Encabezado
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Número 032

18 de enero de 2023

FOGO ENSAMBLE OFRECIÓ UNA NOCHE DE FADO EN EL TEATRO CASA DE LA PAZ DE LA UAM

*Una música en cuya esencia vive la añoranza, el desamor, la alegría y la nostalgia por las memorias

*La agrupación se ha dedicado a difundir el saudade (alma y esencia del fado) en México y varios países del mundo

El fado –la expresión musical del alma de Lisboa– llenó de música y poesía al Centro Cultural y Académico Teatro Casa de la Paz de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), gracias a la inigualable música de Fogo Ensamble, que regaló al público asistente una noche de ese género y música portuguesa que difícilmente se olvidará.

 

Dicen que el fado no se explica, se siente, pero si hubiera que describirlo habría que decir que se trata de una música en cuya esencia vive la añoranza, el desamor, la alegría y la nostalgia por las memorias, una clase de sentimiento inexplicable que en Portugal se conoce como “saudade”, el cual es su alma y esencia.

 

Con más de 15 años de experiencia en esa corriente, la música lusófona y la World Music en varios idiomas Fogo Ensamble se ha dedicado a difundir el saudade en México y varios países del mundo, con apoyo de la Embajada de Portugal, de Brasil y la Delegación de la Unión Europea en México.

 

Encabezados por la inigualable voz de Chris Arundhati, esta agrupación cuenta con el talento de Leo G en la guitarra; el ritmo bajo de Mónica del Águila, quien toca el violoncello, y la guitarra portuguesa de 12 cuerdas de Leo Nava, que otorga una atmósfera que remonta al mar con un sonido añejo de tradición, vivamente arraigado en la cotidianidad musical lusitana que es seña de identidad cultural histórica para esa nación. 


Es así que el saudade es fado, la música tradicional del Portugal que en sus primeros momentos hace poco más de 200 años, hizo grandes cantos a las navegaciones y a los descubrimientos, a la nostalgia de dejar la patria, los cariños y la familia, para aventurarse en un mundo de incertidumbres, pero años después sus letras se inclinaron fuertemente hacia la pasión y el desamor, y desde luego al orgullo y al amor por las principales ciudades de este país, entre ellas Lisboa, Porto y Coimbra, explicó Arundhati.

 

El concierto fue cambiando, entre la alegría y la tristeza, gracias a un repertorio que incluyó Meu Fado Meu, de Paulo de Carvalho; Mariquinhas, Cancao Do Mar, Tudo Isto e Fado y Cheira Bem Cheira a Lisboa de Amalia Rodríguez, así como Lisboa Menina e Moca, de Carlos Do Carmo, entre muchas otras canciones.

 

Arundhati, heredera de la gran tradición de los cantantes de Lisboa, manifestó que María Severa fue la primera fadista que dio Portugal, quien enamorada del Conde de Vimioso pasó los últimos días de su vida esperando por las promesas que éste le hizo y que jamás cumplió, así que siendo muy joven entendió que su amor era imposible y poco después murió, razón por la cual en aquella que fuera su casa en La Morería se colocó una placa con la leyenda “Aquí vivió María Severa y murió de amor”, entonces se hizo un fado, en cuyo coro se escucha “Tengo el destino marcado desde la hora en que te vi, oh mi gitano adorado vivir abrazada al fado o morir abrazada a ti”.

 

Al interpretar Fado Lágrima Arundhati contó que Amalia Rodríguez, otra de las grandes fadistas, nació en una familia de personas que se dedicaban a vender naranjas, pero que ella no se quiso conformar con ese destino y siguiendo los pasos de su padre músico quiso ser cantante. Su madre, enojada por romper con el estereotipo familiar, simplemente la desconoció y la obligó a vivir con su abuela.

 

La leyenda dice que la increíble voz de Rodríguez se escuchaba desde temprano en la casa de su abuela hasta convertirse en la mayor fadista que ha existido; sin embargo, nunca consiguió el perdón de su madre a quien le escribió Fado Lágrima, cuyo coro dice “Si yo supiera que muriendo me habrías de llorar, por una lágrima tuya me dejaría matar”.  

 

Otra de las grandes canciones interpretadas en esta noche fue Tudo isto é Fado de Aníbal Nazaré, la cual a la letra dice “Almas vencidas, noches perdidas, sombras bizarras, en La Morería barro tradicional de fado, canta un rufián y lloran las guitarras; amor, celos, cenizas y fuego todo existe, todo esto es triste, todo esto es fado”.

 

El fado no es alegre ni triste, formó el alma portuguesa cuando no existía y deseaba todo sin tener fuerza para anhelarlo; el fado es la fatiga del alma fuerte, el mirar de desprecio de Portugal al Dios en que creyó y que también lo abandonó, dijo Arundhati citando a Fernando Pessoa.

 

Gracias al trabajo de gestión de la Coordinación General de Difusión y el Centro Cultural y Académico Teatro Casa de la Paz de la UAM, el público asistente vivió una noche por demás especial y emotiva con la música de esta grandiosa agrupación México-portuguesa.