algunos casos fue rescatada de circunstancias desafortunadas derivadas de conductas inconscientes e insensibles y en otros fue producto de la donación.
La resina poliéster –un polímero sintético con diferentes grados de viscosidad y transparencia, así como con una gama muy amplia de aplicaciones– revolucionó, como todos los plásticos, los procesos de fabricación y diseño de objetos; los expositores lo usaron en su apariencia de líquido congelado, una característica que remite a lo acuoso.
Entre las técnicas están la talla, la fundición, el ensamble y el ensamblaje, lo que explica que la combinación piedra-bronce o bronce-madera, entre otras, conlleve un propósito discursivo personal de cada escultor, al interrelacionar significados en la unión de los materiales.
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