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La humanidad atraviesa un ambiente de crisis sin precedentes, en este sentido, hemos llegado a la conclusión de que el concepto de crisis civilizatoria nos permite aprender muy bien esta situación desprendida del agotamiento de un dogma de pensamiento progresista caracterizado por el desastre ecológico, sentenció Alberto Trejo Amezcua, profesor-investigador del Departamento de Política y Cultura de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Durante la presentación del libro Laberintos de racionalidad. ¿Crisis civilizatoria?, realizada en la XXXVI Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, Trejo Amezcua –acompañado de Hugo Enrique Sáez Arreceygor, del Departamento de Relaciones Sociales de la Unidad Xochimilco– enfatizó en una época de múltiples crisis, la cual se propone abordar desde el concepto de crisis total para proponer soluciones globales a partir de tradiciones de pensamiento olvidadas.
“Se cree que la actual crisis fue provocada por el racionalismo occidental originado en el S. XVII, fortalecido por la revolución industrial y que se acentuó con el capitalismo. Una de las propuestas fundamentales en mi participación en el libro es intentar demostrar que este racionalismo no es moderno. Para mí el ser humano completó un proceso que yo llamo la autosustracción del hombre de la naturaleza”, explicó.
Es decir, para garantizar su existencia, el hombre –expuso– tuvo que utilizar a la naturaleza en favor de su comodidad y beneficio, pero olvidó que él mismo forma parte de ella, por lo que ese dominio se convirtió en devastación, lo cual atraviesa un dogma occidental que coloca al carácter cognoscible de los problemas humanos en el eje central.
“Hay corrientes de pensamiento que proponen que la humanidad siga su recorrido histórico de una manera distinta, son disidentes del racionalismo hegemónico, entre ella la escuela cínica de filosofía, el humanismo de Tomás Moro, la crítica del romanticismo, la crítica de David Hume a la idea de civilización sostenida por occidente, son algunos ejemplos”, señaló.
Cabe destacar que el libro surgió del trabajo hecho en un Seminario de Investigación emprendido por el área Cultura y Sociedad del Departamento de Política y Cultura de la Unidad Xochimilco de la UAM, compuesta por 11 profesores-investigadores y que tuvo como tema la crisis civilizatoria para analizarla desde diversas disciplinas.
Sáez Arreceygor sostuvo que la principal inquietud de la publicación es despertar un debate académico sobre lo que afecta al mundo. Recordó el planteamiento de Ulrich Beck acerca de los tres tipos de crisis que identificó entrecruzan el panorama moderno: la ecológica, la financiera y de violencia representada, principalmente, por el terrorismo.
Hay una visión banal de la crisis, indicó, y se ve de forma optimista como signo de oportunidad pero es mucho más profunda, es necesario modificar nuestra concepción de la realidad a partir del capitalismo, ya que como Walter Benjamin decía, sin darnos cuenta rendimos culto al capitalismo al tiempo que lo criticamos y sus capillas son las pantallas al estar conectados todo el tiempo.
“Esto genera relaciones sociales, diversas, con un sujeto que Foucault llama el Homo Economicus, el sujeto económico que se esboza a partir del S. XVIII cuando los filósofos definen una nueva concepción del hombre que tiene la capacidad de elegir cayendo en la incoherencia o la contradicción, producto entero del capitalismo”, refirió.
Señaló que esto creó nuevos valores guiados por una racionalidad económica que resulta irracional. Ejemplificó que un efecto es el problema de la movilidad visible en la Ciudad de México con cuatro millones de autos circulando todos los días, debido a que el auto posee un fuerte valor simbólico.
Para el investigador, estos valores buscan un reconocimiento socioeconómico y cultural que expande al hombre económico lo cual solo contribuye al crecimiento de la crisis actual.
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