NECESARIO INCLUIR LA PLANEACIÓN COLABORATIVA EN LA GESTIÓN DE RESIDUOS SÓLIDOS EN MÉXICO
*La participación y la corresponsabilidad en la materia se transformaría en un asunto con tintes más propositivos
*La descentralización de decisiones contribuiría a crear mejores condiciones para integrar conocimientos y recursos de distintos actores
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Al fomentar la planeación colaborativa y la cooperación interinstitucional se favorece una gestión efectiva de los residuos sólidos en México, señaló el doctor Pedro Moctezuma Barragán, profesor-investigador de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En su artículo Alternativas de planeación y acción colaborativa para la gestión integral de residuos sólidos a nivel de subcuenca plantea que la población suele permanecer pasiva frente a la autoridad, que diseña y asigna recursos y servicios públicos de acuerdo con la presión económica o política de los demandantes.
En contraparte, un cambio en la descentralización de esas decisiones contribuiría a la creación de mejores condiciones que integren conocimientos y recursos de actores internacionales, federales, estatales y de instituciones públicas, resaltó el responsable del Programa de Investigación Sierra Nevada de la UAM.
La participación y la corresponsabilidad en materia de residuos sólidos se transformaría en un asunto de tintes mucho más propositivos; una clave es la formación de grupos promotores interinstitucionales que convocaran a personas para realizar las primeras tareas.
En el texto –incluido en el libro ¿A dónde irá nuestra basura? coeditado por esta casa de estudios y la Comisión Ambiental Metropolitana (FIDAM 1490)– refiere distintos elementos que toda planeación colaborativa debe contener, entre ellos, la inclusividad, la apropiación de lo local, la implementación y la integración vertical y horizontal.
El doctor Moctezuma Barragán define inclusividad como el compromiso de contener al mayor número de actores y el impulso de dinámicas de consenso entre los participantes; estos factores, al lograrse efectivamente, se traducirían en una garantía de legitimidad.
La apropiación local, por otro lado, alude al combate de una crisis de legitimidad a la que se enfrentan las autoridades locales por considerarlas distantes y poco transparentes en su quehacer cotidiano.
Dicha situación se abatiría mediante la participación activa de la comunidad; sólo de este modo se superarían las ineficiencias burocráticas, al tiempo que esa colectividad hallaría su propia forma de organizar la capacidad de trabajo y, por tanto, los recursos naturales.
El investigador detalla que en México la falta de ejecución de los planes desarrollados en este rubro ha provocado una política de desaliento y frustrado los esfuerzos colectivos de participación ciudadana, por lo que “es vital sacar los planes de los escritorios y ejecutarlos en la vida real. Para ello se requiere la colaboración entre las comunidades y los tres niveles de gobierno”.
Si bien existen frecuentes cuestionamientos a la colaboración entre autoridades municipales y comunidades locales resulta apremiante atender la necesidad de lograr cambios, tanto en la escala de influencia de los esfuerzos comunitarios como en las políticas públicas, concluye. |