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Boletín 039
9 de febrero de 2015
ANALIZAN EN LA UAM EL CICLO DE VIDA DE UN PRODUCTO PARA CUANTIFICAR CON EXACTITUD LOS IMPACTOS AMBIENTALES

*Realizar este tipo de estudios es importante para atender distintas necesidades respecto al cuidado del medio ambiente

*México, por ejemplo, está lejos de contar con un ecoetiquetado en los productos que la gente consume

Al interior del campo de las disciplinas de las ciencias y artes para el diseño se ha desarrollado una metodología denominada análisis del ciclo de vida, que consiste en cuantificar con exactitud los impactos ambientales derivados de un producto desde que es manufacturado hasta que es desechado.

 

La maestra Sandra Molina Mata, responsable del Laboratorio de Ciclo de Vida de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), explicó en entrevista que generalmente el impacto ambiental de un producto se mide sólo en un momento de su vida útil y suele asumirse que es “ecológico” sin que esto sea necesariamente cierto.

 

Un ejemplo de lo anterior lo constituye el caso de los pañales, pues se tiene la idea de que los pañales de tela son mucho más “ecoamigables” que los desechables porque los primeros se reutilizan y los otros se tiran a la basura; sin embargo “sólo estamos viendo una parte del ciclo de vida de un producto que tiene que recorrer muchas etapas importantes de observar para saber si efectivamente es “ecoeficiente” o no.

 

Para este laboratorio es muy importante analizar el ciclo completo de vida del producto, lo que significa evaluarlo o analizarlo desde que se extrae la materia prima necesaria para manufacturarlo, hasta que es reutilizado, desechado y concluye su vida útil, y en ese sentido, la metodología utilizada permite cuantificar “realmente” los impactos ambientales de determinada mercancía y “no trabajar con suposiciones”.

 

Consideró que esta información es fundamental en la formación de los alumnos de diseño, en especial de los de Diseño industrial, porque en ocasiones diseñan un producto que por el hecho de que va a ser reciclado consideran que es ecoeficiente; sin embargo, cuando se hace el análisis de ciclo de vida se dan cuenta, por ejemplo, de que requiere una mayor cantidad de energía en el momento de su manufactura y que es mucho más desgastante que un producto similar que no se recicla.

 

“Es ahí donde vemos si realmente estamos ayudando a disminuir el impacto ambiental o nos quedamos en el mismo lugar”, afirmó la candidata a doctora en Medio Ambiente y Desarrollo Integrado por el Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD) del Instituto Politécnico Nacional.

 

La maestra Sandra Molina Mata, también jefa del Área del Área Hábitat y Diseño, explicó que la metodología empleada en el Laboratorio consiste en emplear técnicas de cuantificación para identificar factores como la cantidad de CO2 que se emite, la contribución de acidificación, la pérdida de biodiversidad, entre otros. Cuando se miden estos factores, es que nos damos cuenta si el producto realmente está bajando o incrementando su impacto, apuntó.

 

La metodología implica establecer objetivos y alcances del estudio y posteriormente se elabora un inventario de ciclo de vida que es la “parte crítica”, porque se hace un levantamiento de datos de cuánta energía y cuántos insumos origina ese producto, tanto al momento de la manufactura como de su vida útil y de su fin de vida.

 

Las cafeteras eléctricas, por ejemplo, durante su vida útil tienen altos consumos de energía eléctrica, lo que implica muchos impactos ambientales, aunque en su producción su consumo de energía haya sido relativamente bajo.

 

Todos estos valores se cuantifican y se trabajan en un software llamado Simapro, que permite utilizar bases de datos que han sido avaladas a nivel internacional. Si alguien necesita saber la cantidad de energía eléctrica para producir un producto, el software emite información sobre los datos ambientales que ocasiona la producción y distribución de esa energía eléctrica. Al final arroja una serie de gráficas que muestra en dónde y en qué etapas de todo el ciclo de vida se encuentran los mayores impactos ambientales.

 

Realizar este tipo de estudios es importante para atender distintas necesidades respecto al cuidado del medio ambiente. En México, por ejemplo, estamos lejos de contar con un ecoetiquetado en los productos que la gente consume, “aunque nos vendan un producto como ecológico porque su empaque es verde”.

 

Con este Laboratorio, dijo, “nosotros pretendemos formar recursos humanos capacitados en el lenguaje, el método y los conceptos, porque creemos que a la larga estas herramientas nos van a permitir disminuir los impactos ambientales de las cosas que producimos, pero de manera real, no bajo supuestos ni imaginarios”.