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Uno de los serios problemas que enfrenta la República Popular China corresponde al mercado accionario de esa nación, ya que si bien no se trata de una de las bolsas más importantes, como son las de Estados Unidos y Japón, la situación de burbuja accionaria podría afectar la economía global, advirtió el doctor José Luis Estrada López.
El académico de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) informó que hace algunos meses hubo un estímulo a las bolsas de valores de Shanghai y Shenzhen que incrementó el valor de las acciones, cuya compra fue estimulada por el gobierno de Beijing entre las empresas estatales.
Esa situación impulsó la práctica de adquirir acciones con el fin de aumentar su valor y venderlas, lo que se conoce como una ganancia de capital para pagar gran parte de deuda pública. Al parecer ese proceso se excedió, dando paso a un ciclo de alza de precios y una entrada mayor de agentes económicos hasta desembocar en un desplome, como normalmente sucede.
El experto detalló que la economía china se ha caracterizado por encontrarse en una fase de transición, ya que tuvo tasas de alrededor de diez por ciento de crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB).
El crecimiento rápido contrasta con un periodo de más de dos décadas que logró sacar a millones de personas de la pobreza, pero provocó grandes desequilibrios, señaló el profesor-investigador del Departamento de Economía.
“Las desigualdades aumentaron entre las familias y las regiones, así como la afectación medioambiental, algo que el propio gobierno llegó a reconocer de manera que se propuso reorientar la economía con el objetivo de impulsar un crecimiento más armónico”.
Por ello, los agentes económicos globales mantienen gran inquietud y expectativa respecto de que esta nación logre ajustarse realmente, pues de lo contrario podría acarrear consecuencias negativas para la comunidad internacional.
“Está el temor por la generación de un ciclo a la baja con repercusiones para el tipo de cambio y la salida de capitales de China que podría llevar a una crisis mayor, convirtiéndose en un problema de todos; algunos analistas coinciden en que esto podría suceder”, subrayó el investigador.
Sobre el aumento del dólar –que superó los 18 pesos a la venta en México– sostuvo que se relaciona también con la burbuja inmobiliaria producida en Estados Unidos entre 2008 y 2009, pero dicho fenómeno, aunado al crecimiento de la incertidumbre en los mercados de capitales, implicaría una tendencia por experimentar una migración de inversiones hacia economías más seguras.
“Los inversionistas internacionales bajo las condiciones actuales llevan sus acciones de economías emergentes a otras más sólidas como las de Estados Unidos y tal vez una parte a Europa, eso explica la depreciación del peso frente al dólar”, resaltó.
No hay que olvidar que México es un país que depende de sus exportaciones petroleras, por lo que si la economía china no llegare a mantener un crecimiento sostenido de siete por ciento habría un efecto negativo adicional sobre los precios del crudo.
“Los inversionistas internacionales saben que México va a tener más dificultades económicas, sobre todo en materia de gasto público, por lo que se anticiparán a una mayor depreciación del peso”, finalizó. |