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Boletín 029
29 de enero de 2015
EL CASO AYOTZINAPA HA LLEVADO A MÉXICO A UN PUNTO DE QUIEBRE:
ALEJANDRO SOLALINDE
*Se evidencia la falla de las instituciones, entre ellas la iglesia, que hoy se encuentra en crisis porque en lugar de “ser comparsa de poderes”, debió confrontarlos
 
*Las instituciones educativas no se han separado de estudiar las realidades, pero sí de acompañar las realidades y las víctimas
 
*La clase política también se “ha deteriorado” al ser corrompida por el capital financiero y esto ha llevado a que entre el pueblo la corrupción sea un ejercicio de todas y de todos

El caso Ayotzinapa ha llevado a México a un punto de quiebre y a una encrucijada que evidencia la falla de las instituciones, entre ellas la iglesia, afirmó el padre Alejandro Solalinde, durante una charla con la comunidad de la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana.

 

Invitado de la Cátedra Miguel Ángel Granados Chapa que se imparte en esta sede académica, y de la cual es responsable el maestro José Reveles, dijo que junto con otras instituciones la iglesia católica “de repente dejó de realizar su misión prioritaria y se convirtió en una instancia, una oficina, un lugar de culto, un lugar de atención a una clientela, en lugar de estar abajo, afuera, con la gente, compartiendo estos momentos y sobre todo, despertando conciencias”.
 
Reconocido por su labor en favor de los derechos humanos, el padre Solalinde consideró que la iglesia hoy se encuentra en crisis porque en lugar de “ser comparsa de poderes”, ésta debió confrontarlos.
 
Durante la charla realizada en el Aula Magna, en la que estuvo presente el doctor Eduardo Peñalosa Castro, rector de la Unidad Cuajimalpa, criticó también a las instituciones educativas, las cuales si bien no se han separado de estudiar las realidades, pero sí de acompañar “las realidades y las víctimas.
 
Agregó que la clase política por su parte, también se “ha deteriorado” al ser corrompida por el capital financiero y esto ha llevado a que entre el pueblo la corrupción sea un ejercicio “de todas y de todos”, de tal manera que “la corrupción, la injusticia y la impunidad parecen ser “lo normal”.
 
Afirmó que Ayotzinapa es el punto coyuntural que significa “una raya en nuestra historia” para decir que “hasta aquí permitimos que sigan matando a nuestros jóvenes”, aunque no son los únicos desaparecidos, porque además de secuestrados y desaparecidos, existen fenómenos como los feminicidios y las muertes de migrantes, que siguen creciendo y sobre los cuales ningún gobernador se atreve a emitir una alerta, por no desprestigiarse.
 
El padre Solalinde afirmó que tal vez nunca nos vamos a explicar por qué el caso Ayotzinapa fue “la gota que derramó el vaso” y detonó una “sacudida en la conciencia nacional”; es un hecho que ocasionó la caída de la imagen del mandatario mexicano, pero también de la imagen falsa que se tenía de México.
 
Al dar la bienvenida al padre Alejandro Solalinde, el doctor Peñalosa Castro se refirió al sacerdote como un símbolo de la reflexión social que en este momento tiene lugar entre los universitarios y la comunidad de todo el país.
 
El maestro José Reveles, lo nombró “provocador social y agitador de conciencias”, porque provoca reflexiones y análisis sobre una realidad que duele.
 
Don  Alejandro, dijo, provoca y convoca a la solidaridad plena con los muchos miles de víctimas de una violencia que no parece retroceder, permitida, consentida y muchas veces propiciada y ejercida por el propio gobierno en sus tres niveles, municipal, estatal y federal.
 
Frente a ello el padre Solalinde se ha colocado en la línea de líderes sociales que luchan por rescatar la dignidad de todos nosotros y por obligar, siempre por la vía pacífica, a cambios dentro de un nuevo orden constitucional. Su propuesta se resume en tres palabras: refundar el Estado.