|
| La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) inauguraron hoy la Clínica de Investigación en Hemodiálisis, N3frored Sapi de CV, que aplicará nuevas técnicas y tecnología para el tratamiento de la insuficiencia renal crónica (IRC), padecimiento que afecta a más de ocho millones de personas en México, de las cuales alrededor de 200,000 requieren sustitución renal.
Las nuevas instalaciones –ubicadas en Periférico Sur y creadas por un convenio de colaboración entre esta casa de estudios y la Asociación Mexicana de Obesidad, Riñón y Nutrición (AMORN), sin fines de lucro– brindarán atención a todo público a partir del 5 de febrero y desarrollarán conocimiento que permita mejorar la calidad de vida de los pacientes.
El espacio resultó del trabajo en el Centro de Investigación en Imagenología e Instrumentación Médica (CI3M), fundado hace 15 años en la Unidad Iztapalapa de la UAM por investigadores de la Casa abierta al tiempo y el Instituto Nacional de Cardiología (INC) que en 2015 obtuvieron financiamiento del Conacyt para adquirir equipos de hemodiálisis, fundar una clínica de investigación y avanzar en su tratamiento, señaló el doctor Joaquín Aspiroz Leehan, coordinador y miembro del comité científico del CI3M.
“Nuestro propósito con esta clínica –que en una primera etapa atenderá a 40 pacientes y cuya meta futura es alcanzar los 1,000– es lograr que el procedimiento tenga una calidad tal, que signifique prácticamente lo mismo que si el enfermo contara con un trasplante renal” y viva casi de manera normal hasta por diez años.
El director general del consejo administrativo de N3fored Sapi de CV apuntó que la insuficiencia renal es un problema de salud pública mundial, ya que cerca de 10 por ciento de la población la padece: en México más de 200,000 requieren sustitución del órgano, pero sólo 30,000 se atienden o acceden a un procedimiento de hemodiálisis.
Unos 70,000 son tratados con diálisis peritoneal, por lo tanto “tenemos alrededor de 100,000 pacientes huérfanos al año que no tienen cómo tratarse”, sostuvo el investigador del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la UAM.
Durante la ceremonia, el doctor José Antonio De los Reyes Heredia, secretario general rector de la UAM, afirmó que el CI3M ha funcionado con el objetivo de fortalecer la investigación y la docencia especializada, además de capacitar a personal técnico y profesional, por lo que representa un emblema universitario al ser uno de los dos laboratorios nacionales que alberga en la UAM.
El apoyo del Conacyt y de la AMORN para consolidar el proyecto de la clínica, tiene el “alto objetivo” de desarrollar técnicas y tecnologías avanzadas aplicables al tratamiento de un problema tan grave como la insuficiencia renal.
El Secretario General reconoció la labor y felicitó al doctor Emilio Sacristán Rock, director del CI3M, por haber obtenido el Premio Nacional de Ciencias 2017 por el gobierno de la República.
El doctor José Octavio Nateras Domínguez, rector de la Unidad Iztapalapa, destacó que la investigación constituye una de las tareas centrales de la UAM, tal como lo es también la formación de jóvenes que deberán insertarse en la vida profesional, “pero con el propósito de que el desarrollo del conocimiento y la habilitación que adquieran tenga un impacto en la realidad para atender la problemática de las poblaciones que requieren del conocimiento aplicado.
Este espacio representa y simboliza no sólo el trabajo de investigación de mucho tiempo, “significa también la posibilidad de que la universidad pública pueda cumplir una de sus funciones esenciales y más en un aspecto y un ámbito esencial para nuestro país, la salud”.
El doctor Sacristán Rock señaló que el CI3M nació con el objetivo no sólo de contar con un sitio donde se desarrollara investigación para generar nuevas tecnologías para la medicina, sino también en el que se pudiera realizar trabajo interinstitucional e interdisciplinario, “en donde los médicos pudieran trabajar con los académicos y los empresarios” y transferir conocimientos al sector productivo y de salud “para que de verdad tuviera un impacto social y económico”.
Una de las líneas prioritarias ha sido el problema de la hemodiálisis que representa “una verdadera crisis de salud” en el país, porque no hay suficientes clínicas para atender a los pacientes ni dinero para cubrir el costo.
Esta clínica permitirá desarrollar protocolos de investigación donde puedan probarse las nuevas tecnologías e ideas sobre el tema. “Creemos que va a ser posible mejorar la calidad de hemodiálisis, reducir las complicaciones y disminuir de manera significativa el costo del tratamiento”, expresó.
La doctora Verónica Eva Bunge Vivier, directora adjunta de desarrollo tecnológico del Conacyt, reconoció la labor realizada por el CI3M, el cual se ha vuelto “icónico” dentro del Programa de Laboratorios Nacionales del Conacyt.
Confió en que la Clínica de Investigación en Hemodiálisis permita no sólo brindar servicios con un costo más accesible a la población necesitada, sino también se constituya en un espacio de investigación y de formación de recursos humanos para poder seguir avanzando en este tema.
A la ceremonia acudieron entre otras personalidades los doctores María Elena Álvarez-Buylla Roces y Marcia Hiriart Urdanivia, presidenta en turno y miembro de la Junta Directiva, respectivamente; Emilio Sordo Zabay, rector de la Unidad Lerma de la UAM, y Rodolfo Quintero y Ramírez, coordinador general de Vinculación y Desarrollo Institucional, así como el maestro Andrés Morón Mendoza, presidente del Consejo Administrativo de la AMORN. |