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Número 024

13 de enero de 2023

ALUMNADO DE LA UAM REPORTA PÉRDIDA DE TERRITORIO Y TRADICIONES EN ZONA CHINAMPERA

*Obtuvieron el grado al sustentar su investigación que indaga sobre la problemática chinampera del lugar

*La pérdida de los métodos tradicionales de cultivo es una de las principales amenazas que enfrenta el sitio


Con el trabajo titulado La conservación agroecológica del Paisaje Cultural Chinampero en San Gregorio Atlapulco: un acercamiento interdisciplinario, Ixzel Ernestina Jiménez Carmona, César Chirinos Oropeza y Alejandra Viridiana del Prado Zetina obtuvieron el grado de maestros en Diseño, Información y Comunicación (MADIC) por la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

Al sustentar la investigación aprobada por el jurado, los postulantes de la octava generación del posgrado señalaron que el proyecto implica la consolidación de las tres líneas estratégicas de la MADIC: el diseño, la comunicación y los sistemas para la información, “lo que nos permitió llegar a un análisis y una mirada profunda del paisaje cultural”, situado en uno de los pueblos más representativos de la actividad chinampera dentro de la Alcaldía de Xochimilco, “donde trabajamos con un grupo de cultivadores de la zona de La espejera, ubicada en dicha localidad”.

 

Jiménez Carmona expuso que al indagar sobre la problemática del lugar, encontraron que de acuerdo con un estudio de imágenes satelitales realizado en 2019 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), hay en la zona más de 20 mil 922 chinampas totales, de las cuales sólo tres mil 586 estaban activas y 17 mil 336 abandonadas, lo que “nos dio pie para entender que hay una pérdida de territorio, de las tradiciones y del sistema agroecológico”.

 

La producción chinampera anual, una de las más importantes para la alimentación en la Ciudad de México, es de 40 mil toneladas y los cultivos están dedicados principalmente a lechuga, romeritos, verdolaga y col.

 

Algunas de las principales amenazas que enfrentan estos sistemas se hallan en la pérdida de los métodos tradicionales de cultivo, la introducción de especies invasoras en su ecosistema que acabó con los recursos forestales que se encuentran en los canales que los rodean, la disminución del agua, inundaciones y sequía por falta de trabajo de la tierra, la entrada de la modernización y el quebranto de la herencia del saber ancestral entre las diferentes generaciones, la contaminación del vital líquido y la tierra provocada por la urbanización, además de complicaciones de filtraciones en el suelo.

 

A partir de esas problemáticas “nos pareció sustancial comprender la complejidad del paisaje cultural chinampero y decidimos que lo íbamos a concebir como lo que delimita el lugar donde habita el ser humano y la apropiación del territorio”.

 

Para ello se basaron en la Carta del Paisaje de las Américas, un documento de 2017 que surgió en el marco del 47 Congreso internacional de Arquitectura del Paisaje de la Federación Internacional de Arquitectos Paisajistas y que destaca cinco estratos vinculados con la naturaleza: la cosmovisión; el espacio y el tiempo; la ética ambiental; la estética, y la identidad.

 

Algunos de los elementos del paisaje cultural para San Gregorio son la organización social; los canales que rodean las chinampas, sitios públicos de vital importancia como las iglesias, el mercado y otros puntos de reunión para la comunidad, así como las costumbres y tradiciones en donde “sí alcanzan a confluir tanto los recursos como la biodiversidad”. Además destaca la parte estética de la arquitectura y todo aquello que envuelve a los canales: los cerros y los árboles.

 

Para trabajar por la preservación de este sistema agroecológico y cultural de San Gregorio, llevaron a cabo un análisis fundamentado en el marco teórico que constituyó la Carta del Paisaje, pero también “basándonos en las propias percepciones de los habitantes del territorio que concurren y viven con la cosmovisión de los habitantes de La Espejera en San Gregorio”.

 

Chirinos Oropeza destacó que una parte significativa de su aportación fue la integración interdisciplinaria, porque “nuestro acercamiento al concepto de paisaje cultural vino de áreas que no comparten enteramente un objeto de estudio”, por lo que fue relevante explicar desde dónde se hizo dicha unificación.

 

Lo anterior es trascendental porque cursar la MADIC implica llegar a un resultado práctico del proceso de entendimiento entre disciplinas y “tal vez en nuestras materias no vemos asuntos profundos sobre chinampas, pero sí nos podemos acercar” desde los puntos en común que tienen el diseño, la comunicación y los sistemas tecnológicos y proponer desde ahí una solución a las problemáticas que enfrenta San Gregorio.

 

Es a través del diálogo de saberes de estas asignaturas que el objeto de estudio alcanza esa convergencia conceptual común. Como equipo “creamos la hipótesis de que para que se forje una investigación y un consecuente proyecto interdisciplinario, cada grupo debe concebir una fase única de trabajo y esto lo vemos en la diversidad de metodologías que tienen los proyectos MADIC, porque cada uno genera una propia y consideramos que eso determina cómo se estudia la interdisciplina desde esta maestría”.

 

Sobre la ruta metodológica comentó que hicieron una exploración etnográfica que “nos permitió dar cuenta de los momentos contextuales por los que atraviesa la problemática” y que consistió en explorar en distintas redes la conversación sobre el paisaje chinampero, tanto en términos de conflictos como de diálogo.

 

Además, hicieron varias visitas de campo a La Espejera, jornadas de observación participante, aplicación de entrevistas para saber cómo los chinamperos entienden la conservación y conocer la técnica tradicional, todo con el propósito de razonar en un margen holístico la idea del paisaje cultural.

 

Con toda esta información llevaron a cabo una descripción etnográfica densa y “compartimos hallazgos entre todos los colaboradores”, lo que “nos permitió decir algo sobre las chinampas en términos de conservación, pero desde lo que entienden los cultivadores como conservación y qué observan sobre el paisaje del lugar.

 

Uno de los resultados de la etnografía es que para los chinamperos es muy importante considerar el valor del trabajo en sus terrenos, porque eso permite que estos sistemas permanezcan activos.

 

Del Prado Zetina habló de la propuesta de desarrollo tecnológico que consistió en el diseño de una plataforma digital inmersiva. El usuario al que está dirigida la herramienta es aquel interesado en conocer el paisaje cultural chinampero, que tenga conocimiento básico de la tecnología y disponga de un dispositivo conectado a internet.

 

La estrategia de comunicación está basada en la transmisión de información obtenida a lo largo de la investigación “donde nuestro objetivo principal es visibilizar todas las complejidades del paisaje cultural chinampero”.

 

Las directoras del trabajo fueron las doctoras María Angélica Martínez de la Peña y María Alejandra Osorio Olave, directora de la División de Ciencias de la Comunicación y Diseño e investigadora de la misma división, respectivamente.

 

Los lectores fueron el doctor Fernando Roberto Chiapa Sánchez, profesor investigador de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía y estudioso en la catalogación y el desarrollo del Plan de Manejo y Conservación de las Chinampas, así como la doctora Silvia Beatriz González Brambila, investigadora de la Unidad Azcapotzalco de la UAM, especializada en ciencias Computacionales en el área de Algoritmos y Sistemas.

 

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