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Número 088
8 de marzo de 2015
LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE PRÁCTICAS VIOLENTAS CONTRA LA MUJER PUEDE RESOLVERSE A TRAVÉS DE UNA ACTITUD COLABORATIVA

*Se manifiesta en fenómenos como la prostitución, la violencia doméstica, la discriminación laboral, el acoso sexual, la violencia en pareja

 

*Los estudios feministas abordan el origen de la violencia contra la mujer a partir de una perspectiva de género construida históricamente desde el sexo

La institucionalización de prácticas violentas por parte del hombre en contra de la mujer solo puede ser resuelto mediante una actitud colaborativa, de relaciones solidarias y de respeto entre ciudadanos, una práctica cultural poco fomentada por normas morales y jurídicas gestadas a lo largo de la historia de la humanidad, comentó el licenciado Manuel Vázquez, egresado de la licenciatura en Psicología de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

El psicoterapeuta y profesor del Instituto Politécnico Nacional (IPN) destacó que existen políticas públicas que fomentan una separación de géneros y que refuerzan la idea de vulnerabilidad del género femenino tal y como sucede, por ejemplo, en el transporte público al separar a hombres y mujeres físicamente.

 

Del mismo modo, agregó, la propia conmemoración del Día Internacional de la Mujer no permite una cohesión social ya que se le coloca en un lugar aparte de lo masculino.

 

El especialista aportó elementos históricos que explican el maltrato hacia la mujer, un aspecto generalizado que se manifiesta en fenómenos como la prostitución, la violencia doméstica, la discriminación laboral, el acoso sexual, la violencia en pareja, por mencionar algunos.

 

Explicó que los estudios feministas abordan el origen de la violencia contra la mujer a partir de una perspectiva de género construida históricamente desde el sexo, es decir de una diferencia anatómica, algo que la diferencia del hombre. Esto es analizado desde tres momentos, primero el prehistórico dado en Europa Occidental, en el México Prehispánico y en el contexto de la colonia, además, analizan el violentamiento del género femenino desde el derecho.

 

Incluso, dijo, algunos estudios antropológicos sostienen que la época Antes de Cristo existieron culturas matriarcales, pero en realidad, solo resaltaban un vínculo y no se presentaba una dominación de la mujer sobre el hombre, sino que más bien era vista como una divinidad, una mujer creadora y dadora de vida por lo que se concebía como una divinidad.

 

Posteriormente, esto evolucionó en un nuevo orden donde comenzó a imperar el orden de la espada, colocando al poder de la muerte por encima del poder de crear a través del amor y la maternidad. Este choque provoca una ruptura, una transformación cultural, la cual produce una serie de conflictos al interior de los núcleos sociales de Egipto, África, Asia y en Europa de forma simultánea”, indicó.

 

Debido a dicha extrapolación de ideas, la mujer se constituyó como un ser maligno otorgándosele una devaluación en su sexualidad; se satanizó el amor a la tierra y, en general, la idea de la naturaleza, pasa de ser creadora a ser un ente perverso al grado de ubicarla como símbolo del infierno en Lucifer y el cielo habitado por el Dios Padre.

 

En este contexto, la cosmovisión del hombre durante la colonia dio paso al machismo que con la invasión española se produjo una mezcla que pisoteó la cultura indígena sin llegar a desaparecerla, la mujer indígena se convirtió en una raza minimizada y reprimida, en este punto es donde se crea el ideal de la mujer devaluada que persiste hasta nuestros días.