Encabezado
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Número 052

1 de febrero de 2022

ALEIDA AZAMAR ALONSO FORMARÁ PARTE DE LA JUNTA DIRECTIVA

DE LA SOCIEDAD INTERNACIONAL DE ECONOMÍA ECOLÓGICA

*La académica de la UAM es nueva integrante de la Junta directiva por el periodo 2022-2024

 

*El campo de estudio busca transformar la sociedad hacia una más equitativa que sostenga la justicia ambiental


El impulso de la economía ecológica a nivel mundial –enfocada principalmente en buscar alternativas a los procesos productivos depredadores y a mejorar la comprensión del impacto socioambiental humano– serán algunas de las tareas de la doctora Aleida Azamar Alonso como nueva integrante de la Junta Directiva de la Sociedad Internacional de Economía Ecológica (ISSE, por sus siglas en inglés) para el periodo 2022-2024.

 

La actual coordinadora de la Maestría en Sociedades Sustentables de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) comentó que el objetivo en esta sociedad –fundada desde 1989 y presidida por el brasileño Roldán Muradian y el noruego Erick Gómez, e integrada por académicos, profesionales y activistas de todo el mundo– es impulsar acciones decisivas para promover la perspectiva de la economía ecológica en el ámbito internacional, en especial para el desarrollo de políticas y procesos de vida más sustentables.

 

La importancia de la ISSE es fomentar la transformación de la sociedad, que sea más equitativa y con un mayor enfoque hacia la justicia ambiental, que respete los derechos de las personas, al igual que los de la naturaleza, así como buscar acuerdos con actores políticos, empresariales y sociales para fomentar perspectivas integrales sobre el impacto de nuestra existencia en el ecosistema.

 

Los dos años próximos “nos vamos a dedicar junto con otros colegas a que más personas conozcan sobre la disciplina”, también nos encargaremos de buscar apoyos con fundaciones y organizaciones para fomentar el otorgamiento de un premio económico o en especie a personas u organizaciones que destaquen a nivel mundial en este tenor, ya que es muy trascendente reconocer el trabajo, además de que es un tema que nos debe de preocupar a todos, lo que está en discusión es la vida de nosotros y de la naturaleza”.

 

La profesora-investigadora del Departamento de Producción Económica de esta casa de estudios mencionó que los dos años de trabajo consistirán en difundir la economía ecológica, para que más personas sepan que este concepto “no está enfocado en maximizar ganancias, priorizar beneficios y explotar recursos humanos o naturales como la economía normal, clásica”.

 

Es más “una ciencia transdisciplinaria integrada por diversos conceptos sobre gestión, revisión, valoración, comprensión, estudio de las múltiples dimensiones en los procesos de intercambio energético entre la sociedad y los ecosistemas, teniendo en cuenta los efectos sobre el bienestar colectivo, las actividades económicas y las transformaciones en los procesos productivos.

 

Un ejemplo sencillo es lo que sucedió con Grupo México hace unos años. Para la economía clásica “si dañas pagas por ello”, sin considerar los impactos multidimensionales de largo plazo, pero la economía ecológica propone una revisión de fondo que considera los efectos negativos en la fauna marina, el perjuicio a la población que depende de ésta, la posible modificación de las cadenas tróficas, la injusticia ambiental en las penas administrativas que reciben los responsables, entre otras cuestiones.

 

Por otro lado, es importante considerar que estas sociedades y agrupaciones también generan conocimiento original para la realidad latinoamericana, un ejemplo interesante es lo que acaba de pasar, pues “actualmente las cuatro Sociedades Latinoamericanas de Economía Ecológica nos organizamos para participar en la convocatoria de la Editorial Siglo XXI y Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) denominada Miradas críticas. Un estado del debate, en la cual resultamos seleccionados de entre más de 130 propuestas para publicar el libro Economía Ecológica Latinoamericana”.

 

Esta acción representa un avance significativo puesto que en la actualidad “casi no hay libros en la materia y los que existen han sido por lo general escritos desde el norte, lo que no está mal, pero tenemos visiones y necesidades distintas tan sólo de cómo defendemos y apreciamos la naturaleza”, lo que además se relaciona con los flujos de materiales, el extractivismo, los conflictos socioambientales, la justicia e injusticia socioambiental y las alternativas de mejores formas de vida, enfatizó.

 

En el texto colectivo también participan académicos de la Casa abierta al tiempo como los doctores David Peter Barkin Rappaport y Carlos Rodríguez Wallenius, así como Mario Fuente, profesor en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y académicos de otras instituciones de México y América Latina.

 

Por su parte, desde la Sociedad Mesoamericana y del Caribe de Economía Ecológica, “hemos publicado varios textos y artículos en revistas; además, hemos realizado diversas actividades presenciales y virtuales con otros organismos como el Clacso y otras fundaciones, pero ahora colaboraremos con la ISSE para seguir impulsando esta materia, sólo que desde el ámbito global”.