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Número 079

1 de febrero de 2019

UN ACERCAMIENTO VARIOPINTO Y GOZOSO A LA LITERATURA FANTÁSTICA,

EN LIBRO DE LA UAM

*Cecilia Colón Hernández presentó su texto en el programa Suplemento Semanario de UAM Radio

 

 

Cuentos, novelas y poemas dan una idea clara de cómo el género fantástico se ha ido transformando y lo que todavía puede brindar, aunque haya quienes aseguran que lo fantástico no ha tenido gran influencia en la literatura, consideró la doctora Cecilia Colón Hernández, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
 
La académica, junto con el doctor Ociel Flores Flores, coordinó el libro Los otros y nuestros monstruos: acercamientos a la literatura fantástica, en la serie Estudios. Biblioteca de Ciencias Sociales y Humanidades de la Unidad Azcapotzalco, que presentó en el programa Suplemento Semanario,transmitido por UAM Radio 94.1 FM todos los martes, a las 14:00 horas.
 
El paso por estos textos, mayoritariamente escritos en prosa, “es variopinto, gozoso y muy enriquecedor, pues todos los colaboradores del libro se convirtieron en especialistas de una parte del enorme universo que encierra la literatura fantástica”.
 
Por ello “vemos desde el mundo clásico los primeros elementos que marcaron el género y que más tarde se retomarán con fuerza. Se pasa, por ejemplo, por los vampiros, personajes indispensables en el siglo XIX europeo, hasta el análisis de cuentos que obedecen al neofantástico, en el que esa irrealidad irrumpe de manera diferente a la tradicional”.
 
La investigadora del Departamento de Humanidades explicó en entrevista que la literatura fantástica es todo aquello que “escribimos y que aparentemente no tiene un respaldo o una referencia con el mundo real”; empezó en el siglo XIX gracias al romanticismo con gran cantidad de referencias a monstruos, fantasmas o aparecidos.
 
Sin embargo, en el siglo XX evolucionó “y nos dimos cuenta de que los monstruos no solamente son externos, como el vampiro que viene por la sangre de sus víctimas, sino que ahora aquéllos habitan en el protagonista como propios, es decir, sus propios problemas, que adquieren una figura definida y lo pueden atacar”.
 
Esto es interesante porque entonces la literatura fantástica ya no es algo que viene del exterior sino desde adentro “y da más miedo porque lo tenemos todos”, puntualizó.
 
En el artículo Hay un nuevo habitante en la Ciudad de México: el vampiro, que publica en este libro, la doctora Colón Hernández plantea cómo este personaje comenzó a aparecer en la literatura europea del siglo XIX y aunque es un mamífero de origen americano, como figura literaria es europeo”. 
 
Al reflexionar sobre por qué en México, pese a existir ya la literatura fantástica en el siglo XIX, no se escribió de vampiros, la especialista concluye que “nuestro desarrollo histórico, político y literario fue muy distinto al europeo, porque mientras ellos estaban seguros de lo que eran y tenían que hacer, en México tuvimos la guerra de independencia, invasiones, dos imperios y, la verdad, fue una época bastante caótica”.
 
La respuesta era inventar este país, hacer México y lo mexicano; algo que nos distinguiera de todos los demás. La tarea no era fácil y los intelectuales de esa época se dedicaron a definir esto, por lo que vino una ola de nacionalismo y lo rescatado respecto de lo fantástico fueron leyendas, fantasmas y aparecidos, pero hasta ahí. “No importamos ningún monstruo del exterior”, subrayó.
 
Ya en el siglo XX las cosas cambiaron porque comenzó a haber otro tipo de literatura y hay algunos antecedentes literarios de cuentos y poesía, y “conforme me acerco al final del XX me doy cuenta de que sin proponérmelo se fue creando un corpus de novelas escritas por mexicanos con tema vampírico”.
 
La doctora Colón Hernández planteó que la atracción por el tema vampírico tiene que ver con dos grandes sueños del ser humano: la inmortalidad y el hecho de estar solo.