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Número 048

28 de enero de 2022

LA ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA ES UNA ALTERNATIVA REAL PARA FORTALECER A MÉXICO

*Expertos participaron en la Mesa Recuperación Económica, Comunidad y Desarrollo
 
*La clausura del Foro para repensar la economía social y solidaria estuvo a cargo de José Antonio De los Reyes Heredia

El Primer Foro para repensar la economía social y solidaria ha sido un detonante para la creación y el fortalecimiento de grupos y redes de análisis en esta materia, cuyas ideas contribuyen al diseño de nuevas estrategias que permitan avanzar hacia la consolidación del enfoque en esa materia, como una alternativa real y robusta para fortificar a México, buscando además que los resultados de la academia y los distintos planteamientos vertidos se conviertan en iniciativas de ley que mejoren el marco institucional de apoyo a la organización colectiva, sostuvo el doctor José Antonio De los Reyes Heredia.
 
Durante la clausura de esta actividad organizada por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el Rector General de esta casa de estudios refirió también que es preciso que en la Institución se refuerce una mayor sensibilidad ante las necesidades del entorno y, en consecuencia, una alta capacidad de construcción de soluciones mediante el uso riguroso e innovador de la investigación científica y el desarrollo tecnológico.
 
La propuesta es que “como universidad y organizaciones hermanas podamos realizar esfuerzos sostenidos en torno a la economía social y solidaria que se transformen en proyectos e iniciativas de largo alcance”, para colocar al ser humano como centro del desarrollo económico y social mediante la cooperación y la acción colectiva.
 
Durante la mesa de recuperación económica, comunidad y desarrollo, moderada por el doctor Abelardo Mariña Flores, académico del Departamento de Economía de la Unidad Azcapotzalco, la doctora Carolina Hernández Calvario, profesora del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa de la UAM, dijo que uno de los principales desafíos del siglo es trazar opciones políticas y sociales radicalmente opuestas al capitalismo, analizando sobre todo las relaciones sociales de producción que dan origen a los sujetos económicos distintos al trabajador asalariado.
 
Una nueva economía social demanda plantear un sujeto económico que se asuma en sociedad, en este sentido han avanzado los trabajadores cooperativistas quienes han demostrado tener una conciencia práctica de la esencia del ser humano y de la naturaleza y que con su quehacer diario ha buscado romper con esta típica enajenación.
 
Por ello, se requiere replantear la ética económica por una que alcance los máximos niveles de ganancia o las variables macroeconómicas y tener más estabilidad para lograr satisfacer las necesidades humanas en equilibrio con la naturaleza y en un esfuerzo dirigido hacia la reproducción de la vida.
 
“Nuestra labor es desmitificar la figura de los capitalistas y acabar con falsas atribuciones, así como ubicar nuevos sujetos productores, resignificar la terminología tradicional e identificar conceptos como unión de trabajadores, mancomunado productivo, cooperativas gestoras de medios de producción, beneficios simétricos y compartidos, responsabilidad común e incluso pasar de la competencia a la compartencia”.
 
La doctora Violeta Núñez Rodríguez, profesora del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco, coincidió en la necesidad de robustecer nuevas economías como la indígena, recordando que en 2001 hubo una reforma constitucional que para muchos fue insuficiente, por lo que actualmente se impulsa la modificación de 15 artículos constitucionales.
 
Así se propone modificar el 2do constitucional en cuanto al derecho de los pueblos de decidir libremente sobre su desarrollo integral mediante el aprovechamiento de sus tierras, territorios y bienes naturales, con base en sus formas de organización económica, social y cultural, para generar y mantener modos de vida sostenibles, y hacer frente a las consecuencias adversas del cambio climático.
 
Además de mantener y fortificar su medicina tradicional y la partería, reconociendo a las personas que lo ejercen, sus saberes y prácticas, incluida la conservación de sus plantas medicinales, minerales, animales, aguas, tierras y espacios sagrados.
 
La investigadora explicó que al modificar el artículo 27 constitucional se busca establecer que el Estado fomente las condiciones para el desarrollo rural integral, intercultural y sostenible con políticas de fomento a la producción nacional y la soberanía alimentaria para garantizar la protección de prácticas agroecológicas y cultivos tradicionales con semillas nativas, así como la promoción del sistema de milpas con el fin de fortalecer el patrimonio biocultural del país.