Número 059
25 de enero de 2020
PAJAREAR: UNA VISTA DESCONOCIDA DE LA URBE Y SUS AVES
*Fotografía de UAMerospajareros estará abierta hasta el 20 de febrero en la Unidad Xochimilco
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| Un ave roja con el pico amarillento se posa en la rama de un árbol, como salida de un cuadro: la Piranga Rubra, llamada comúnmente piranga roja, quedó atrapada en el tiempo por ojos dispuestos a contemplar, complacer y maravillarse a través de la lente de una cámara fotográfica.
La imagen es parte de una serie de 16 fotos logradas por Antonio Isain Contreras Rodríguez y que ocuparán –hasta el próximo 20 de febrero– la planta baja del edificio “BA” de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) para regalar una vista desconocida de la Ciudad de México, adornada por especies –a cuál más hermosas– que cada día surcan aires y aguas, o reposan tan sólo sobre el follaje.
Pajarear, observar y disfrutar para preservar revela un trabajo arduo del biólogo e investigador de UAMeros pajareros –un grupo autónomo de observación conformado por estudiantes que promueven actividades para el conocimiento sobre aves– y plasma la majestuosidad, la singularidad y el colorido del papamoscas copetón o Mitrephanes phaeocercus; el carpintero mexicano o Dryobates scalaris; el águila pescadora o Pandion haliaetus; el garrapatero pijuy o Crotophaga sulcirostris, y el tordo cabeza café o Molothrus ater, entre otros habitantes del Jardín Botánico de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Bosque de Chapultepec, el Parque Ecológico de Xochimilco, los Humedales de Tláhuac, la Laguna de Zumpango, Coajomulco, y el Lago de Texcoco.
El recorrido fotográfico descubre los requisitos básicos para la observación de aves en la capital y la realización de pajareadas con fines de monitoreo de especies y de conservación in situ, tanto de éstas como sus hábitats, actividades practicadas en todo el mundo con una libreta de campo, guías de identificación e instrumental óptico indispensable para avistar a los dueños del cielo.
También incluye una línea del tiempo y antecedentes de Frank Chapman, Louis Fuertes y William Beebe, este último pionero en tales prácticas en el país y de cuya expedición surgió el libro Two bird-lovers in Mexico.
La Ciudad de México es “casi siempre asociada al crecimiento urbano y sus consecuentes problemas medioambientales y sociales”, sin embargo, también está compuesta por un mosaico paisajístico originado en la sinergia de condiciones del ecosistema natural, que favorece la existencia de al menos 355 especies encontradas en áreas verdes periurbanas y urbanas.
Contreras Rodríguez recordó que desde la década de 1970 se han llevado a cabo esfuerzos para conocer la avifauna local mediante el trabajo científico, sobre todo en zonas de conservación, en el que participan universidades, instituciones gubernamentales y organizaciones no gubernamentales. Para difundir el saber sobre estos asuntos, la UAM busca un acercamiento mayor del público poco conocedor y, desde 2016, el maestro Alejandro Meléndez Herrada, académico del Departamento de El Hombre y su Ambiente de la Unidad Xochimilco, ha apoyado la labor del grupo universitario de observación. |