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Número 060
16 de febrero de 2016

CASI NULA, LA INVESTIGACIÓN SOBRE JÓVENES INDÍGENAS EN MÉXICO

*La música, elemento fructífero en los estudios sociales para conocer aspectos de discriminación, racismo, exclusión o inclusión, e interculturalidad

 

*Realizó la UAM la 2da. Semana de Estudios Sociales y Culturales de la Música. Armonía y Disonancia


 

El trabajo de investigación sobre los jóvenes miembros de grupos étnicos de México es escaso y relativamente reciente, pero respecto de los consumos culturales de ese sector de la población es casi nulo, expuso el doctor en ciencias antropológicas Adrián de Garay Sánchez.


El profesor-investigador del Departamento de Sociología de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) celebró la publicación del libro Juventudes, identidades, e interculturalidad. Consumo y gustos musicales entre los estudiantes de la Universidad Intercultural de Chiapas, del doctorando de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) Juris Tipa y del académico de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) doctor Juan Pablo Zebadúa.


Presentada durante la 2da. Semana de estudios sociales y culturales de la música. Armonía y disonancia: intersecciones entre música, poder, agencia y resistencia, realizada en la Unidad Azcapotzalco, la publicación aporta conocimiento nuevo sobre realidades y condiciones juveniles, en particular de jóvenes estudiantes de una institución diseñada para propiciar y fomentar la diversidad intercultural.


Además, la investigación utilizó recursos metodológicos propios de la antropología –entrevistas en profundidad– y trabajo etnográfico. El texto pone en el terreno de la discusión los conceptos de la interculturalidad y el multiculturalismo, convocando a generar plataformas teóricas.

 

El doctor De Garay Sánchez indicó que los autores efectúan también un recorrido histórico sobre el origen, los propósitos y el modelo educativo de las universidades interculturales –con énfasis en la de Chiapas– y plantean una serie de críticas y problemáticas sobre este tipo de instituciones educativas.

 

El libro debate los conceptos de juventud, culturas y realidades juveniles, globalización, identidades y formas identitarias para, a partir de ello, problematizar la relación compleja de ser joven, estudiante universitario e indígena en los contextos local, nacional y global, pero también ofrece resultados analíticos del trabajo empírico sobre consumo y gustos musicales.

 

Los autores sostienen que existe una preferencia generalizada entre los jóvenes de la UNACH en cuatro géneros musicales: banda, duranguense, reguetón y electrónica, gustos que no se traducen en construcciones identitarias con autonarrativa propia, sino por un consumo que favorece espacios de sociabilidad y convivencia entre pares.

 

Estas preferencias generalizadas y diversas entre sí han llevado a los investigadores a constatar la ausencia, casi siempre, de abstracciones identitarias que se conocen como subculturas juveniles, mediadas por el gusto de escuchar cierto tipo de música y que se traduce en estilos de vida y vestimentas particulares.

 

Otro tema interesante planteado en la obra es la exploración de la música que desagrada a los jóvenes y sus motivaciones; el análisis de este aspecto reveló el rechazo de las mujeres a las letras de tono sexista o machista del reguetón y el narcocorrido.

 

El doctor De Garay Sánchez resaltó el proceso reflexivo del estudio al determinar porqué estos jóvenes escuchan cierto tipo de música, así como la evaluación de sus gustos musicales en un ámbito multiétnico y de diversidad cultural y lingüística para determinar elementos estructurales de clase social, etnicidad y género vinculados al consumo musical.

 

“La música es un elemento fructífero en los estudios sociales para tener una aproximación sobre aspectos de discriminación, racismo, exclusión o inclusión, e interculturalidad”.