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Boletín 026
28 de enero de 2015
SECTORES DE JÓVENES EXCLUIDOS EN AMÉRICA LATINA LUCHAN POR INVENTAR MODOS ALTERNATIVOS DE SOCIABILIDAD
*Estar incluidos es para los jóvenes no sólo asistir a la escuela, sino disponer de los aparatos que los habilitan para participar en la sociabilidad generacional y en las redes digitales
 
*En el acto se hizo un reconocimiento a Néstor García Canclini por su trayectoria como investigador y por haber recibido el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2014

Los estudios que se han hecho durante los últimos años acerca de la juventud en América Latina muestran que sectores de jóvenes excluidos eligen no luchar por la inclusión, sino por inventar otros modos alternativos de sociabilidad que puedan satisfacer sus necesidades, señaló el doctor Néstor García Clanclini, investigador del Departamento de Antropología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
 
El filósofo y antropólogo ofreció la conferencia magistral Nuevas tendencias en los estudios sobre la juventud y la lectura, en el marco del Coloquio de Licenciatura 2015 organizado por el Departamento de Antropología de la Unidad Iztapalapa, acto en el que también se hizo un reconocimiento a su trayectoria como investigador y por haber recibido el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2014.
 
Indicó que en el desarrollo sociocultural de nuestras sociedades hay nuevos modos de adquirir los saberes, no sólo en las instituciones educativas, sino también en forma autodidacta, en intercambio con amigos o compañeros de trabajo y aun con desconocidos a los que se llega por medio de las redes para indagar cómo resolver un problema o compartir opiniones: se aprende compartiendo y creando elecciones.
 
Este crecimiento de comportamientos informales para contrarrestar la desigualdad de los accesos, ha extendido la informalidad a diversos aspectos de la vida social, dijo el doctor García Canclini, quien añadió que esto obliga a repensar los esquemas polares respecto a lo legal y lo ilegal, a los incluidos y los excluidos, que dividían tradicionalmente el universo poblacional.
 
Explicó que la idea de incluidos y excluidos corresponde a una etapa de la modernidad en la que se creó una expectativa de que los que hoy no llegaban a tener ciertos bienes culturales, como educación y vivienda, entre otros, en el futuro sus hijos sí iban a tener y habría un crecimiento social, ocupacional, de servicios de salud y bienes básicos.

 

 

Sin embargo, desde la aparición del neoliberalismo en los años 80, “éste se volvió un objetivo perdido” y la noción de modernidad entró en crisis; lo que se pensaba que se iba a resolver con políticas de redistribución no sólo mostró y sigue exhibiendo muestras de ineficiencia, sino que empezó a ser problematizado por las políticas de reconocimiento: “no quiero ser igual a todos los demás en mi sociedad, quiero que se me reconozca mi diversidad étnica, de género, mis diferencias por mis costumbres, por la lengua que hablo”.
 
Estas políticas de reconocimiento empezaron a aparecer como una digresión de la idea de una sociedad moderna integrada.
 
Otra manera de problematizar esta noción polar de incluidos versus excluidos es la conexión globalizada que ha dado a los jóvenes, más que a otros sectores, la posibilidad de integraciones trasnacionales transculturales.
 
En ese sentido, los estudios sobre jóvenes en América Latina demuestran que muchos sectores excluidos deciden no luchar por la inclusión; “prefieren inventar otros modos alternativos de sociabilidad para satisfacer sus necesidades”.
 
“Estar incluidos es para los jóvenes no sólo asistir a la escuela y avanzar a niveles educativos superiores, sino disponer de los aparatos que los habilitan para participar en la sociabilidad generacional y en las redes digitales”, puntualizó.
 
Al referirse a la lectura y los jóvenes, el doctor García Canclini dijo que para estudiar el tema la pregunta ya no es cuánto se lee, sino cómo se lee; es decir extendernos a preguntar cuándo hay lectura tanto en soportes en papel como en pantalla.
 
Es importante analizar cómo se ejerce la competencia lectora, que no consiste en memorizar conocimientos, sino en adquirir destreza para localizar, seleccionar o interpretar la información.
 
“Leer ya no es sólo entender palabras y frases, sino también saber iconos de navegación, barras de desplazamiento, pestañas, menús, hipervínculos, funciones de búsqueda de textos, imágenes y textos, mapas de sitio: el texto electrónico es un hipertexto”.
 
Destacó que quienes nacieron después de la década de los 80 han conocido los libros junto con las computadoras, y esto hace que haya una relación con la oferta cultural muy distinta a la que existía antes. La pantalla y el papel son para ellos, desde los primeros aprendizajes, territorio comunitario”.